Llega la miniserie I Know This Much Is True, y con ella, una nueva oportunidad de apreciar la enorme versatilidad de uno de los protagonistas de The Avengers, que ahora interpreta a una pareja de hermanos gemelos de sino trágico. Un típico drama de HBO, concentrado e intenso, basado en el best seller de Wally Lamb.


Hulk parecía ser una criatura maldita. Diversas adaptaciones cinematográficas protagonizadas por actores talentosos, como Eric Bana o Edward Norton, habían fracasado en el intento. Hasta que Mark Ruffalo tuvo su chance. Con ese aspecto de hombre común, ideal para engañar y sorprender al espectador desprevenido, de tipo querible que no le puede caer mal a nadie, de compañero confiable y cumplidor, resolvió exitosamente la dicotomía Bruce Banner/Hulk y se convirtió en parte fundamental de la saga de The Avengers, de Marvel, una de las franquicias más populares de la historia del cine.

Nacido el 22 de noviembre de 1967, Ruffalo es la clase de intérprete que puede moverse libremente entre el mainstream y producciones independientes, como Puedes contar conmigo, Mi familia o la intimista Mi vida sin mí, de Isabel Coixet. Pero él no es un elegido ni un tocado por la varita mágica. Su éxito no se produjo de la noche a la mañana. Cuenta la leyenda que fue rechazado en más de 700 audiciones y trabajó durante nueve años como barman mientras perseguía las oportunidades que le brindaran el reconocimiento tan ansiado.

Este laburante de la actuación también tuvo un pasado juvenil como destacado atleta en la lucha libre, experiencia muy útil para encarnar a Dave Schultz en Foxcatcher, la película que en 2014 le valiera una de sus tres nominaciones al Premio Oscar, que todavía le resulta esquivo. Al igual que la buena salud: sobrevivió a un tumor cerebral, a una pérdida temporaria de la audición en el oído izquierdo y a una parálisis de la mitad de su rostro. Los nervios faciales tardaron casi diez meses en recuperarse.

A los 52 años, Ruffalo logró armar un portfolio prestigioso. Dentro de su versatilidad puede componer a un policía implacable, como en Colateral: lugar y tiempo equivocado, de Michael Mann, ser un periodista comprometido con la búsqueda de verdad en En primera plana (película ganadora del Oscar) y también ponerse en la piel de un abogado idealista en El precio de la verdad, estrenada este año en la Argentina, cuando todavía funcionaban las salas cinematográficas. En esta recopilación no podemos omitir al detective de Zodíaco, obra cumbre de David Fincher. Con apenas estos cuatro personajes, la carrera de cualquier actor tendría un aura de respetabilidad. Para Ruffalo no es suficiente. Formado por la mítica Stella Adler, también tuvo el privilegio de ser dirigido por Martin Scorsese en La isla siniestra, de ser parte del elenco del filme de culto Eterno resplandor de una mente sin recuerdos y de transformarse en un objeto de deseo en el thriller erótico En carne viva, de Jane Campion.

El estreno de I Know This Much Is True en HBO coloca al actor en una posición expectante. Si es previsor, ya debe de tener estantes vacíos para que cuando vuelvan a importar las entregas de premios, varias estatuillas y galardones se pongan en su camino. Si es de esa clase de hombre que prefiere esperar a los hechos concretados, de última encargará un mueble nuevo para su vivienda.

En esta miniserie de seis capítulos, Ruffalo conmueve en los roles de los hermanos gemelos Dominick y Thomas Birdsey. Historia de traición, sacrificio y perdón, obliga a una tarea titánica a nivel interpretativo, una composición notable. En esta adaptación de la novela de Wally Lamb, un melodrama que se transforma en tragedia, un tango que no llega a convertirse en lamento, los hermanos constituyen el centro narrativo. Uno esquizofrénico y otro con dificultades para controlar un constante estado de ira. Es tal la cantidad de recursos que despliega Ruffalo que desde que Jeremy Irons encarnara a los hermanos ginecólogos en Pacto de amor, ningún otro actor había logrado lo que él nos transmite, una mezcla de carisma y vulnerabilidad que la cámara de Derek Cianfrance parece captar a la perfección.

Ruffalo tiene ese aspecto de hombre común, ideal para engañar y sorprender al espectador desprevenido, de tipo querible que no le puede caer mal a nadie, de compañero confiable y cumplidor.

Acompaña a Ruffalo un atractivo grupo de actrices. Dos íconos de la década del noventa, como Juliette Lewis y Rosie O’Donnell, la ganadora del Oscar Melissa Leo, la siempre eficiente Archie Panjabi y la camaleónica Kathryn Hahn (Mrs. Fletcher, Bad Moms, Private Life).

A diferencia de series como The Eddy, que se venden con el nombre de un realizador consagrado para que el profesional en cuestión termine dirigiendo apenas un par de capítulos (en este caso, Damien Chazelle, director de La La Land), en I Know This Much Is True nos encontramos con una obra integral de Derek Cianfrance a lo largo de sus episodios. Cianfrance combina el buen ojo para las relaciones humanas exhibido en la devastadora Blue Valentine con su manejo para explorar la identidad, los secretos y los vínculos de una familia, como indagaba en The Place Beyond The Pines. Aquí la intriga familiar se desarrolla a partir de la muerte de una madre, la búsqueda de un padre ausente y desconocido y una carta que involucra a un abuelo italiano (a cargo del estupendo Marcello Fonte, mejor actor en Cannes por Dogman, de Matteo Garrone).

Situada en el comienzo de la década del noventa en Connecticut, esta historia humanista sobre un hombre que debe hacerse cargo de su hermano (ser “his brother’s keeper”) es un relato épico cuyo núcleo radica en las tempestades emotivas de la vida familiar, un entrañable cuento sobre el perdón y la supervivencia; de esas series para llorarse todo, introspectiva y expansiva, misteriosa y sentimental. Fundamental para estos tiempos que nos encuentran alejados de afectos y amistades, enclaustrados mientras esperamos que todo termine, que conservemos la salud y que recuperemos la libertad.