Una vez más, el escritor más versátil del país encontró la manera de eludir la cuarentena y llegar a sus miles de seguidores a través de un recital de cuentos en directo vía streaming y con delivery gratis.


Como a Totín –o Lío, claro-, el personaje principal de uno de sus cuentos más famosos, “Messi es un perro”, a Hernán Casciari no hay obstáculo económico, violento o viral que lo distraiga de su objetivo: alcanzar la meta. Lo hizo hace veinte años desde Barcelona a través de su mítico blog de cuentos Orsai y diez años después con la homónima revista literaria que marcó el camino de los proyectos autogestivos y se cagó en las miserias de la industria editorial, diciéndole al mundo, con la mejor calidad de encuadernación y edición, junto a los autores e ilustradores más importantes del país (Juan Villoro, Abelardo Castillo, Enrique Symns, Josefina Licitra, Juan Forn, Rodolfo Palacios, entre muchos) que también hay vida sin publicidad e intermediarios.

De la misma manera y frente a una pandemia mundial, el autor de Más respeto que soy tu madre y el hit radial El mejor infarto de mi vida propone todos los sábados a la noche junto a PedidosYa un recital de cuentos en directo vía streaming y con delivery gratis para más de quinientas ciudades alrededor del mundo. “No es una reprogramación de algo en formato streaming: es una idea aparte. No está pensada para un público presencial. Es una estructura hija de estos tiempos, de la peste, de estar encerrado”, aclara el escritor.

-¿Cómo surgió la idea de Streaming&Delivery?

– Fue bastante rápido. Con mi equipo tomamos la decisión un poco antes de que se declare el confinamiento obligatorio de cancelar todas las funciones de teatro que teníamos ya pautadas para marzo, abril y mayo. Incluso tuvimos que reprogramar una gira por Estados Unidos y México para septiembre. El tema del streaming era obvio, la cosa iba a ir por ahí. Lo que pasa es que no deja de ser un intangible, no podes cobrar una entrada. Fito Páez, Alejandro Saenz o Jorge Drexler lo hicieron de manera gratuita y eso hace que nos acostumbremos a recibirlo de esa forma. Asi que le encontramos la vuelta cuando nos asociamos con Pedidos Ya: el que paga por el servicio recibe una cena horas antes de que empiece a recitar los cuentos. Ahí el público termina de entender que es una experiencia.

-Una experiencia que por más que aparezca la cantidad de usuarios conectados no deja de ser solitaria.

-Sí, lógico. Uno que hace teatro encuentra en el feedback la mejor motivación. El público es tu termómetro: ves las caras, escuchas las risas, percibis el ambiente. Acá, obviamente, es mucho más difícil pero te vas acostumbrando. La gente a través de sus comentarios o de los posteos que hace te demuestra su emoción, cómo lo está viviendo. Y la idea es un poco esa: hacer un lindo plan, pasarla bien y olvidarse por lo menos un rato de esta situación.

-¿Qué cosas te modificó la cuarentena?

-Yo estoy como pez en el agua acá. No tengo conciencia de encierro. Ayuda que estoy en una casa grande, no tengo cuatro hijos. Pero tampoco me modificó mucho lo que hacía antes. Me levanto a la misma hora, sigo haciendo lo de siempre, y a decir verdad tampoco fui mucho de salir antes de esta situación. Esto quizás se parece más a mi vida española: los quince años que viví allá no recuerdo haber salido nunca de mi casa.

­-¿De alguna la manera la pandemia resulta un disparador para la inspiración del escritor?

-Yo en realidad preferiría disparadores sin muertos, sería ideal que todos los resortes creativos vengan de lugares que no sean trágicos. Pero entiendo que para algunos oficios, incluso el mío, calce a la perfección. Lógico, son tiempos de ciencia ficción.

­-¿Cuál es el rol del escritor en la actualidad?

-El escritor es una entelequia del sigo XIX, ya hace un tiempo que no deberíamos llamarnos así. Somos lo que pinte. El lector ya no existe más, ahora está el usuario. A veces se llama espectador, otras veces oyente o televidente. La literatura ahora está en los podcast, en las series. Nadie está sentado cuatro horas frente a un libro hoy. El que se auto percibe sólo escritor esta desfasado, no comprende a dónde va el mundo. Lo que hacemos en general es un montón de cosas, entre ellas, anotar lo que vamos a decir. Esa es la parte del escritor.

-¿Sentís que hoy a la literatura se ingresa desde otro lado más allá de lo libros?

-Sin dudas, la literatura se modernizó. Ya no es sólo papel y tinta. Los cuentos se cuentan, no importa por dónde. Mientras haya alguna grieta, siempre van a haber historias por contar. No importa el formato, no le tengo mucho respeto. Puedo contar cuentos por televisión, por la radio o por YouTube que no me tiembla el pulso. Además, eso permite que el lector/usuario pueda continuar haciendo otras cosas: correr en la cinta, limpiar la casa, caminar. La modernización de la literatura permitió estirar el tiempo.

Se cumplen diez años de Orsai, una utopía para la industria editorial donde no existe la publicidad ni los intermediarios. ¿En qué cambió aquel Casciari de 2010 con el de hoy?

-Aprendí un montón, a ser rentable por ejemplo. Los primeros dos años fueron de aprendizaje económico: eliminar a los intermediarios en esta industria no es fácil. Estuve mucho más tiempo abriendo Excel que Word. Me interiorice mucho también en logística, importación, exportación. Fue duro al principio pero después disfruté. Estaba haciendo lo que quería, me cagué de risa. Hoy la revista Orsai no tiene la posibilidad de que no sea rentable, y eso no puede hacerse de forma industrial solo de manera autogestiva.

“La literatura hoy está también en los podcast o en las series. Nadie está sentado cuatro horas frente a un libro. El que se auto percibe sólo escritor está desfasado, no comprende hacia se mueve el mundo.”

-Y parecería que el denominador común en todo lo que propones es esta sensación de “comunidad”, el apoyo la confianza constante de tus seguidores.

-Totalmente, todo parte de ahí sino sería imposible. El camino recorrido es lo único que importa. Cuando la comunidad ya está y vos tratas de no cagarla, le podes pedir lo que quieras. Hoy cualquier idea trasnochada que se le plantea a la “comunidad Orsai” sabe que se van a divertir. Esa es mi ganancia mayor.