El planeta se detuvo, pero el movimiento cultural siguió girando y se convirtió en nuestro refugio de cuarentena. Ya sea como fuente de transformación o como puente para conectarnos en este aislamiento, la expresión artística no deja de ser la extraordinaria evidencia de la creatividad humana sin límites.


¿Qué pensarías si te dijera que tenés que pasar este encierro sin música, sin libros, sin películas, sin obras de teatro online, sin pintar, sin series, sin escribir, sin bailar o sin tocar un instrumento? Probablemente, te parecería una locura. El arte salva vidas, siempre fue así, sólo que a veces necesitamos de momentos críticos para recordarlo. Si algún escéptico tenía alguna duda sobre cuál es la función que desempeñan el ocio y el entretenimiento en general, creo que, después de atravesar esta experiencia, va a quedar por fin disipada ¡Bienvenido sea!

Como diría el dramaturgo, docente y director teatral Mauricio Kartun: “La expresión artística es la respiración de los pueblos. Los seres humanos, en la sociedad, vivimos atrapados en una red conceptual que nosotros mismos creamos. Es tan agobiante ese marco, que el arte cumple la función de oxigenación. No me imagino un mundo sin él”.

Desde tiempos inmemoriales, el universo creativo ha sido un vehículo de comunicación directa de las personas con la energía potenciadora y creadora que habita en cada uno de nosotros. El arte es sanador; quizá sea el momento de empezar a darle el lugar y el reconocimiento que se merece, por decirlo de una manera amable.

El arte salva vidas, siempre fue así, sólo que a veces necesitamos de momentos críticos para recordarlo.

Nadie está ajeno a la crisis en esta pandemia, por eso, ante este nuevo escenario, surgieron innumerables propuestas. Algunas de las experiencias virtuales para disfrutar son los recitales a través de streaming. El evento solidario One World: Together at Home reunió en una misma noche a Paul McCartney, Elton John, los Rolling Stones, Stevie Wonder, Burna Boy, Andrea Bocelli y Jennifer Lopez, entre otros, y todavía se puede ver por YouTube. Hace pocos días, National Geographic Latinoamérica subió a la misma plataforma la biografía de Luis Alberto Spinetta, que es una suerte de documental-musical imperdible.

Otra de las cosas que se han vuelto furor son los tours virtuales por los museos icónicos del mundo. En primer lugar están los museos del Vaticano, que incluyen una visita por la Capilla Sixtina. Los españoles Reina Sofía y el Prado son de los más elegidos y nos ofrecen un recorrido por artistas de la talla de Dalí, Picasso, Velázquez, Goya y el Bosco. Otro de los favoritos es el Museo del Louvre, en París, con su imponente colección de antigüedades egipcias. También están las galerías virtuales del MET de Nueva York, del Museo Nacional de Bellas Artes de nuestro país y del Museo Van Gogh en Ámsterdam.

Otra alternativa que viene pisando fuerte es el teatro online, que tuvo una respuesta masiva del público que añora la mística teatral. Ante el impacto contundente del hecho de que, por primera vez en la historia, todas las salas del mundo se encuentran cerradas, la necesidad volvió a reavivar la creatividad. Los circuitos oficiales, como el Teatro San Martín y el Cervantes, abrieron sus obras en línea. También lo hicieron Timbre 4, el Paseo La Plaza, el Centro Cultural Ricardo Rojas, el Celcit y Microteatro, entre otros.

Y para los fanáticos de los productos audiovisuales, aparte de las plataformas más conocidas y populares, se sumaron Cine.Ar y Cine.Ar TV, con estrenos exclusivos y un amplio abanico de películas y series nacionales que cuentan nuestras propias historias.