El vicepresidente y director de Ventas Internacionales de Longines analiza la industria del reloj y define su propio concepto de lujo contemporáneo.


“Un reloj Longines es mucho más que un objeto común que indica el tiempo.” Así define este apasionado de la relojería al universo en el que desde hace décadas trabaja para mantener la identidad de una marca que democratiza el lujo basándose en una característica inquebrantable: la máxima calidad.

–¿Cómo conviven actualmente los relojes clásicos con las nuevas tecnologías? ¿Qué diferencia a un clásico de Longines?

–Los smartwatches y los relojes tradicionales son productos diferentes. Por un lado, tenés un producto electrónico, y por el otro, tenés un producto duradero que te viste y te da identidad. También marca tu sentido personal del gusto y el estilo. Al día de hoy, un reloj es considerado un símbolo de estatus. Eso es lo que ofrecemos desde Longines, y somos buenos haciéndolo.

–¿Cómo define el lujo en estos tiempos?

–Longines propone un amplio rango de relojes. Nos gusta decir que tenemos un reloj que sirve para cada muñeca y cada situación de tu vida. Esta es nuestra definición de lujo contemporáneo: ofrecer a todos la posibilidad de encontrar su reloj perfecto, el que refleje su personalidad y su identidad.

–¿Cuál es su modelo favorito?

–Amo todos. Por eso es muy difícil señalar un solo modelo o colección en particular. Por ahora estoy usando una versión negro total en cerámica del HydroConquest timepiece. Este material altamente tecnológico y resistente a las rajaduras es perfecto para un look deportivo del HydroConquest watch, que combina la excelencia técnica con la elegancia tradicional de la marca.

–¿Por qué Andre Agassi fue elegido como embajador de la marca?

–Consideramos a nuestros Embajadores de la Elegancia como una parte integral de la familia Longines. Es realmente importante para nosotros construir una fuerte y duradera colaboración con ellos. Consecuentemente, nuestros embajadores se eligen con mucho cuidado, siempre que encarnen la identidad y la imagen de Longines alrededor del mundo. Así, deben vivir bajo nuestro lema, “Elegancia es actitud”, e ilustrarlo en todos los aspectos de su personalidad. La verdadera y preciada elegancia viene de adentro, y sus acciones deben reflejar esa elegancia del corazón. Andre Agassi es un ejemplo perfecto de esto, dado que dedicó la segunda parte de su carrera a su Fundación Andre Agassi por la Educación, cuya misión es educar a ciudadanos escolares responsables para alcanzar el éxito en sus estudios y elecciones, y en su vida activa.

–¿Cuál es el perfil del hombre Longines?

–De hecho, el cincuenta por ciento de nuestros productos son modelos femeninos, así que la mitad de nuestros clientes son mujeres. El hombre Longines es un cliente que busca invertir en un producto de alta calidad con un excepcional valor monetario y que aprecia diseños contemporáneos, elegante y sin tiempo. Y la herencia y el know how de Longines en la creación de relojes.

–¿Qué rol juegan la moda y las tendencias en el mundo de los relojes?

–En Longines nuestra meta es mantener nuestra posición líder dentro de nuestro segmento de precio, y es por eso que no tenemos que seguir las tendencias. Creemos en una estrategia a largo plazo y en mantenernos fieles a nuestro diseño elegante y sin tiempo. Pero, por supuesto, siempre escuchamos a los mercados, y hacemos algunos ajustes a nuestros productos, en términos de tamaño de dial o colores, por ejemplo, para contener la demanda de los clientes.

“Nuestros embajadores se eligen con mucho cuidado, siempre que encarnen la identidad y la imagen de Longines alrededor del mundo.”

–¿Cuáles son los secretos para mantener una marca exitosa a través del tiempo?

–Si hablo del éxito de Longines, es el resultado de una lealtad de la marca a sus orígenes y sus valores de tradición, performance y elegancia, que han caracterizado la producción de Longines desde su nacimiento. Siempre nos mantuvimos confiables a través de los años, sin importar lo que estuviera pasando en el mundo o en la industria. Estos son los ingredientes clave de nuestro éxito.

–¿Qué piensa del mercado latinoamericano, y en particular del argentino, en el negocio de la relojería?

–Longines ha estado históricamente presente en Latinoamérica, y en particular en la Argentina, por muchos años y contamos con una fuerte legitimidad allí, basada en nuestra herencia sólida. Nuestra primera relación comercial con el país data de 1877.