En los furiosos ´70, a tono con las revueltas antisistema y las reivindicaciones de minorías, surgía en el cine un género de películas protagonizadas por afroamericanos que se llamó blaxploitation. Allí, todos, héroes y villanos eran negros, ya fuesen detectives o maestros de las artes marciales. Uno de los nombres de esa época (que no duró mucho ni aportó demasiado a su imagen) es la querida Pam Grier, que Tarantino homenajeara en la impecable Jackie Brown. Entre aquellos años y el nuevo milenio nos divertimos (poco) con las comedias de Eddie Murphy y aplaudimos algunos premios otorgados a Denzel Washington. No muchos más matices, dicho esto sin ironías.

Power, la serie de Starz que en Latinoamérica emite en streaming Fox Premium, aparece con el envión que a la industria de los envíos protagonizados por negros le dio la brillante productora Shonda Rimes, responsable de éxitos como Scandal y How to get away whit murder?, y bajo la experta mirada de sus dos coproductores: el rapero Curtis ’50 Cent’ Jackson (responsable de una elegante banda sonora) y Coutney A. Kemp (The Good Wife).

El primer episodio de Power se emitió en junio de 2014, y la serie narra el derrotero de ascenso y caída de James ‘Ghost’ St. Patrick (Omari Hardwick); desde la infancia en los suburbios de Queens hasta su incursión en el negocio de las drogas, elegante club nocturno mediante, y finalmente sus ambiciones políticas.

Ghost es un personaje delineado a la vieja usanza, sin demasiados matices, pero sólido y ambicioso: en su camino hacia la cumbre arrastrará a su mujer e hijos, a su primer amor, la Inspectora Angela Valdes (bien interpretada por Lela Loren) y sus propios amigos. Tanto los que crecieron a la sombra del delito en el ghetto, como Tommy Egan (Joseph Sikora, brillante en el papel del único gánster blanco en esta banda, lo aplaudiremos mucho en el futuro), y el mismo ’50 Cent’, en el papel de Kanan, como aquellos que van apareciendo en su camino.

La trama está muy bien resuelta, con guiones efectivos y buena dirección de actores, muestra de manera sofisticada el cada vez más mainstream mundo de la cultura afroamericana: la música, el look, los giros idiomáticos a los que tanto debe el pop actual.

Power es una serie llena de giros imprevistos pero ajustados que cumple con las premisas de las series del género, y tiene ritmo de thriller, con pocos momentos para respirar con alivio, la mayoría escenas de romance o erotismo soft.

En fin, una serie (otra) que narra a su manera la tragedia del “sueño americano” en seis temporadas coronadas como corresponde por un final épico.