En medio del aislamiento social obligatorio, el médico Eduardo Berteuris habla sobre el libro que escribió junto a Ana Pérez, Entrena tu mente, lidera tu vida: un manual para reprogramar el cerebro y construir emociones positivas.


El Método Epep es un entrenamiento que reprograma el inconsciente mediante la neuroplasticidad, una función que le permite al cerebro cambiar y reorganizarse. A través de una serie de ejercicios de introspección, observación e imaginación creativa, enseña a modificar la información grabada en los programas mentales para alcanzar los objetivos de cada uno. En el libro Entrena tu mente, lidera tu vida, que estará disponible en epepentrenatumente.com de forma gratuita hasta el 31 de mayo, Eduardo Berteuris y Ana Pérez explican los fundamentos científicos del método y desarrollan los pasos a seguir para transformar los deseos en propósitos. Una guía para dominar el inconsciente y planificar nuestro futuro.

“La autoestima es fundamental a la hora de concretar metas. Nadie consigue lo que cree que no se merece.”

–Un dato del libro que me llama mucho la atención es que percibimos conscientemente sólo el 4% de lo que captan nuestros sentidos. ¿Podemos decir que el inconsciente dirige nuestras vidas?

Sí, nosotros vemos lo que creemos. En los primeros años de vida, creamos los programas mentales que necesitamos para sobrevivir. Esos programas guardan y usan la información de las primeras enseñanzas que incorporamos y que ayudaron a formar nuestra identidad: lo que somos, lo que podemos o no ser, los límites para actuar y lo que juzgamos como bueno o malo. Están almacenados en el inconsciente cerebral y son los que intervienen cuando tomamos decisiones; ayudan o dificultan la tarea de cumplir nuestros deseos. Lo hacen de forma automática, sin que nos demos cuenta.

¿Y cómo podemos convertir los deseos en propósitos?

El primer gran desafío es salir de la zona de confort, abandonar el lugar de lo “malo conocido”. Cada vez que uno afirma que quiere cambiar un aspecto de su vida, está enunciando un deseo de progreso. Pero cuando sabés qué querés realmente, sos capaz de transformar el deseo en un propósito con la determinación de lograrlo, a pesar de las dificultades que aparezcan en el camino. El deseo sólo será un propósito cuando lo conviertas en un objetivo, focalices tu atención en eso y pienses cuáles son los pasos necesarios para obtenerlo. El Método Epep aporta herramientas para aliarte con tu inconsciente cerebral y recorrer el camino hasta la meta.

“Las emociones tienen una capacidad de contagio muchísimo mayor que la de cualquier virus.”

–En este sentido, ¿cómo afecta la falta de autoestima a la hora de concretar nuestras metas?

La autoestima es fundamental, porque nadie consigue lo que cree que no se merece. Y si lo hace, al poco tiempo lo pierde, porque toma decisiones equivocadas. Si no confiás en vos mismo frente a una dificultad, tus pensamientos se enfocan en que no sos capaz de resolver. Una lluvia de pensamientos intrusivos y automáticos aparece en tu mente y automáticamente abandonás lo que querías conseguir. Cuanto antes les enseñemos a los chicos a usar estas herramientas del cerebro, mejor. Es mucho más probable que sus decisiones vayan en busca de la felicidad.

–¿Cómo podemos construir pensamientos positivos en un contexto de encierro y aislamiento?

Es un excelente momento para entender el funcionamiento de la atención, de la imaginación, de que podemos generar emociones a voluntad, y empezar a practicar el uso de estas herramientas con los ejercicios Epep que tenemos en nuestra web. Hay que pensar que esta situación actual es transitoria y hacer foco en lo queremos para nuestras vidas una vez que la cuarentena termine.

¿Es importante reírnos para pasar este momento?

Sí. Las emociones tienen una capacidad de contagio muchísimo mayor que la de cualquier virus. Fijate que el coronavirus tiene un periodo de incubación de 14 días, y una persona que está a tu lado puede ponerte bien o mal en segundos. Yo puedo aprender a tener la emoción que quiero. Puedo practicar, reírme frente al espejo, aunque no tenga ganas. Si me concentro y me enfoco en eso, va a ser mucho más fácil que las emociones positivas, la risa, el sentirme bien, se mantengan y contagien a la gente que está conmigo. Por lo tanto, es extremadamente importante que saque el foco de cualquier dificultad que exista en este momento. Todo tiene solución y hay que trabajar para encontrarla. Es fundamental sonreír.