Qué son, dónde nacieron y para qué sirven los macrodatos, un factor determinante para colaborar con el achatamiento de la curva de crecimiento del Covid-19.


Números que son personas que son datos. La información sirve, siempre, para tomar mejores decisiones. La big data encuentra patrones en un mar de datos. Para entenderlo fácil y sencillo: un mar de datos es el resultado de analizar cómo navegan unas 100 millones de personas una página de internet, cualquiera que sea. Y, a partir de ahí, pueden seguirse comportamientos de cómo se navega esa página hasta encontrar patrones que se repitan. ¿Se entendió? Vamos de nuevo y más fácil todavía: la big data sirve para observar y predecir.

De esta manera surgen un montón de ideas que también podrían emplearse para enfrentar al Covid-19. Para obtener mejores resultados, para analizar datos para hacer una cuarentena segmentada o, incluso, hasta para diseñar un transporte público eficiente en favor de las llamadas actividades imprescindibles. “La big data nos puede dar un montón de información rica”, apunta Luis Lombardi, CEO de MicroStrategy, plataforma argentina líder en análisis de datos.

En este sentido, la big data podría ayudar a la ciencia empírica, ya que los tratamientos se hacen teniendo en cuenta la información que se va aprendiendo sobre la marcha. “La big data aprende sobre datos que, a veces, son invisibles para el ojo humano y que pueden predecir cuáles son los distintos estímulos para generar distintos resultados. Analizando todos los tratamientos del mundo, se puede entender cómo reaccionó cada persona a ciertos medicamentos y, desde ahí, se podría predecir cuáles son los medicamentos que hay que probar para obtener mejores resultados”, explica Lombardi.

De movida, en su verdad más profunda, la big data confía en los datos. Sigue Lombardi: “Es necesario invertir en los datos y en herramientas para interpretar datos, porque pensás que ahí está la respuesta. Cada año que pasa, los datos cobran más importancia. Cada vez se puede analizar más y más volúmenes de datos. En cuanto a la realidad del Covid-19, debe estar funcionando parecido”.

En la Argentina, el uso de la big data está supeditada a la economía. Por eso, los países que cuentan con recursos no reparan en gastos para obtener hallazgos a partir de estos modelos de datos. Tal es el caso de Islandia, que en breve se convertirá en el único país en tener el cien por ciento de su población testeada. Y si bien no hay una conclusión formal sobre los testeos, ya que todavía ni la Organización Mundial de la Salud ni la comunidad científica saben cuál es la metodología correcta (¿hay insumos para eso?, ¿cómo los implementás cuando ya los tenés?, ¿hay que salir a buscar casos?, ¿dónde?, ¿cómo?, ¿por qué?), Islandia está aplicándolos a granel. ¿Qué buscan? Entender el modelo de comportamiento cuando se incorporan los datos de los pacientes asintomáticos, otro de los asuntos en revisión por los epidemiólogos.

En nuestro país, la decisión de realizar los test pasa por los síntomas, principalmente por la fiebre. No obstante, Islandia tiene el 0,81 por ciento de la población de la Argentina: 360 mil islandeses contra 45 millones de argentinos. “Imaginate el modelo de datos que se puede generar incorporando a los asintomáticos, todo lo que se puede aprender de eso”, se ilusiona Lombardi. Por eso, en términos formales, en cuanto a las investigaciones científicas, los datos están dando un soporte importante para luchar contra la pandemia.

En boca de Lombardi, se necesitan más testeos: “Creo que habría que empezar a hacer más análisis para ver si podemos encontrar algo que no estamos viendo. Muchos dicen que hay que hacer más testeos, que eso aumentaría el universo de datos”. Sin embargo, advierte que nos enfrentamos a distintas complejidades: “Claro que, en la Argentina, eso tiene un costo muy alto. Si no tuviéramos restricciones, hacer más testeos podría redundar en un modelo de big data más rico”.

Por estos días, la ciencia está investigando caminos posibles entre antivirales, vacunas y medicamentos que puedan paliar esta enfermedad. “Digamos que hace falta evaluar millones de datos para estudiar el desarrollo de vacunas y medicamentos. El apoyo que te puede dar ahí la big data es muy importante, porque las posibilidades son enormes”, revuelve Lombardi.

“La big data aprende sobre datos que, a veces, son invisibles para el ojo humano y que pueden predecir cuáles son los distintos estímulos para generar distintos resultados. Analizando todos los tratamientos del mundo, se puede entender cómo reaccionó cada persona a ciertos medicamentos y, desde ahí, se podría predecir cuáles son los medicamentos que hay que probar para obtener mejores resultados.”

En algunos países asiáticos (se habla de China y Corea del Sur), el control ciudadano mediante big data es una de las fórmulas posibles que están probando los gobiernos para menguar la curva de contagios. A través de los celulares de los ciudadanos, el gobierno y los comités de barrios controlan a la gente y saben todo de ellos. Hasta advierten si estuvieron en zonas de riesgo o si compraron esto o aquello. Desde ahí, se abre otra discusión: la privacidad de los datos. “En forma académica, cuando hablamos de patrones, siempre se usan sets de datos que no individualizan a nadie. Si en menos de 30 personas, una característica puede llegar a individualizar a alguien, ahí sí se estaría violando la privacidad de los datos”, explica Lombardi.

Y continúa: “En la Unión Europea están maduros con la nueva ley de protección de datos, creo que es la ley que se va a usar en la Argentina”. A la sazón, en nuestro país se usa una ley promulgada en octubre de 2000, que describe principios generales relativos a la protección de datos y los derechos de esos datos. Con el avance de internet, esa ley no tuvo actualizaciones. “Todavía no tenemos una ley de privacidad de datos severa que permita defender a una persona que sea estigmatizada por un modelo de datos”, aclara Lombardi.

En medio de la pandemia, desde MicroStrategy ofrecen un mapa interactivo gratuito con toda la información actualizada diaria con el avance del virus, país por país, infectados, recuperados y muertos, diferentes estadísticas y comparaciones. Además, lanzaron una competencia virtual para que expertos en tecnología puedan contribuir en la lucha, prevención y análisis del impacto del coronavirus. “La idea de la hackaton virtual es valernos de la tecnología para hacer hallazgos que no se han podido hacer con el pensamiento lineal”, invita el CEO. “Los datos nos ayudan a poder evitar costos por ineficiencia o por haber seguido una suposición”, concluye el experto.