Muchas series nos pasan inadvertidas sólo por no pertenecer a las plataformas mainstream. Netflix, HBO y Fox+ suelen acaparar nuestra atención. Otras, gigantes como el título al que alude Goliath, a pesar de la estupenda producción, las grandes actuaciones y los guiones muy por encima de la media, sólo se nos revelan a partir de algún amigo seriéfilo o un comentario en las redes.

Es el caso de Goliath, serie de Prime (Amazon), con tres temporadas en su haber y que está preparando la cuarta y última. El título alude a la bíblica batalla entre David (un pequeño pero valiente hebreo) que enfrentado a Goliath (tremendo guerrero) gana finalmente la lucha.

Nuestro héroe, que es más bien un antihéroe con ecos de los hermanos Cohen y de David Lynch, se enfrenta en cada temporada a gigantes del poder (una fábrica de armamentos nucleares, una asociación oscura de poder y narcotráfico) y desde su maltrecha oficina de un motel playero de LA busca la manera de encontrarles las fisuras. El es alcohólico, ex socio de un bufete exitoso (a cuyo socio va a enfrentarse más de una vez), abandonado por su espléndida mujer y con un par de colaboradores que escapan todo el tiempo de la ortodoxia (entre otros una prostituta).

Prime tuvo la lucidez de recuperar para la historia actores de esos que ya no existen, empezando por Bily Bob Thornton (Billy McBride, este abogado con ribetes de cómic de a ratos), William Hurt como su antagonista, Dennis Quaid y María Bello, repitiendo la hazaña que hiciera mucho tiempo atrás Tarantino (otra referencia) relanzando a Travolta entre otros. Billie Bob Thornton se llevó por este personaje varios premios, entre ellos el Globo de Oro.

Los creadores de la serie tampoco son improvisados: Jonathan Shapiro (Boston Legal, The Practice) y David E. Kelley (Chicago Hope, Ally McBeal, Big Little Lies).

Cada temporada tiene ocho episodios, los guiones de todas ellas son brillantes, con personajes melancólicos, hilarantes de a ratos, fuera de serie, perdedores que intentan redimirse enfrentado al poder ¡y lo logran (casi) siempre! La música es impecable y los títulos de cada episodio perfectamente pensados.

Dejo para el final quien para mí es el gran descubrimiento de la serie, robándose cada escena en la que aparece, y convirtiendo a muchas de ellas en antológicas: la abogada partner de McBride, Patty Solís-Papagian, la magnífica Nina Arianda. Ella es una de esas actrices que con el material que le dan sabe crear un personaje inolvidable.

No puedo esperar a que aparezca la cuarta (y última ¿lo dije?) temporada.

Cada temporada tiene ocho episodios, los guiones de todas ellas son brillantes, con personajes melancólicos, hilarantes de a ratos, fuera de serie, perdedores que intentan redimirse enfrentado al poder ¡y lo logran (casi) siempre!