Es la influencer espiritual que todos deberían seguir en Instagram. Actriz, bailarina e instructora de yoga, hoy ofrece clases de meditación virtuales para combatir la ansiedad en tiempos de aislamiento.


Rulos dorados, ojos rasgados y sonrisa de oreja a oreja. Así se muestra Dafne Schilling, la creadora de Intención en Movimiento, en sus redes sociales. Con más de 78 mil seguidores, lidera una tribu virtual dispuesta a poner en práctica su técnica y canalizar los deseos y emociones personales a través del yoga, el baile y la meditación. “Tanto en mis clases como en mis retiros y los libros que escribo, busco conectar a las personas con su esencia a través del movimiento. Este método revoluciona, y no porque yo sea una revolucionaria, sino porque es capaz de sanar.” Dafne lo sabe: puede transmitir su energía a la distancia. Por eso, ofrece vivos en su cuenta de Instagram, dicta clases online y ahora, más que nunca, impulsa a su comunidad a no abandonar el hábito. “Creo que es un lindo momento para seguir moviéndonos, porque el miedo aterra y paraliza, y necesitamos accionar.”

–¿Cuál es, para vos, el poder que tiene el movimiento?

–En todo lo que yo hago, intento conectar con el movimiento como una herramienta para sanar. Creo que el movimiento tiene un superpoder, que es el poder de despertarnos. Y eso nos permite liberar tensiones, pensamientos negativos. En realidad, el movimiento tiene el poder de despertar nuestra fuerza innata. Por eso digo que revoluciona.

–¿Y cómo lo trabajás en tus clases?

–Lo que yo hago es proponer intenciones para trabajar. El mes pasado, por ejemplo, trabajamos el amor incondicional. Teníamos que conectar con la fuerza del amor incondicional en cada comienzo de clase. Podía ser a través de una afirmación o un pensamiento positivo de amor hacia uno mismo. Hoy en día podría ser amar lo que está pasando en el mundo, porque está trayendo un cambio, un despertar de conciencia. Entonces, en vez de bailar o hacer un ejercicio porque sí, se pone al cuerpo en movimiento con un objetivo.

«En todo lo que yo hago, intento conectar con el movimiento como una herramienta para sanar. El movimiento tiene un superpoder, que es el poder de despertarnos.»

–Canalizan los deseos a través del movimiento.

–Exacto. Es muy loco, porque a veces arrancamos bailando y no sabemos exactamente qué deseamos o qué nos pasa. Y después, en el medio del movimiento, aparece esa información naturalmente, sin que la podamos forzar. Cada día trae un nuevo deseo, según cómo nos sintamos y cómo nos haya afectado el mundo exterior. Los deseos cambian, así como cambian nuestras células, nuestro estado físico. Pero hay que experimentarlo y ver qué nos pasa.

–Recién hablabas de la situación que estamos atravesando en el mundo. Vos, personalmente, comenzaste a ofrecer clases de yoga y meditación virtuales.

–Sí, siento que es una linda forma de conectarnos entre todos. Como yo tengo la fuerza de compartir energía positiva, sentí que era un buen momento para hacerlo con toda la gente que está sola, encerrada en la casa. Tenemos que seguir trabajando el espíritu desde el movimiento, porque el miedo aterra y paraliza, y ahora necesitamos accionar. Más allá de que estemos en casa, podemos seguir haciendo un montón de cosas. Si desde mi lugar puedo compartir y empujar a la gente a que eleve su vibración y su energía, confío en eso. Es lo que nos mantiene sanos.

–Hay que respetar el aislamiento sin acostumbrarse a estar aislados, ¿no?

–Sí, no hace falta sentirnos solos en el proceso. Yo todos los días trato de mantener conversaciones virtuales con mis amigas. La semana pasada, junto a mi marido, armamos una cita con otra pareja y nos tomamos una copa de vino por videollamada. Hay que trabajar para sentirnos acompañados y sostenidos.

«Creo que el concepto de ‘bienestar’ es abrazarnos y comprender que somos este todo. Somos lo blanco y somos lo negro, lo negativo y lo positivo.»

–¿Y de qué manera es posible controlar la ansiedad?

–Todos estamos ansiosos y no hace falta que lo neguemos, pero tenemos que tomarnos un tiempo para controlarlo. Lo mejor es ponernos un límite a la hora de consumir información, mirar sólo lo necesario, estar conectados con nuestros amigos y familiares y mantenernos activos. Encontrar un rincón de la casa en donde poder hacer ejercicio, bailar, meditar, respirar, cocinar, cantar, encontrar una actividad que nos saque un rato de la mente y nos haga conectar con otra cosa.

–¿Creés que hoy en día se está redefiniendo un poco el concepto de “bienestar”?

–Me encanta esta pregunta. Para mí siempre fue un desafío catalogar lo que yo hago como “bienestar”, porque no tiene que ver con el fitness o con seguir dietas rigurosas. Y todavía funciona ese concepto old school de relacionar el bienestar con tomar jugos verdes o hacer todos los cursos esotéricos del planeta. Lo que pasa es que, a veces, aun cumpliendo toda esa check list interminable, no nos sentimos bien con nosotros mismos. Y eso ocurre porque el bienestar es estar alineados con nuestros tiempos, con nuestra naturaleza de ser. Podemos hacer todo lo que nos imaginemos para conocernos, pero si no tomamos el compromiso de abrazar nuestras luces y oscuridades, ese trabajo se convierte más en una exigencia que en una verdadera sanación.

–Entonces, ¿qué es el bienestar para vos?

–Es aceptar cada emoción que viene, porque viene a demostrarnos algo, y aprender a integrar. A saber que somos lo blanco y lo negro, lo negativo y lo positivo. Esos días en los que decís “la vida me pegó un palo”, en vez de ponerte a llorar, sufrir, involucrar a todo tu entorno, podés agarrar una copa de vino, mirar una película de Hollywood y decir “bueno, esto también pasará”. Creo que el concepto de bienestar es abrazarnos y comprender que somos este todo.