El diseñador y personaje del momento habla de sus comienzos en Ushuaia, de las repercusiones mundiales del show de Netflix que lo tiene como protagonista y de la meditación como su principal cable a tierra.


Faltan menos de dos semanas para su gran desfile como atracción principal del BAFWeek, la Semana de la Moda argentina que la industria espera con ansias. Santiago Artemis no está nervioso, pero sí acelerado. En su agenda se entremezclan programas de televisión que exprimen su inagotable carisma, infinidad de historias para Instagram, trabajo real con modelos, telas y costureras, viajes por el mundo que forman parte del reality show en el que se ha convertido su vida y todas las fiestas y eventos que ruegan por su presencia. En medio de todo eso, pone una cita el sábado a las 9 de la mañana para hacer los ajustes del vestido que Javier Saiach le diseñó especialmente para esta tapa, llega puntual el domingo a las 10 de la mañana para ser entrevistado en El Planeta Urbano Radio y fija sesión de fotos para el lunes a las 8, también de la mañana. ¿Quién dijo que ser creativo no implica disciplina?

–¿A qué edad te diste cuenta de que querías ser diseñador?

–No hay una edad exacta, lo supe desde chico. Siempre me gustó la ropa. De pequeño era muy energético e intenso, por eso mis papás me anotaban en varias actividades: fui a inglés desde los 7 años, también hice equitación y scout.

–¿Cuando eras chico, quién era tu referente de la moda?

–De chico me encantaban Bette Davis, Joan Crawford, Xuxa y Sailor Moon. Siempre me gustó la gente del mundo del espectáculo y el show business. Me inspiré mucho en Hollywood, en el entretenimiento y lo artístico.

–¿En algún momento te llamó la atención algún diseñador que no sea del mundo de Hollywood?

–Mis inspiraciones eran de gente que veía en la televisión. Para mí la pantalla fue un escape del mundo que me rodeaba. De chico vivía en Ushuaia y, al margen de ser gay, era muy diferente en muchos aspectos. Veía películas en blanco y negro, hablaba inglés, era muy inquieto.

–¿El gusto por las películas clásicas lo heredaste de alguien?

–No, miraba las películas solo. Siempre me preguntan si hubo una abuela, una mamá o un papá que tuviera los mismos gustos y siempre respondo lo mismo: no le debo mi talento a nadie. Mi familia era anti lo que yo miraba, mi interés pasó por la televisión y por enfocarme en lo que me gustaba.

–Me contabas que en esa época estabas motivado por el auge del cable.

–Totalmente, tenía 14 años y miraba E! True Hollywood History, las alfombras rojas, fashion comedian y entrevistas. Eso me dio mucho bagaje, soy una enciclopedia.

–¿Construir un personaje fue una decisión premeditada o se fue dando?

–No fue pensado, nunca dije: “Me voy a convertir en esto”. Era un atrevido, iba vestido con pollera por los pasillos de la UBA cuando estudiaba Diseño de Indumentaria. Nunca me importó la gente, iba a cursar y estaba en la mía.

–¿Tenías amigos?

–No, estaba muy en la mía. Empecé a socializar con gente hace dos años. Era social y soy social, pero no era una persona que buscaba amigos. Sólo iba a cursar.

–¿Cómo arrancó tu carrera?

–Lo mío fue mucha promoción a través de las redes sociales, publicaba fotos que eran distintas y disruptivas. A partir de ahí empecé a vender vestidos. Tuve un recorrido y una forma de desenvolverme diferente, eso es lo que hace que tenga esta posición, la cual no tiene nadie. No soy solamente un diseñador con performance, creo que tengo algo especial que no tiene nada que ver con moda, soy una persona que sabe vender. Soy una entidad que fui construyendo y que me hizo diferenciarme de mis colegas.

–¿Te pasa que te critican algunos colegas que no tuvieron tanto éxito?

–Seguramente sí, pero no me importa. La opinión del otro no me interesa.

–Desde tu perspectiva de diseñador, ¿qué te pasa con el cuerpo de la mujer?

–Yo hago ropa para todos. No discrimino según el cuerpo, es trabajo. Puedo diseñar para una anciana, para una niña de 15 o para una novia, no me importa, visto a todo el mundo. Obviamente, tengo una imagen, una estética y un lenguaje artístico, pero eso no significa que la que no es delgada no pueda venir.

–¿Hay clientas que van con la foto del diseño que quieren?

–No me pasa eso porque yo no trabajo así. No necesito ver los diseños de nadie porque tengo suficiente creatividad en mi cabeza. Soy diseñador y no modisto. Los modistos se dedican a confeccionar, y un diseñador tiene una mente creativa diferente al resto. Un vestido de diseño, en mi caso los Artemis, se nota a kilómetros.

–Vos creaste tu propio reality a través de las redes sociales.

–Mi vida es como la muestro en redes sociales. Pongo un off y la cámara del teléfono se apaga cuando no quiero exponerme. Eso es lo que le gustó a la gente de Netflix, encendían la cámara, me dejaban ser y tenían un show entero en un día.

–¿Creés que comenzar tu carrera en el mundo digital te aceleró el camino?

–No creo que sea así. Si mi camino fue rápido es porque me lo merezco, es una consecuencia de mi trabajo y esfuerzo. Nunca pienso en el futuro, vivo el momento. Planifico, pero no de forma trágica. No pienso en una posibilidad negativa porque no existe si yo no la creo en mi cabeza. Tengo tanta confianza en mi trabajo que no especulo sobre lo que va a pasar. Estoy en una etapa de evolución, todavía me cuesta encontrar mi meta final, pero es un camino re divertido.

Xuxa hizo una participación en tu serie. ¿Cómo fue el momento en que supiste la noticia?

–En junio de 2019 estaba en Suiza, trabajando en los Alpes, buscando textiles para mi colección. En ese momento me llaman por teléfono de Brasil para decirme que Xuxa iba a estar en el programa. Me pidieron que la llamara, me pasaron el WhatsApp e hice una videollamada. Realmente no lo podía creer, ¡mi ídola de toda la vida iba a estar en mi programa!

–En tus historias siempre se te ve paseando o trabajando en Japón. ¿Cómo es tu relación con ese país?

–Viajé trece veces. Los primeros viajes fueron por proyectos, como concursos y eventos. Últimamente fui por la embajada argentina allá, me convocan para presentar en Tokio mis colecciones. Japón es un país muy creativo, disfrutan de lo diferente, son personas que consumen muchas cosas caras, les encanta el lujo y aman pagar. Disfrutan de las cosas divertidas y del diseño, lo entienden y lo aprecian. Los japoneses y yo tenemos una relación excelente.

“Me represento como un varón con cosas de mujer. Puedo estar un día de jogging y zapatillas y otro de bucaneras y pollera. Soy un pibe con tacos.”

–¿Por qué viajás tanto?

–Viajo por trabajo y por placer. Muchas veces se puede obtener un poco de las dos cosas en un mismo viaje. Conozco, estudio, medito, me gusta mucho escribir a la mañana, usar la laptop, tomar un café, ver gente. El hecho de que sea conocido acá y no tan conocido afuera me ayuda a caminar tranquilo, sin que me vean.

–Al ser tan joven y estar inmerso en el mundo de las redes, de la gratificación inmediata, ¿sufriste ansiedad?

–Sí, soy ansioso. Meditar me ayudó mucho. Sirve para las personas que viven pensando, como yo, que mi cabeza no para un segundo. La idea es detenerse y escucharse a uno mismo. Medito todas las mañanas, media hora o cuarenta minutos.

–¿Creés que este año va a surgir algún nuevo diseñador en el panorama mundial?

–Ahora está muy de moda Christian Siriano. Es estadounidense y salió de un reality, donde no ganó pero se destacó. Ahora es el diseñador del momento, todo el mundo se viste con él. Es un ejemplo de que la personalidad aliada con el talento destruye cualquier competencia.

Hay personas que te siguen por ser diseñador y otras que te ven como un animador. ¿Cómo tomás esta dualidad?

–Me encanta. Yo puedo ser diseñador y animador. Puedo ser lo que quiera, siempre y cuando esté bueno el resultado. Lo que hago no es un camino recorrido, no tengo en quién inspirarme. No hay nadie que haga vestidos y que también sea un personaje.

–Fuiste un precursor al vestirte con ropa de mujer siendo hombre.

–Sí, ahora que lo veo y pasan los años digo que sí. Me represento como un varón con cosas de mujer. Puedo estar un día de jogging y zapatillas y otro de bucaneras y pollera. Soy un pibe con tacos.


Producción y Styling: Camila Mariani y Gimena Bugallo

Agradecimiento especial: Javier Saiach