La artista argentina radicada en España inauguró el 2020 con tema y banda nueva y se prepara, además, para su debut en marzo en la edición local del Lollapalooza.


Así. Como los que abandonan las ciudades costeras, playeras, y se llevan al monoambiente hipertecnológico de Chacarita, Palermo o Villa Crespo ese frasco chiquito lleno de arena con tapón de madera, para mirarlo, cuatro o cinco veces al día, y recordar siempre de dónde vinieron. Así, de la misma forma, Nathy Peluso pasea su “che”, tan pronunciado y exagerado como porteño y arrabalero, por los festivales más importantes del mundo para demostrar que viene de un país chiquito y lejano, como ese frasco de arena y tapón de madera.

Natalia Peluso nació en la Argentina pero a los nueve años se fue a vivir a España, en donde desarrolló su incipiente carrera artística desde el llano. Amy Winehouse, Celia Cruz, Tita Merello, Nicki Minaj. La prensa zorra del Viejo Continente se desesperaba por categorizar y encasillar a esta pibita de Luján que cantaba Fito Páez, Nina Simone y Ella Fitzgerald, movía el culo al son de la salsa cubana y rapeaba –o trapeaba– como un latino de la Calle 13. “Uncategorized”, le dijo a Vogue en una entrevista de 2018, y el mundo finalmente entendió.

Hoy, luego de millones de reproducciones en YouTube y Spotify, la sandunguera de 25 años se convirtió en una de las mayores exponentes de la música latina en Europa y se prepara para su debut el próximo 27 de marzo en el festival Lollapalooza, que se realizará en el Hipódromo de San Isidro.

–El año te recibió con tema nuevo. ¿Cómo fue el proceso creativo de “Business Woman”?

–Fue algo muy orgánico en lo que me vi envuelta. Me puse a improvisar sobre este nuevo ritmo, fue muy impulsivo. Hasta el punto de que después de escribirla, I realize, como que me doy cuenta del concepto total de lo que defendía. Lo escribí todo rápido, un poco tal vez incoherente entre sí, pero al final pude reconocer la unión de la idea.

–La idea de liderar, de la business woman que construye y marca su propio camino sin la ayuda de nadie. Ni para ganar plata…

–Condensa un poco el síntoma del liderazgo de lo que me propongo y, obviamente, más allá de mi propia vida hay un presente en mi carrera y mi negocio que lidero, que tengo que supervisar, dirigir y estar en todo. Fue una manera de contar todo eso en una letra y poder abordarlo además desde un lado irónico, picante, hasta divertido ¿sabés?

–¿No es demasiado para alguien de 25 años?

–Yo creo que fue y es el desarrollo natural de lo que me toca vivir. Todo forma parte de un aprendizaje y cada uno tiene un propósito en la vida. Me veo descubriendo mucho de mi destino liderando mi propio proyecto. Aprendo mucho de mí misma, de lo que me gusta hacer, de cómo manejar lo que genero. Es algo que se da de manera orgánica, no tiene nada que ver con la edad, simplemente elijo fluir.

–¿Siempre pudiste elegir o hubo situaciones, trabajos anteriores, donde no podías hacerlo y había que aceptar órdenes?

–No, claro. Eso hizo que sea más consciente de la suerte que tengo de poder ser mi propia jefa y hacer las cosas como yo las imagino o como yo las deseo. Es un privilegio que quizá no gozaría si no hubiera estado en el otro lugar.

–¿Qué aprendiste de esos trabajos?

–Me nutrieron sobre todo de determinación, de saber identificar qué es lo que realmente deseo y persigo y qué es lo que no quiero para mi vida; para lo que sirvo y para lo que no. También me enseñaron a ceder, a identificar cuándo es mi momento y cuándo hay que delegar, confiar en el otro. Otra cosa muy importante fue aprender a ser dirigido para también ser humilde. Life is life.

–¿Cómo fue la experiencia de trabajar con banda nueva y productores de la talla de Rafa Arcaute (productor de Calle 13, Spinetta, Calamaro) y Fede Vinder (participó en Jesus is King, de Kanye West)?

–Trabajar con Rafa y con Fede ha sido un privilegio, un placer absoluto porque son números uno que laburan a tu par. Saben leer los momentos, saben bajar a tierra lo que imagino, les sacan jugo a mis propuestas. Musicalmente, significan una superación profesional. Son personas que relucen su talento desde la humildad. La gente más poderosa y capaz es la que menos alardea de su posición, lo manifiesta a través de la acción y el trabajo. Y, luego, armar una banda nueva con la que girar todo esto que se viene me transmite mucha confianza. Tenía muchas ganas de formar esta banda que tan bien me representa, que todos los músicos se sientan tan ilusionados de defender esos ritmos en el directo. La verdad es que todo lo que me rodea me hace sentir muy afortunada y en un level up, ¿sabés?

–¿En qué etapa estás de tu próximo disco?

–El disco viene trabajándose desde hace muchos meses. Hay canciones que tienen más de un año. Fui a los Estados Unidos, hicimos nuevos temas, pero ahora es como que está bajando toda esa información. Está leudando, ¿viste? El disco se viene para primavera de España, cuestión de unos mesecitos. Es un momento clave de cómo terminar de pulir todo y darle esa unión que se merece. Es un trabajo artesanal hecho con mucho amor y gente hermosa.

–Son muy pocos los artistas que vuelven al disco, al trabajo conceptual. ¿Por qué apostar ahí?

–No somos pocos, che. Mirá a Drake, Travis Scott, Rosalía o Beyoncé. Yo apuesto 100 por ciento al disco y creo que uno educa a su público para que el diálogo entre espectador y artista sea lo más fluido posible. Desde que empecé intento mostrarle a mi público que trato de reparar en los detalles, que para mí es importante cuidar esos matices, ¿sabés? Estamos en una generación de muchos estímulos, de todo muy rápido, de todo muy fast food. Pero al final me doy cuenta de que el ser humano necesita del otro extremo naturalmente. Necesitamos conectar con un concepto, con un artista, conocerlo a fondo. Yo formo parte de una generación, de un presente, y eso ya me hace moderna, y entonces da igual si yo defiendo algo antiguo o algo futurista. Pertenezco al 2020, no hay pasado que lo justifique.

–Cualquiera que vea un show tuyo se da cuenta de que el vivo no es un tema menor para vos. Al contrario, es uno de tus puntos más fuertes. ¿Lo ves así también?

–Para mí el directo es algo crucial, aunque lo siento igual de importante a lo que hago en el estudio, en una respuesta de entrevista o en un videoclip. Todo lo que hago para mí es fundamental porque me conforma como artista y completa mi propuesta. Pero el vivo, además, es algo que siento que hoy en día se fue perdiendo. Yo soy fanática de James Brown, de esos artistas que defendían un directo en pelotas, desnudos, que dejaban todo en el escenario. Es el crudo de nuestro trabajo, donde se pone de manifiesto todo tu arte: las canciones, la organización, la pasión del artista, la transpiración, el baile. Es lo que me interesa defender, siento que es para lo que vine al mundo. Cada vivo es un ritual, un aprendizaje donde estás completamente expuesto con tus habilidades y tus defectos. Arte, en su máxima expresión.

–¿Cómo fue volver al país en el marco del Cosquín Rock y reencontrarte con el público local?

–Fue una experiencia impresionante. Además, muy gratificante porque el tema había salido hacía dos días y la gente lo coreaba como si llevara dos meses colgado. Y fue también volver a las tablas luego de muchos meses de estudio. ¡Faaa! Las emociones son enormes y más con ese público tan diferente, con las banderas, más tipo rock nacional. Nunca me imaginé que iba a vivir eso. Por suerte vuelve pronto. Ya, ahora, el 27 de marzo me presento por primera vez en el Lollapalooza y un día antes haré un sideshow en el C Complejo Art Media.

–¿Qué extrañás del país?

–Todo. La Argentina me enamora, me enamora esta ciudad, la gente, cómo se relaciona, su delicadeza. Los que viven acá no se dan cuenta de esta inteligencia emocional que tienen, ¿sabés? No se dan cuenta de ese privilegio. La gente vive el amor desde una naturalidad que en otros lugares no conocen. Las amistades acá son muy leales, hay un poder de compañerismo que no existe en otros lados, incluso en la industria a la que pertenezco. También extraño las milanesas, las facturas… otra cosa que no existe en ningún lado.


Styling: Camila Mariani
Pelo: Mala Peluquería
Make up: Jazmín Calcarami
Agradecimientos: Vanesa Krongold