La incorporación de pequeños ecosistemas en nuestros espacios cotidianos no sólo proporciona un mejor estado de salud con bajos niveles de estrés, depresión y ansiedad, sino que además repercute positivamente en áreas como la inteligencia, las emociones, la creatividad y la expresión verbal.


La naturaleza siempre estuvo presente en la arquitectura: nos podemos remitir a las columnas corintias de los griegos o a la arquitectura egipcia. Si bien en estos casos lo hacía desde un lugar más pasivo, hoy en día se sumerge dentro de los edificios para tomar total protagonismo. El término biofilia fue utilizado por Edward O. Wilson en un libro de 1984, y desde entonces se vienen estudiando los numerosos efectos beneficiosos y terapéuticos de esta tendencia.

La biofilia es el amor a la vida, a la naturaleza. Pudiendo incorporar estos elementos en los espacios donde habitualmente nos movemos, se nos asegura científicamente que además de ser una muy buena terapia, ayuda a prevenir el estrés. Durante años, la naturaleza se vio amenazada por la urbanización masiva del hombre, pero esta tendencia busca revertirlo, recreando espacios naturales y creando más conciencia ecológica y sustentable.

La arquitectura biofílica es una tendencia que se viene aplicando desde hace algunos años alrededor del mundo. ¿Es posible pasar de una edificación tradicional a una con elementos biofílicos? La respuesta es que sí, se puede. Es importante tener ciertos parámetros a favor, por eso siempre se recomienda tener en cuenta la luz natural y, al momento de elegir cada planta, ser asesorados por un especialista, ya que cada especie requiere de cuidados diferentes.

¿Qué beneficios podemos encontrar o qué problemas podemos solucionar a nivel de la construcción con este tipo de arquitectura? El contacto con la vegetación y la naturaleza mejora la salud, aumenta la productividad, baja el nivel de estrés y nos hace más felices. Disminuye el síndrome del edificio enfermo, es decir que las personas que frecuenten ese espacio presentan menos dolores de cabeza, al igual que un porcentaje menos de enfermedades.

Lo que primero debemos definir es si se quiere incorporar vegetación dentro del edificio o en una terraza, una fuente de agua o algún espacio que revitalice los estímulos sensoriales, como un mariposario o un comedero para aves, y con base en esto, estudiar qué requiere arquitectónicamente la superficie a cubrir.

Respecto de la decoración biofílica, ¿qué tipo de plantas son ideales para ambientar el hogar o la oficina de manera armónica? El ficus pandurata aporta altura, es estilizado y con hojas grandes, se adapta perfectamente a interiores nórdicos; en cambio, las costillas de Adán necesitan ayuda para ganar altura. Para tener un plantero sobre una estructura de hierros lisos, por ejemplo, hay que tener en cuenta el espacio disponible y, sobre todo, las características que necesita la planta para poder vivir y desarrollarse. Hay plantas que necesitan menos agua y sol, como las suculentas, los cactus o un terrario de musgo. Estas especies son perfectas para un escritorio con poco espacio.

Créditos de las fotos: Familia Bercomat