Así como Netflix o Spotify, un novedoso servicio de suscripción literaria propone la difusión mensual de lanzamientos editoriales acompañados de una playlist seleccionada especialmente para acompañar cada lectura y así obtener una experiencia única.


En tiempos de hiperabundancia informativa, los consumos culturales se vuelven cada vez más personalizados. Servicios como Netflix y Spotify indagan a sus usuarios cada vez más para mejorar sus recomendaciones. Y entre tanto bombardeo, la curaduría desempeña un rol clave. La literatura no es ajena a este contexto. Los clubes de lectura surgieron como un modo de generar comunidad, descubrir nuevos autores y compartir opiniones en el mundo virtual. En octubre de 2018, Ana Brandstadter (33), licenciada en Relaciones del Trabajo (UBA), creó Bukku. ¿En qué consiste? Un envío mensual de una novedad literaria (en general, de editoriales independientes) junto a un señalador, regalos sorpresa (bolsas de diseño para proteger libros, agendas, cuadernos, llaveros) y una playlist curada por el/la autor/a pensada como complemento de la lectura. Todo dispuesto en una caja de un diseño único. Este emprendimiento fresco y novedoso, que ya cuenta con 1.300 suscriptores, es un exponente de este fenómeno.

“Siempre quise trabajar en algo relacionado con libros”, cuenta la ideóloga de este proyecto, quien se inspiró en asociaciones como El Club del Vino: “Me gustaban mucho los modelos de suscripción donde se genera un valor agregado con base en la curaduría, donde se focaliza en la selección de productos”, explica, y admite que tuvo que aprender sobre la marcha particularidades del mundo editorial. Aclara que, en general, decide trabajar con editoriales independientes (Eterna Cadencia, Sigilo, añosluz editora, Marciana, Conejos, Mansalva, La Parte Maldita, entre otras). Afirma que las cifras actuales que manejan son “disruptivas para las editoriales independientes argentinas, que a veces hacen tiradas de 1.000 ejemplares o menos”. “Que les compremos 1.300 libros antes del lanzamiento es algo que cambia el negocio. De esta manera, además de generar un puente entre libros y lectores, contribuimos con su trabajo”, sostiene.

El costo actual de la suscripción es de $650 por mes, y es posible desuscribirse en cualquier momento. El envío es gratuito en CABA y cuenta con puntos de retiro en el interior (La Plata, Mar del Plata, Rosario, Santa Fe, Córdoba, Mendoza, Tucumán), donde los suscriptores deben pagar $100 por costos de envío. Bukku fue creciendo de manera sostenida y sorprendió a su creadora (“cuando empecé a ver nombres que no conocía, no lo podía creer”), que pasó de trabajar en su casa a necesitar un lugar más grande para alojar los libros, cajas y demás materiales. Aunque afirma que mantiene “el espíritu artesanal con el que fue concebido”. “Yo misma leo y elijo los libros, pero también decido los regalos, me contacto con cada proveedor y armo las cajas con el mismo cuidado y dedicación del primer mes.”

Sobre la curaduría de títulos, explica: “Apostamos a los nuevos autores contemporáneos con un estilo fresco y una voz propia fuerte y novedosa. Buscamos libros de lectura ágil, atrapante, que sean dinámicos y que dejen una huella en los lectores”. A la vez, evidencia una clara intención de colaborar con la promoción de autores y sellos editoriales que no cuentan con tanta difusión: “Veíamos que a las editoriales chicas o medianas les costaba entrar en el circuito más comercial o llegar a diferentes puntos del país. A su vez, entendíamos que muchos lectores no sabían qué leer o no accedían a los lanzamientos más novedosos. Por eso nos propusimos ser intermediarios y unir las dos puntas de la cadena”, explica. El libro del mes siempre es sorpresa pero, admite, “por suerte no hubo reacciones negativas”. Al mismo tiempo, aclara que las críticas constructivas siempre le aportan (“me ayudan muchísimo a la hora de tomar decisiones futuras”).

Las tareas que desarrolla en este emprendimiento son diversas, y reconoce: “Sigo aprendiendo todos los días. Ningún mes es exactamente igual al anterior”. Ella supervisa la estética (“trabajé con un diseñador que me ayudó a plasmar todas mis ideas y a lograr lo que me imaginaba”) y administra las redes sociales, las cuales asegura que “funcionan como un lugar de encuentro” donde también comparte información sobre las editoriales y autores involucrados en cada entrega. Destaca, también, su formación en Relaciones del Trabajo: “Me sirvieron mucho los conocimientos administrativos y formales de mi carrera, la posibilidad de organizar un trabajo particular”.

Inmersa en un fenómeno en alza, que se empapa del entorno digital, Brandstadter enfatiza que Bukku produce una felicidad que no había conocido hasta ahora en lo laboral, “y todo eso se transmite en el producto que recibe cada suscriptor”. Su anhelo es seguir creciendo: “Uno de mis mayores desafíos, actualmente, es ampliar los puntos de entrega en el interior del país y en el exterior”, plantea, y reflexiona: “Los suscriptores no se conocen personalmente, viven en diferentes lugares, trabajan de cosas distintas, tienen edades variadas, pero todos están haciendo una misma experiencia de lectura simultánea. Es un espacio muy poderoso”.