Salitre Comedor

Matías Merlo lo hizo de nuevo: tras el arrollador éxito de Tiki Bar, que se convirtió en un clásico de Mar del Plata y un punto ineludible de la calle Alem, este famoso bartender, conductor de televisión, surfer, empresario gastronómico y hasta influencer tiene desde hace un par de veranos su propio restaurante, en la esquina del Tiki, para un público más amplio. En Salitre también hay tragos (el Matcha Tonic y el Refresco Nórdico se sirven como un aperitivo perfecto), aunque su fuerte son los platos de mar: cornalitos, rabas, tentáculos de pulpo, pesca del día y risotto ad hoc conviven con clásicas pizzas, en cuatro variedades: veggie, crudo, fugazzeta y mozzarella italiana. El lugar funciona todo el día para las cuatro comidas, siendo una alternativa perfecta a los paradores de Playa Grande, pues se encuentra a sólo dos cuadras del mar.
Leandro N. Alem 3728. Ig: @salitrecomedor

Victoria O.

Los bolichones con olor a frito mezclado con el de waffles de dulce de leche del tradicional corredor de restaurantes de Playa Grande, con sus pisos de lajas antiguas, puestos de diarios y revistas, kioscos de chucherías playeras y los balnearios de siempre, fueron gradualmente reemplazados por varias propuestas gastronómicas modernas que conforman el circuito joven de hoy. Allí, entre el bar Bruto y un nuevo Antares playero, se ubica Victoria O., justo en la bajada del siempre glamoroso hotel Costa Galana. Con cómodas mesas a la sombra y un salón interior que parece palermitano, este reducto ofrece las mejores rabas de la playa, unas papas bravas que no tienen mucho que envidiarles a las madrileñas y, si queremos ir por lo sano, un lenguado grillé con el mejor puré de calabazas que hayamos probado. Corredor Playa Grande

La Paloma Brewing Company

Desde hace tiempo, este recinto de Olavarría 3063 dejó de ser famoso solamente por ser “el bar de Pico Mónaco”. Sus birras, sus cócteles, ¡su tortilla de papa! pusieron a este bar surfer en lo más alto de la gastronomía marplatense, aunque muchos aseguran que su gran secreto es el maestro cervecero Gabriel Reynoso, el mejor de Latinoamérica. Reconocida en 2018 como la mejor microcervecería del país, todas sus cervezas –y en todas sus formas (latas, pintas, growlers)– valen la pena. De más liviana a compleja, la Amber Ale es buen punto de partida: color ambar, dulce, de maltas caramelizadas que se combinan en balance con el aporte sutil de lúpulos americanos. Los fundamentalistas de la IPA encuentran su tierra prometida en la Ruta 11, una session wheat IPA con agregado de trigo y lúpulos cítricos y frutales que otorgan una gran frescura. Rarezas sobran. Medalla de oro en la categoría Spice/Herb/Vegetable Beer de la Copa Argentina de Cervezas, la Golden Coffee casi siempre es un sold out a la tarde. ¿Por qué? Porque es como un café, aunque fresca en aroma y sabor, y porque es la preferida de Pico.
Olavarría 3063. Ig: @lapalomabrewing