Es la modelo argentina mejor cotizada del mundo. Su estilo andrógino la convirtió en un ícono del new sexy, el concepto que celebra la sensualidad alejada de los estereotipos de belleza. Hoy, con 27 años, su nombre figura en la lista de los 33 nuevos íconos de la industria global y acaba de ganar el primer Martín Fierro a la mejor modelo del país.


Hubo un estereotipo de lo sexy. Y luego otro. Y, más tarde, uno diferente. Rubias o morochas, voluptuosas o lánguidas, con facciones suaves o con rasgos con mucho carácter. La rueda de lo que nos resulta sexualmente atractivo gira con la historia: lo que fue ya no es, pero puede volver a ser.

¿Y ahora? Algunos medios se preguntan qué es ser sexy en este momento, y la respuesta que dan es un nombre: Mica Argañaraz. Mica es la modelo argentina mejor cotizada en el mundo y forma parte del exclusivo grupo de top models que reparten sus agendas entre París y Nueva York porque las grandes marcas las reclaman en sus pasarelas y en sus gráficas. Trabajó para etiquetas de lujo, como Saint Laurent, Prada, Fendi, Versace, Louis Vuitton, Chanel, Chloé, Dior, Isabel Marant, Valentino, Tom Ford, Balenciaga y Givenchy, y también para Calvin Klein, H&M, Zara, Mango y Michael Kors.

Los diseñadores la aman. Karl Lagerfeld la bendijo cuando en 2016 la eligió para que fuera la imagen de su propia marca de ropa (llamada como él): “Mica es exactamente el tipo de chica que me gusta: es argentina, muy chic, natural, espontánea. Creo que es la chica del momento”, opinó quien fuera el todopoderoso director creativo de Chanel, que murió en febrero de este año. Pero antes de eso, en 2014, la modelo ya había conquistado a Anthony Vaccarello, cuando él todavía no estaba al frente de Saint Laurent, y a Dries Van Noten. Fue en el mismo año en que Miuccia Prada la puso como cabeza del desfile de Miu Miu y todos se preguntaron quién era esa morocha a quien no podían dejar de admirar. A partir de ese momento no hubo Semana de la Moda, especialmente en París o en Nueva York, de la que Mica no participara.

Fuerza natural

Lo que destacan quienes más elogian a Mica Argañaraz es que no cumple con el estereotipo de la modelo tradicional: no es ni rubia ni lacia, no tiene ojos claros, tampoco es una party girl fuera de las pasarelas. Mica tiene una belleza sin artificios. Es una criatura salvaje de 1,79 metro, con piernas larguísimas y las curvas justas, sin siliconas ni costillas a la vista.

Su sello es una melena castaña y rebelde, una mata de rulos con un flequillo tupido que apenas deja ver sus ojos oscuros y expresivos. Mica es un enigma que invita a ser descifrado a través de su mirada, porque sonríe poco y habla menos. Esa actitud es parte importante de las razones para que la modelo sea la encarnación del new sexy: la suya no es una seducción obvia, servida en la bandeja de un escote vistoso o de la vida íntima revelada en las redes y los medios, sino la sutileza de lo sugerido. Si el código del new sexy es una suma de misterio, elegancia y una belleza que desafía los clichés, Mica es la síntesis de esa fórmula.

Ella se definió en la Vogue británica como “boyish with a Latin touch” (parecida a un varón, con un toque latino), como si hubiera querido bajarle la temperatura a su imagen, pero consiguió lo contrario: ese desapego por la pose de femme fatalees parte de su atractivo. Va por la vida con jeans o pantalones negros y remeras o crop tops, en zapatillas, con camperas motoqueras y sin maquillaje, pero cuando trabaja es arcilla fresca en manos de los estilistas y se transforma en lo que le pidan. Peinada hacia atrás con gel o con una melena planchada y raya al costado, cuesta darse cuenta si es realmente ella quien encabeza los desfiles. Puede ser la más francesa, la más neoyorquina o la más latina de todas, según la ocasión.

“Más allá de los logros internacionales, el reconocimiento en mi propio país es un gran honor. Me encantó compartir la noche de los Martín Fierro con gente con la que trabajé en mis comienzos; forman parte de mi camino.”

Country girl

La carrera de Mica empezó a los 17 en Buenos Aires, cuando se presentó con su mamá en la agencia Lo Management. A los 20, aunque no hablaba ni francés ni inglés, se fue a probar suerte a París. Tres años después, sin haber logrado el éxito, se mudó a Nueva York, y ahí su carrera sí explotó ese día en que Miuccia la eligió para encabezar el desfile de Miu Miu.

Hoy tiene 27 años y su nombre está en la lista de los 33 nuevos íconos de la industria de la moda, según el sitio models.com. El año pasado, cuando posó para la tapa de la primera edición de la revista L’Officiel Argentina, le preguntaron si era consciente del lugar que ocupaba en el mundo de la moda, y respondió con humildad: “Sí. Pero me cuesta darme cuenta de lo que genero. Es difícil verse desde otros ojos”.

La chica que creció en la pampa húmeda, en un campo en la localidad bonaerense de Laprida, y que al egresar de una escuela secundaria rural quiso estudiar Artes en la Universidad de Buenos Aires y Cine en el Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales, dice que está orgullosa de su carrera como modelo internacional, pero se niega a repasar esos logros. “Me hace sentir vanidosa”, se justifica.

Sin proponérselo, abrió una puerta para otro estilo de mujeres en las pasarelas y celebra que exista ese nuevo espacio inclusivo en el que brilla una latina de look andrógino como ella. Es curioso porque es, a la vez, única e imitada: ya surgieron otras modelos con una imagen boyish sexy como la suya. Incluso, algunas le copian esa melena de caos controlado. Mica, sin embargo, no busca compararse con nadie. Hace tiempo que hizo suya una frase que le dijo su mamá: “Tenés que trabajar duro para ser irreemplazable”. En esas palabras encontró la clave de su éxito.

Agradecimiento especial: Lo Management