Creatividad, inspiración, mixturas. La historia detrás de una diseñadora con identidad propia.


Anushka Elliot lleva en las venas, en la mente y en su espíritu un universo en el que coexisten selvas, mares, montañas y también grandes ciudades. Todo eso que vivió, los lugares donde creció, sus viajes, la nutrieron para crear colecciones de ropa y accesorios que no siguen ningún estilo, porque están encarnados en su propia identidad. Si hay algo que define a sus diseños es esa explosión de contrastes entre lo más salvaje y lo urbano. Tal vez esa es la particularidad que la llevó a destacarse en el estandarizado mundo de la moda.

–Tus padres también están vinculados con el arte, ¿qué sentís que heredaste de ellos?

–Mi mamá es paisajista y decoradora. Mis padres tienen un sentido de la estética, siempre viajaron buscando objetos; ellos crearon Sentido, un local de decoración que arrancó en José Ignacio y ahora está en Buenos Aires. Yo siempre estaba ahí, y fui desarrollando eso de comerciante, de ir encontrando productos interesantes. Para nosotros todo tiene que tener una historia, y Anushka nace de Sentido, pero yo quería dedicarme a la indumentaria. Venía de trabajar en revistas argentinas, en la imagen de marcas de ropa, como Jazmín Chebar, de vivir afuera y estudiar en Londres; ya tenía ganas de hacer algo acá. Y así arranqué, con una visión de otro mundo.

–¿Cómo definirías tu arte?

–Alegre, ecléctico, lúdico; es difícil de definir. Siempre me dicen: “Vi un vestido y supe que era tuyo”. Es algo que no podés catalogar. Mi idea como marca es trascender, dar a la mujer una alegría, que se sienta con fuerza, empoderarla, que al tener esas prendas ellas se sientan únicas.

–¿Qué creés que despertó la creatividad en vos?

–Siempre la naturaleza. En Venezuela vivíamos en la playa, estuve casi quince años allá, estábamos mucho en la selva, nos tirábamos en ruanas, hacíamos cerámica en el bosque, y después, cuando venía a la Argentina, me iba a Córdoba a andar a caballo, a escalar, a estar en contacto con las piedras. Creo que no hay nada más poderoso que la naturaleza y el aire libre para crear. Y todo eso sumado a la ciudad, donde iba a ver a mis hermanas mayores. Siempre me gustó la ropa, pensar cómo combino esto con aquello. Hay un mundo estético y un universo que es único en mi cabeza, eso es lo que quiero plasmar y que la gente quiera adoptar.

“Mi idea como marca es trascender, dar a la mujer una alegría, que se sienta con fuerza, empoderarla, que al tener esas prendas ellas se sientan únicas.”

–¿Cómo sería tu proceso creativo para llegar a una colección?

–El proceso arranca en un viaje, viajamos, traemos las telas, elegimos el diseño. No tengo una temática, intento transmitir cómo estoy y qué está pasando socioculturalmente. Obviamente, siempre las tendencias te llegan, aunque no las mire y no tenga ni idea. Es lo que percibo que está sucediendo y lo que quiero transmitir en ese momento.

–¿Cuál sería para vos una buena prenda?

–Es esa que tiene distintas ocasiones de uso. Por ejemplo, yo tengo una prenda que tiene tiras, entonces podés hacerla más corta, más larga, te la podés poner como pantalón. Eso es lo que más me gusta. Yo siempre les digo a mis clientas: “No te lo compres para una sola vez”.

–¿Qué te inspira?

–Mi equipo. Siempre estoy motivada con ellos, pensamos qué vamos a armar, cómo lo vamos a armar. Tenés que ponerte objetivos, si no, a veces la rutina te come la creatividad. Siempre también hay que darse tiempo para generar.

–¿Diseñadores o artistas que admires?

–No hay una persona que me inspire, sino que hay cosas de cada uno, y eso me hace a mí el ser que soy. De afuera ahora me gusta mucho Rodarte, tiene una esencia muy particular, y de la Argentina siempre admiré mucho a Martín Churba, tiene un universo que es tan “él” que me encanta.

–¿Alguna época de la moda que te hubiese gustado vivir?

–Me hubiera gustado vivir un poco de cada una. Tal vez un poco en Nueva York en la época de Studio 54, un poco en África, con los animales; buscar esa ciudad-naturaleza, ese mix and match, como en las prendas, pero en la vida.

–¿Qué es algo bello para vos?

–Es cuando se transmite alegría, positivismo, es algo que siento energético. Si la persona que entra en mi local me hace profundizar, para mí eso ya es belleza.

–Hay mucho de naturaleza y mar en tus campañas. ¿Por qué elegís ese universo?

–Es que cuando armo las escenas fotográficas me imagino que te llega mucho más un fondo así que una pared o un lugar de ciudad. Inspiracionalmente, me voy más por esos lados, y también es lo que viví de chica. Estuve mucho en José Ignacio, en Los Roques, en la montaña: cuando mamás mucho eso, lo tenés en tu vida.

–¿Cómo es un día en tu vida? ¿Sostenés alguna rutina?

–Nunca un día es igual a otro. No tengo tanta rutina pero sí voy todos los días a la oficina, trato de armar un plan por semana. Lo que más me cuesta a mí es el orden, así que trabajo en eso todos los días.

–¿Qué proyectos tenés ahora, o cuáles estás soñando, imaginando? –Siempre tengo ideas, muchas, y después se llevan a cabo pocas, porque son muy delirantes. Pero tengo una idea de un desfile, que lo tengo armado en mi cabeza. Todavía no lo he bajado a tierra, es algo muy distinto y poderoso. Espero lograrlo algún día, después te contaré.

})(jQuery);