Nuestra realidad es la interpretación de nuestra percepción y percibimos el mundo de acuerdo a nuestras condiciones mentales. Cuando la mente tiene un papel predominante, se inunda de juicios y prejuicios que nos conducen a sentimientos que tienen sus raíces en el ego. Con la meditación, tomamos el control de nuestra mente y nos convertimos en espectadores de nuestras emociones, pudiendo así comprenderlas para luego trascenderlas con el fin de elevarnos y vibrar en la más alta frecuencia álmica: el amor incondicional.


Rishikesh, India

En esta ciudad sagrada, los aromas a incienso invaden las calles custodiadas por la estatua azul de Shiva, uno de los tres dioses de la mitología hinduista junto con Brahmá y Visnú, que preside los rituales al caer el sol. Muchos visitantes la conocen como la puerta del Himalaya, ya que es el punto de partida de los peregrinos del Char Dham, que en el hinduismo supone los cuatro puntos geográficos o las cuatro moradas de las divinidades. El Ganges atraviesa este lugar y divide los asentamientos, entre vacas y monos que circulan libremente. Desde 1968, Rishikesh se hizo popular gracias a la visita de los Beatles al Maharishi Mahesh Yogi, un gurú de la meditación trascendental. Los áshrams que tiene la ciudad son espacios donde uno puede llevar una vida sencilla y contemplativa y dedicarse a meditar, hacer yoga o someterse a terapias ayurvédicas.

Mazunte, México

En Centroamérica, cerca del océano Pacífico y dentro de la selva, hay un pueblo llamado Mazunte. Entre aguas turquesas y palmeras verdes, acá se ofrecen varios retiros donde se practica la meditación y el silencio a través de diversas enseñanzas, pero todas con un mismo fin clave: “Todos somos lo mismo” y “Todos somos amor incondicional”. Fue declarado “Pueblo Mágico” por la Secretaría de Turismo, dado que más allá de su arquitectura y atributos simbólicos, es un área donde ocurren historias trascendentales y leyendas. De este modo, se genera un enigma de acuerdo a la energía que proviene de esta tierra. Los turistas eligen este espacio estratégico para poder sumergirse en una conexión interna y divina con su alma.

Chaiya, Tailandia

En el sur del país, hay un refugio en el medio del bosque llamado Wat Suan Mokkh, un monasterio budista que invita a las personas a aprender sobre el Dharma y la meditación. Con salas para prácticas al aire libre, este retiro está armado para cualquier persona que desee olvidarse del mundo electrónico y quiera encontrar un equilibrio que conduce a la paz interior y la calma.

Península de Osa, Costa Rica

No hay forma de escapar de la magia de la naturaleza en este país. Desde las vastas playas a lo largo de la costa del Pacífico, pasando por las junglas y picos de volcanes, Costa Rica ofrece diversos escenarios para los turistas que quieren estar en contacto con las especies. Sin embargo, dentro del Parque Nacional Corcovado, en la provincia de Puntarenas, se encuentra una península paradisíaca. Acá se ofrecen distintos tipos de alojamiento, principalmente ecológicos, con sectores claves para el avistaje de ballenas y delfines. Además, se brindan clases de yoga, reiki, relajación, aromaterapia y meditación, además de retiros de todo tipo y comida orgánica.

Machu Picchu, Perú

No es noticia que Machu Picchu es un centro de energía. Y es que es considerada una obra maestra de la arquitectura y la ingeniería, motivo por el cual muchos deciden vivir esta experiencia de viajar al imperio inca, encantados por la historia, la aventura y la inspiración. Lenguas de antes cuentan que la alta vibración del lugar proviene de un vórtice de energía Kundalini de la Pachamama, y esto hace de la ciudad sagrada un espacio perfecto para realizar cualquier tipo de trabajo meditativo y de conexión con el Yo superior. Machu Picchu forma parte de la Lista del Patrimonio de la Humanidad de la Unesco y fue declarada una de las nuevas siete maravillas del mundo moderno.

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