Tiene 20 años, dos discos y una gira europea en su haber. Además, estudia teatro y Sindromenología, el desarrollo del pensamiento analógico del sistema CNF. Un hombre del universo que no se identifica con ser solista porque prefiere perderse en la incertidumbre para encontrarse nuevamente entre los demás espíritus que lo rodean.


“Fervor es un salto más al abismo. Es Amor y Dolor transformándose en mundo. Es el instante en cual la Fe y el Hervor chocan y explotan creando el estado de Fervor. Es el enardecimiento de la energía mediante el cual los antiguos Brujos movían las masas. ¿Quién acaso en este mundo no desea sentir Fervor? Vibrar sin esperar nada a cambio. Fervor no tiene tiempo ni espacio. Es un constante que aglutina en sí la potencia y el Amor de 6 individuos dejándose llevar por lo que la energía dicta. La Energía es árida, la mente es fructosa, el cuerpo un parlante. Y cuando eso se alinea en una recta al infinito: nace el Fervor. No hay fórmulas para chocar con la Verdad. Ni siquiera para alcanzarla en su estado en el todo. Tan solo podemos alcanzar la propia. Y esta es mi Verdad HOY. Bienvenidos a Fervor.” Hace ya más de un año, Rocco Posca escribía estas líneas para invitarte a recorrer las trece canciones de su último trabajo que preparó junto a Gordon Raphael, emblemático productor de artistas tales como The Strokes, Regina Spektor, Damon Albarn (Blur y Gorillaz), Ian Brown (The Stone Roses) e Ian Astbury (The Cult y The Doors of the 21st Century) y que además lo estará acompañando nuevamente en su próximo álbum. “Ya tengo escritos 30 temas que me encantan, quiero que suene mejor que Fervor, distinto y más bailable.”

–Es muy interesante la conjunción del nombre de tu último disco.

–No lo inventé yo, sino que fervor es la mezcla de “fe” y “hervor” juntas. Y ahí dije “es esto”. Había terminado de grabarlo y no tenía nombre, no se me venía nada y ya me lo estaban pidiendo de la discográfica. Una noche me fui a dormir y me pregunté, ¿qué es mi música?, ¿qué es este disco?, ¿qué vibra? Y de repente me invadió el calor, empecé a transpirar, veía todo rojo y me bajó la palabra “fervor”. Me encantaba cómo sonaba y su etimología.

–¿Cuáles son esos instantes donde la fe y el hervor chocan?

–Tantos… Es el momento en que crucé miradas con mi productor por primera vez; es el momento en el que tocás un acorde y te abre una constelación de armonías desde la que cae la canción; es el momento de fe, que es una fuerza, no de creer en algo que no sabés que está sino una fuerza creadora que no tiene que ver con la religión, la fe de creer en otro ser humano, la fe puesta en uno, la capacidad de mover, con el hervor, con la sangre. Cuando eso choca, es un estallido, es un “salgo a la calle a gritar”, es Maradona metiendo el gol con la mano a los ingleses. Son esos momentos que se tocan y algo pasa. Es emoción pura.

–También mencionás el vivir sin esperar nada a cambio, como un texto metafísico donde el camino es estar cómodos en la incertidumbre.

–Tiene que ver con eso, no sé si “cómodos”, porque la incertidumbre es incómoda, por lo menos para mí. Sin embargo, vivo en ese estadio porque es el que me lleva. Hace poco un amigo me regaló unas cartas de Brian Eno que se llaman Estrategias oblicuas y cada una tiene una frase que te ayuda a destrabarte cuando estás transitando, por ejemplo, un proceso creativo. El otro día agarré dos, la primera decía “Identificá los moldes que estás usando, destruilos y creá nuevos”, y la segunda, “Confiá en el vos de hoy”. Ambos mensajes se refieren a lo mismo: la incertidumbre, a creer en eso que, de alguna manera, es molesto pero es lo que nos queda. Obvio, uno puede tener una vida organizada, pero a mí no me hace feliz, no me enciende.

«Una noche me fui a dormir y me pregunté, ¿qué es mi música?, ¿qué es este disco?, ¿qué vibra? Y de repente me invadió el calor, empecé a transpirar, veía todo rojo y me bajó la palabra “fervor”. Me encantaba cómo sonaba y su etimología.»

–¿Creés que el ser humano le tiene miedo a la incertidumbre?

–Pero está bien que lo tenga, ¿por qué no se puede tener miedo? Primero que nada, ¿por qué tenemos miedo a tener miedo? Porque no sabemos, y no saber da cagazo. Vivimos en una cultura y en un ambiente que te exigen que sepas todo, porque nos criaron así, porque en el colegio tenés que saber y si no sabés sos un pelotudo. Si no sabés, quedás segregado del grupo. Si no sabés pasar bien la pelota, no ganás el partido, y si no sabés para el examen, te bochan. Si no sabés, está mal. Y yo te digo que si no sabés, celebralo, porque quiere decir que estás vivo y que no tenés todo planeado. Si no sabés, es una oportunidad. El miedo, que también lo reconozco en mí, es por eso, por cómo fuimos criados.

–Eso tiene que ver con una de las cartas que sacaste, romper con los moldes establecidos.

–Claro, y también están los distintos tipos de miedos de acuerdo a las comodidades que cada uno tenga, pero es algo que siempre nos va a pasar a todos, creo.

–¿Te ocupás mucho de lo que plasmás en las letras?

–En realidad me ocupo de dejar que la melodía hable. Cuando lo logro, es un temazo, y cuando no, son intentos. Generalmente las melodías tienen la letra, y cuando hago una canción que está buena, por lo menos para mí, baja todo junto y ahí deja de querer decir Rocco lo que quiere decir y permito que la canción hable.

–Tenés un vocabulario bastante particular, en muchas entrevistas te dicen que no parecés de 20 años.

–Sí, eso está bueno, pero por otro lado es un bajón porque, de algún modo, sigo teniendo 20 y sigo teniendo los problemas que tiene un pibe de 20, y sigo perdido como uno de 20. Lo que pasa es que cuando encontrás algo que realmente te apasiona y lo profundizás (en mi caso, la música), te descubrís, y cuando te descubrís es inevitable que salga todo eso, por lo menos para mí. Siempre hubo esa cosa como si pintara más grande el pendejo, me decían que estaba pensando como una persona de 40, ¿y cómo piensa una persona de 40? No es algo que me moleste, sólo me gusta dejar en claro que la cuestión es mucho más simple de lo que parece. Aparte, creo que si las personas pensáramos más como pensamos y no como deberíamos pensar, todos estaríamos impresionados de todos, porque a todos nos gusta, sentimos y tenemos respuestas distintas, sólo que algunos no se atreven.

–Otra vez el miedo. Quizá para muchos no es tan sencillo obrar en consecuencia con lo que sienten.

–Claro, a mí no me resulta fácil en la música, porque quieras o no mi sonido es muy distinto a lo que está pasando en esta época. Las letras son diferentes y yo no entro en ese mundillo. Tengo la mejor con los pibes y las pibas, hay algo que no coincide y lo recontra defiendo, pero tiene sus costos. Me crié en una familia que también fue así; mi viejo siempre fue un distinto en lo suyo y mi vieja también, muy controversiales; mis tíos, mi abuela, personas sumamente frescas, donde prevalecía siempre lo que se sentía sobre lo que podría suceder.

–¿Cómo fue la gira europea?

–Muy buena. Toqué en Barcelona y en Londres y grabé dos canciones nuevas con Gordon en Berlín. Además, filmamos dos videoclips: “Algo de nosotros dos”, que ya salió, y “Adictos”, que está por salir. El mes que viene también sacamos un acústico con temas de Fervor y de Niños del universo. Me acompaña una banda de cuatro personas con sintetizadores, percusión y bajo.

–Al final de “Algo de nosotros dos” hay un diálogo con Gordon, ¿cómo surgió?

–Estábamos charlando en serio. Justo Belén, mi novia, estaba filmando y quedó. Gordon tiene unas salidas espectaculares y cada tanto le pregunto cosas profundas porque me sirven las respuestas. De hecho, primero le pregunto qué opina de la vida y me dice “es una palabra de cuatro letras”, como diciendo “yo qué sé, qué pregunta pretenciosa”. Y después me remata con “la amo, pero a veces me olvido de que la amo”. Gordon te sale con esa, primero te pelotudea un rato y después saca el sable y te corta la cabeza.

«Creo que si las personas pensáramos más como pensamos y no como deberíamos pensar, todo estaríamos impresionados de todos, porque a todos nos gusta, sentimos y tenemos respuesta distintas, sólo que algunos no se atreven.»

Producción: Florencia Herrera @floriherrera2110
Agradecimientos: La Casona de Aguilar

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