Cigarro en mano y con la blaugrana puesta, el gordo Soriano toma carrera para patear. De cortos setentosos, bastón y mirada lejana, Borges defiende el arco del cielo. La imagen del penal más literario de la historia de futbol estuvo a cargo del dibujante Miguel Rep y está en Junín 365, en la planta alta de la renovada librería y café Caras y Caretas, que ayer, entre libros, vinos y alta cocina, inauguró su carta nocturna.

De la mano de Alchimia de Los Andes, la noche abrió con una degustación de siete vinos acompañados de distintos bocados creados por Joan Murúa, el chef ejecutivo de la casa. “El vino es la expresión del terroir y el mejor es el que más nos gusta. La gran diferencia está en el viñedo, y en la bodega terminamos de resolver”, abrió sin vueltas Tomás Jans, ex Director de Ventas de Unilever y actual propietario de la bodega boutique que este año cumplió diez años y ya cuenta con 14 etiquetas.

De ligero a más complejo, la cata empezó con un Chardonay edición limitada proveniente de Barrancas, pasando por los Místico Red Blend 1 (fácil de beber, fresco), 2 (Malbec y Cabernet Cauvignon, tradicional de barrica), y 3 (voluminoso e intenso), un Reserva Malbec 100% biodinámico, un Cabernet Franc single vineyard de Valle de Uco, para terminar con el Gran Reseva Malbec, un tinto con 16 meses de barrica, perfumado, intenso y con aroma a chocolate. “Nada de esto sería posible sin el trabajo del verdadero secreto de la bodega, Cristian García, nuestro enólogo”, concluyó Jans e invitó a los presentes al plato fuerte de la noche: el menú de cuatro pasos con maridaje.

Para el primer plato, el chef Joan Murúa pensó en un crocante de polenta con ciboulette, olivas negras, pomodoro y albahaca; algo tan fácil, como sofisticado y sabroso a la vez, acompañado con una copa de champagne Cruzat Permier Nature. El segundo, maridado con un Reserva Edición Limitada Chardonay, fue un risotto de zucchini y lima; fresco y sutil para dar paso a la estrella de la noche: el bife de costilla con hueso en reducción de Lujo Moderno Cabernet Franc con vegetales asados y huevo mollet. El postre, un clásico: volcán de chocolate con frutos rojos y yogurt casero.

Noche ideal, porteña y de buen gusto, en un café con historias que se empiezan a escribir.

Café Caras y Caretas
Junín 365, Microcentro

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