Inspirada en los hoteles cápsula de Japón, una nueva experiencia turística ofrece lujo y confort en sólo quince metros cuadrados. En ciudades como París, Nueva York y Londres, las grandes cadenas tradicionales ya tomaron nota.


El universo hotelero no escapó de la tendencia minimalista. Así como muchas corrientes del diseño, la arquitectura, la gastronomía y el arte celebran y llevan el minimalismo como estandarte, son cada vez más las cadenas de hoteles en el mundo que buscan darles a sus huéspedes lo mejor de lo mejor en sólo 15 metros cuadrados. No hablamos de hoteles cápsula, como los que abundan desde hace mucho tiempo en Japón, sino de espacios mucho más pequeños para dormir con lugares comunes más grandes para generar interacción entre los turistas y priorizar su experiencia más allá de la intimidad de su cuarto.

Lejos están del concepto del hostel; los microhoteles tienen altos estándares de diseño funcional y criterio estético. Cadenas de hoteles como Marriott, Hilton y Windham ya lanzaron sus creaciones a favor del uso racional del espacio. Las principales ciudades de Europa, Asia y Norteamérica ya cuentan con una oferta considerable de las submarcas de los grandes colosos, que avanzan cada vez más a lo largo y a lo ancho del planeta en esta búsqueda de subirse al “menos es más” y así aumentar sus ganancias con una inversión menor.

Moxy es la marca de Marriot, con sede en Nueva York, Nueva Orleans, París, Copenhague y, próximamente, Chicago, Seattle y San Diego. Su estética y concepto invitan a vivir una especie de fiesta permanente pero cuidada, no con la espontaneidad que puede darse en un hostel, porque el lujo no se pierde entre los espacios comunes para tomar tragos, jugar, escuchar vinilos, tirarse en la pileta con burbujas de plástico y bailar entre las instalaciones de juegos de luces de neón. Además, desarrollaron el programa Moxy Blank Canvas, una iniciativa para conectar sus hoteles con diferentes artistas emergentes, a los que les dan la posibilidad de intervenir los espacios comunes con performances, video walls, murales, ciclos de arte y workshops.

Todo pensado a gusto del millennial. Bares permanentemente abiertos, salas de videogaming y juegos, terrazas, bibliotecas, restaurantes y espacios de coworking. Las experiencias se viven fuera de la habitación, con una vuelta de creatividad, tecnología y elegancia que se despega del espíritu bohemio de las grandes cadenas de hostels para mochileros. De hecho, acá lo único que no se comparte es la habitación: camas king size para una o dos personas como mucho y muebles rebatibles.

Uno de los más originales de Londres es 40 Winks, un microhotel creado por el diseñador David Carter, que decidió jugar con la estética de Alicia en el País de las Maravillas; sus habitaciones parecen transportarte a un verdadero cuento. Su fusión entre tecnología contemporánea, muebles clásicos ingleses, influencias estéticas de otros países e íconos antiguos seducen a fotógrafos, modelos y creativos, que filmaron publicidades y campañas de moda para grandes marcas en el lugar. Según su dueño, la idea fue burlarse y escapar del clásico concepto de las cadenas de hoteles que tienen un diseño estandarizado, impersonal. “Es una invitación a perderte en un mundo mágico y fabuloso.”

Hilton presentó Motto, su próxima cadena de microhoteles con habitaciones supertecnológicas, que sus huéspedes pueden controlar desde una app. La temperatura, la iluminación, las persianas, el smart TV; todo puede ser controlado desde el celular. El primero estará ubicado en Londres y va a inaugurarse en 2020. Pero ya tienen proyectado inaugurar espacios en Lima, Dublín, San Diego y más. Para no quedarse atrás, Hyatt creó Tommie, con suites diminutas, caracterizadas por una distribución funcional y un diseño eficiente. Arlo es otra de las cadenas más reconocidas, con sede en las ciudades más importantes de los Estados Unidos. En sus espacios comunes ofrecen desde happenings de poesía, arte y locales pop-up hasta bares en rooftops. CitizenM Hotels, Hoxton, Mama Shelter, Yotel, Hive y Pod Hotels son otras de las marcas en boga.

Algunos, más osados, además de ofrecer un cuarto reducido para dormir, reinventan el concepto de “habitación”. Uno de ellos es el Tubohotel, en Tepoztlán, Morelos, México, un microhotel cuyos cuartos son, básicamente, tubos de hormigón perfectamente acondicionados como una cama reconfortante, en medio de un bosque rodeado de árboles. El Koyasan Guest House Kokuu en Osaka tiene como principal característica resignificar el concepto del hotel cápsula a través de la “inmensidad” que transmiten sus espacios íntegros y totalmente blancos, además del agua que ofrecen, extraída de la montaña Koyasan, en la que está inspirado el lugar.

Todo pensado a gusto del millennial. Bares permanentemente abiertos, salas de videogaming, terrazas, bibliotecas, restaurantes y espacios de coworking. Las experiencias se viven fuera de la habitación, con una vuelta de creatividad, tecnología y elegancia que se despega del espíritu bohemio de los hostels.