La presidenta del Capítulo Argentino de la World Compliance fue elegida líder de la OEA hace tres años, y a principios de agosto participó del Women Economic Forum, un encuentro internacional enfocado en la economía de la mujer que llegará al país en 2020.


Lina Anllo nació en Mercedes, se recibió de abogada en la UBA, se especializó en Derecho Penal y es la presidenta del Capítulo Argentino de la World Compliance, una asociación internacional sin fines de lucro que se dedica al estudio, al asesoramiento y a generar cultura en Compliance. En la Argentina se conoce con el nombre de Programas de Integridad, y se realiza para evitar que en organizaciones, empresas, corporaciones y también en el Estado se cometan delitos de corrupción.

Fue elegida mujer líder de la OEA hace tres años, y a principios de agosto participó del Women Economic Forum, un encuentro internacional enfocado en la economía de la mujer, realizado en Cartagena, del que formaron parte 29 países. Luchadora nata y feminista desde la primera hora, dice que hay que trabajar la equidad de género porque “es el objetivo sostenible número cinco de la ONU”.

“La Argentina ha dado grandes pasos en materia de género. Somos el primer país que estableció el cupo en materia legislativa como obligatoriedad, en el año 91, y hoy ya tenemos equidad: 50 y 50. Trabajar la equidad de género puede lograr que más mujeres ocupen lugares de decisión. Si bien hemos dado grandes avances, todavía tenemos brecha salarial, pocas mujeres en ámbitos de decisión, pocas mujeres como CEO de empresas, pocas mujeres juezas. En el Poder Judicial, las mujeres ocupan la mayor cantidad de espacio laboral, pero a niveles de órganos de decisión, jueces, camaristas o Corte Suprema vamos bajando el porcentaje. Sólo hay un 22 por ciento de juezas. Pocas intendentas y gobernadoras, esperamos que en esta eleccion de 2019 este bajo número cambie.”

–¿Qué es el Women Economic Forum?

–El evento internacional tiene como objetivo el intercambio de experiencias para inspirar e impulsar el empoderamiento económico de las mujeres. Fui convocada para el WEF que se hizo en Nueva Delhi de la mano de su CEO, Harbeen Arora. Todos los años la reunión global se realiza allí. Nadia Sánchez, CEO de She Is, ONG que trata de rescatar a las mujeres que surgieron del conflicto armado, convocó a líderes latinoamericanas y logró llevarlo por primera vez a Latinoamérica, a Cartagena de Indias, a principios de agosto. Volví a ser convocada y lideré la comitiva argentina: 35 mujeres, la delegación más numerosa. El WEF lo conforman representantes líderes, alcaldesas y CEO de todo el mundo. Esta edición la abrió la vicepresidenta de Colombia, Marta Lucía Ramírez, y la cerró Rigoberta Menchú, Premio Nobel de la Paz, quien dio un discurso que nos emocionó a todos. Habló de volver a conectarse con la madre tierra, volver al agua, a la tierra, a nuestros ancestros. Habló de hermandad y de unirnos como latinoamericanos. Cuando una mujer logra un éxito en cualquier ámbito hay un trabajo denodado de esa mujer. Dejemos de hablar de empoderamiento porque el poder lo tenemos y lo tenemos que tomar.

–¿El WEF se va a hacer en la Argentina?

–La Argentina trae este formato en octubre de 2020, pero se seguirá haciendo en Nueva Delhi y en Cartagena, será un WEF Latinoamericano Regional. La Argentina tiene mucho para mostrar.

–¿Qué balance hacés del WEF 2019?

–Llegamos a la conclusión de que todas tenemos las mismas problemáticas: falta de políticas de cuidado, por ejemplo. Cómo puede crecer una mujer en un ámbito profesional cuando todo lo que tiene que ver con el cuidado de sus hijos y con las personas mayores siempre está a su cargo. Hemos dado pasos pero se estima que para que la brecha salarial se cierre vamos a tardar 80 años.

–¿Cómo se consigue la equidad?

–Obviamente, con políticas públicas y con imposición, como han sido las leyes de cupo o de equidad. No hay otra forma para lograr la equidad que no sea de manera impuesta, al menos por ahora. No existe otra salida. Por ejemplo: se gradúan un 20 por ciento más de abogadas mujeres, pero cuando van a ocupar los ámbitos laborales de decisión ellas no llegan a ocuparlos. Por un tema de idoneidad y capacidad, evidentemente, no es. Empiezan a ocurrir estas trabas, lo que se llama techos de cristal o pisos resbaladizos, que impiden que la mujer en un momento dado, por temas de maternidad o los temas que fueren, no puedan llegar a esos lugares de decisión.

–¿Cuáles son los tres temas urgentes que dejó el Congreso de Cartagena?

–El primero fue descubrir que nuestra lucha y lo que ocurrió el año pasado en el Congreso trascendió las fronteras. Compañeras mexicanas y colombianas nos hacían esa referencia. Fue llamativo. Fue un lineamiento que percibimos desde lo argentino. El segundo fue contestar cómo logramos ocupar esos lugares de decisión, discutir si el cupo o la ley de equidad son necesarios y ya dimos un paso adelante. Y el último es despertar, ir del dicho al hecho; hay que tomar acciones, y las acciones son a través de políticas públicas.

–¿Cómo ves las movilizaciones feministas y el rol de la juventud?

–Las nietas dieron la revolución. A ellas les debemos mucho. Las jóvenes y estudiantes van a dar mejores revoluciones todavía. Eso impactó en el Senado y en el Poder Legislativo. ¿Vos creés que se iba a generar un debate parlamentario si no existía esa movilización? No.

–¿Cuál es tu objetivo en estos temas para los próximos años?

–Que en las organizaciones se desarrollen Programas de Integridad con mirada de género. Colaborar desde mi espacio para lograr la equidad, que las mujeres ocupemos los espacios de decisión y que no nos cueste tan caro. Además, igualdad de derechos y oportunidades para todos. Sé que las más jóvenes y los más jóvenes lo lograrán; nosotros debemos estar ahí para apoyarlos.

“La Argentina ha dado grandes pasos en materia de género. Somos el primer país que estableció el cupo en materia legislativa como obligatoriedad, en el año 91, y hoy ya tenemos equidad: 50 y 50. Trabajar la equidad de género puede lograr que más mujeres ocupen lugares de decisión.”