Las siglas del movimiento LGBT+ evolucionaron para incluir a aquellas personas con identidades de género y orientaciones sexuales distintas a la heterosexual. Lo que no se nombra no existe. Por eso, luchar por la igualdad de las minorías también implica hacer visible la diversidad.


Lesbiana: Explicar qué significa el término “lesbiana” en pleno siglo XXI puede resultar un tanto innecesario. Pero podemos sumar un dato más a la mera definición: en el último tiempo, el movimiento LGBT+ ha intentado reemplazar la expresión “lesbofobia” por “lesboodio”. ¿Por qué? Porque la fobia implica un trastorno de salud emocional o psíquico, y quienes discriminan a esta minoría sexual no sienten miedo sino rechazo.

Gay: Ya sabemos que un hombre gay es aquel que siente atracción sexual y afectiva por otros hombres. Este término, cabe aclarar, es una expresión alternativa a “homosexual”, y muchos prefieren usarlo por su contenido político y su popularidad.

Bisexual: Su propio nombre lo indica. Una persona bisexual es aquella que siente atracción física y sexual hacia hombres y mujeres. Esto, claro, no implica que les ocurra con todas las personas, al mismo tiempo, ni con la misma intensidad.

Travesti: De las tres “T” que conforman la sigla, quizás esta sea la más conocida. Una persona travesti presenta, de manera transitoria o duradera, una apariencia distinta a la del género que se le asigna a su sexo al nacer. La vestimenta, las actitudes y hasta incluso el cuerpo son modificados, pero esto no implica una intervención genital.

Transexual: El término “transexual” incluye a aquellas personas que construyen su identidad de género de manera distinta al sexo asignado al nacer. Para la reconstrucción corporal requieren tratamientos hormonales y/o quirúrgicos, incluyendo intervenciones de reconstrucción genital.

Transgénero: Las personas transgénero se conciben a sí mismas como pertenecientes a un género distinto al que se asigna socialmente a su sexo de nacimiento. Por lo general, sólo optan por una reasignación hormonal, sin llegar a una intervención quirúrgica de los órganos sexuales, para adecuar su apariencia física a su realidad espiritual.

Intersexual: Gracias al avance en materia de derechos humanos, hoy dejó de utilizarse el término “hermafrodita” para hacer referencia a las personas intersexuales. ¿Qué significa esta palabra? Que las características sexuales (cromosomas, gónadas, órganos reproductivos y/o genitales) de estos individuos no encuadran dentro de los estándares sexuales masculinos o femeninos.

Queer: Las personas queer, o quienes no se sienten identificadas con el binarismo de género, son aquellas que además de rechazar el género socialmente asignado a su sexo de nacimiento, tampoco se identifican con ningún género en particular. El término describe cualquier orientación sexual e identidad fuera de la heteronormatividad.

Asexual: Aunque no experimentan atracción sexual hacia otras personas, todas ellas pueden relacionarse afectiva y románticamente. Que sean asexuales no implica, necesariamente, que no tengan libido, no practiquen sexo o no sientan excitación. Hay que derribar el prejuicio.

¿Pansexual?

En los últimos años, varios personajes del mundo del espectáculo se declararon pansexuales y lograron instalar el término en la agenda pública. Pero no fue hasta agosto de 2015, cuando la cantante Miley Cyrus se reconoció como tal, que la búsqueda de la palabra en Google batió su propio récord. La terminología “pan”, que en griego significa “todos”, establece la capacidad de una persona de sentir atracción hacia otra, con independencia del sexo, género, identidad, orientación o rol sexual. Por eso, aunque puedan parecer similares, la bisexualidad y la pansexualidad no son lo mismo: recordemos que las personas bisexuales sólo se sienten atraídas por hombres y mujeres.