Más de ocho millones de toneladas de plástico se desechan cada año en los océanos y ríos del planeta. La industria de la moda tomó conciencia de esta situación y, gracias a nuevas tecnologías y materias primas que priorizan el cuidado del medioambiente, ya comenzó a implementar medidas para reemplazar el poliéster.


Si bien ser una marca de moda responsable y sostenible implica mucho más que sólo utilizar telas ecológicas, es una parte realmente trascendente: no se puede seguir explotando desmedidamente nuestros recursos naturales; la contaminación de nuestro planeta llegó a un punto límite, y a través del reciclaje se pueden generar nuevos materiales textiles que ayuden a preservar el medioambiente.

La contaminación que genera el plástico en los ríos y océanos es cada vez mayor. Se estima que cada año acaban en los océanos unas ocho millones de toneladas de plástico, que afectan directamente el ecosistema marino y la supervivencia de las especies. El mundo está tomando conciencia de esta situación: ya no hay tiempo, hay que actuar ahora, y varias organizaciones se ocupan de buscar soluciones y generar conciencia.

En 2018, más de 290 empresas, lideradas por la fundación británica Ellen MacArthur, que generan el 20 por ciento de los envases plásticos producidos a nivel mundial, como Coca-Cola, PepsiCo, L’Oréal, Unilever, Danone, Johnson & Johnson, H&M y Walmart, han firmado un compromiso global para ayudar a terminar con esta contaminación. Esta iniciativa apunta a que las empresas utilicen la menor cantidad de envases de plástico posible. El principal objetivo es que, para 2025, el cien por ciento de los envases puedan ser reutilizables o reciclables.

La moda no se queda atrás en apoyar esta iniciativa, y varias marcas están incorporando en sus colecciones ropa hecha con base en fibras obtenidas a partir de desechos plásticos reciclados. Gracias a nuevas tecnologías innovadoras, se han logrado desarrollar distintos materiales textiles con lo que se puede fabricar jeans, camperas, trajes de baño, ropa interior y zapatillas, entre otras. Hablamos, sin duda, de un primer gran paso, ya que la utilización de estas materias primas no sólo ayuda a reducir desechos plásticos sino que tiende a reemplazar el uso del poliéster, una de las fibras sintéticas más utilizadas en la moda por ser versátil y de bajo costo pero que es un derivado de petróleo, altamente contaminante por no ser biodegradable.

La firma adidas, asociada con la fundación Parley, una red global formada por grupos ambientalistas, creadores y líderes de marcas, se unieron para generar conciencia y colaborar en proyectos para poner fin a la destrucción de los océanos. En 2015, lanzaron juntos la colección Run for the Oceans, donde cada pieza estuvo creada con residuos plásticos reciclados que fueron recogidos en playas y comunidades costeras. Desde su asociación, ayudaron a sacar más de 2.800 toneladas de residuos plásticos de los océanos. Según un comunicado de este año, adidas producirá once millones de pares de zapatillas a partir de residuos plásticos marinos reciclados, y anunciaron que para 2024 sólo van a utilizar poliéster reciclado en sus colecciones. Este no es un dato menor, siendo que en sus productos el poliéster es una de las materias primas fundamentales.

Otra marca que es consciente de que la producción de sus materias primas representa del 60 al 85 por ciento de su impacto ambiental total es The North Face. Altamente reconocidos por sus productos para realizar deportes extremos, utilizan gran cantidad de materias primas sintéticas contaminantes. Sin embargo, asumiendo el compromiso de cuidar el planeta, ya están utilizando poliéster y nailon reciclados en un gran porcentaje de sus prendas, entre ellas, su famosa campera ultraliviana Thermoball. En 2018 relanzaron el producto como eco: es esencialmente la original pero hecha de tela de poliéster reciclado y aislamiento PrimaLoft reciclado hecho de botellas de plástico.

Estas y otras empresas que manejan volúmenes de producción enormes generan un gran impacto ambiental, con lo cual todas sus acciones son imprescindibles. La creatividad en torno al reciclaje no siempre es a tan gran escala, aunque no por eso es menos valiosa y sorprendente. Un ejemplo es la británica Bottletop, una marca de carteras de lujo que hace todos sus modelos a partir de materiales reciclados. Sus piezas más famosas son las que están hechas con los anillos de aluminio descartados de las latas de gaseosa, con lo que desarrollaron una tela de malla metálica que utilizan para diseñar varios modelos de carteras y otros accesorios, con un resultado estético impecable. Sus productos son artesanales, hechos a mano por artesanos que ellos mismos capacitan, y hoy se venden en las tiendas más importantes y reconocidas del mundo.

En la Argentina, en donde aún no existen materiales textiles reciclados a gran escala, es destacable la iniciativa llevada a cabo con mucho esfuerzo y creatividad por la diseñadora Jessica Pullo, fundadora de Biótico, una marca de moda sostenible con compromiso social que fusiona diseño y arte y forma parte de la Asociación de Moda Sostenible Argentina (Amsoar). Para realizar sus productos, utiliza sachets de leche y paquetes de snacks descartados, los cuales recicla y convierte en un material textil nuevo con el que logra productos de indumentaria y accesorios sorprendentes.

Su proyecto no sólo apunta a utilizar materiales de descarte sino que busca empoderar a comunidades vulnerables, apuntando a la inclusión laboral. Desde 2016 trabaja junto al taller de la Asociación Laboral para Adultos con Discapacidad Intelectual (Alpad).

La diseñadora obtuvo el Sello de Buen Diseño argentino, una distinción oficial que otorga el Ministerio de Producción de la Nación a los productos de la industria nacional que se destacan por su innovación y por su participación en la producción local sustentable. Además, este año ganó el primer premio en el concurso Fashion Digital Made, otorgado por la fundación Mondo Digitale, en el marco de la Semana de la Moda de Roma. El diseño premiado fue un vestido de novia tejido artesanalmente con la colaboración de la Alpad para el cual reciclaron más de 500 sachets de leche. La exposición fue durante la Semana de la Moda en Milán.

Biótico nuclea a varios diseñadores argentinos y demuestra que, aunque sea complejo, se pueden llevar a cabo proyectos responsables y comprometidos para concientizar a la industria y a los consumidores acerca de la importancia de desarrollar un diseño sostenible integral.