Desde su nacimiento, tuvieron un objetivo claro y ambicioso: integrar diferentes artes detrás de un género que además funciona como fuente de cultura histórica. Es por ello que los espacios majestuosos que las albergan merecen un apartado especial al visitar cada ciudad.


  • Teatro Colón (Buenos Aires, Argentina)

Su construcción comenzó en 1890 de la mano de arquitectos italianos que traían los materiales desde Europa. La misión principal consistía en recrear las casas de ópera del viejo continente y traerlas a América. El edificio se inauguró un 25 de mayo de 1908. El Salón Dorado es uno de los principales atractivos ya que fue construido como un palacio real. Las características únicas de este teatro es su capacidad para casi 3.000 personas y que el sonido no se amplifica, por lo que la acústica es perfecta.

  • Royal Opera House (Londres, Inglaterra)

Este espacio que hoy conocemos es, en realidad, el tercer teatro que se construyó en el sitio desde 1732. Se convirtió en la Royal Opera House en 1892. Durante la Segunda Guerra Mundial funcionó como salón de baile y existía la posibilidad de que siguiera siéndolo después, pero luego de largas negociaciones los editores de música Boosey & Hawkes adquirieron el contrato de arrendamiento del edificio. Reabrió sus puertas el 20 de febrero de 1946, con una actuación de La Bella Durmiente.

  • Bolshói (Moscú, Rusia)

Sobrevivió al fuego, la guerra y la revolución. Inaugurado en 1824, su impresionante pórtico neoclásico está coronado por una estatua de Apolo en su carruaje mitológico. Cerró sus puertas en 2005 para renovaciones y se reabrió en 2011. En la etapa soviética, el auditorio se utilizó para actos políticos del Partido Comunista, por lo que la hoz y el martillo colgados durante décadas sobre la fachada principal fueron reemplazados por el águila bicéfala del escudo ruso.​

  • Ópera Garnier (París, Francia)

También conocida como Palacio Garnier u Ópera de París, es uno de los edificios más característicos del paisaje urbano de la capital francesa que formaron parte del proceso de reconstrucción parisina. Napoleón III designó al arquitecto Charles Garnier la construcción de una academia imperial de música y danza. La Gran Sala está decorada por dos estatuas de mujeres, una lleva una espada y representa la tragedia, y la otra un arpa y representa la música, dos grandes características de este género.

Constituye el centro neurálgico de la vida musical vienesa. Fue inaugurado en 1869 con una obra de Mozart. Este edificio con estética renacentista fue diseñado por el arquitecto Eduard van der Nüll, que luego se suicidaría, desolado por la opinión popular. August Sicard von Sicardsburg, intentó continuar con el legado pero falleció semanas después. Durante la Segunda Guerra Mundial, fue bombardeado y su reparación llevó una década. Actualmente, es uno de los edificios más importantes y prestigiosos del mundo.