Patagonia, la marca especializada en ropa deportiva de aventura, se convirtió en un referente de la industria textil y construyó un modelo de negocio rentable que protege y promueve el cuidado del planeta.


Desarrollar una marca de moda responsable con el entorno es sumamente difícil en una industria que genera tanta contaminación ambiental. Por eso, no alcanza con llevar a cabo iniciativas aisladas, sino que la sostenibilidad debe estar presente en toda la cadena de fabricación.

En las últimas décadas, el consumo de ropa creció exponencialmente, mayormente fomentado por el auge de las marcas conocidas como “fast-fashion” (moda rápida), que producen artículos en grandes cantidades a costos bajos. Y si bien los consumidores no somos responsables del alto nivel de degradación ambiental producido por la industria, sí podemos ser parte activa de este cambio de paradigma. Es absolutamente necesario desarrollar una cultura y un modelo de consumo responsables y conscientes, comprar productos de calidad que trasciendan la moda, reparar y reciclar para ayudar a cuidar el planeta.

Patagonia, la marca especializada en ropa deportiva de aventura, supo convertirse en un referente ejemplar del universo textil. Su misión es crear un producto versátil y duradero, generando el menor daño ambiental posible y fortaleciendo el desarrollo de las comunidades.

Fiel al espíritu y los valores con los que el alpinista y ecologista Yvon Chouinard fundó la firma, lleva a cabo iniciativas permanentes en torno a prácticas sustentables, con un claro enfoque hacia la circularidad del ciclo de vida de sus productos. Por eso, es altamente reconocida por incentivar a los consumidores a rebelarse contra la industria del consumo desmedido. Se sabe que la mejor manera de minimizar el impacto ambiental es alargar la vida útil de los productos.

Es cierto que la ropa que produce Patagonia, al ser utilizada para realizar deporte, está expuesta a grandes desgastes y roturas. Por esta razón, lanzó el programa de reparación de prendas “Worn Wear”, bajo el lema “Mejor que nuevas”. En un principio, comenzó a ofrecer el servicio en sus propias tiendas, pero luego se extendió a un programa móvil, con tours de reparaciones por distintos lugares del mundo, incluida la Argentina.

Además, preocupada por el destino final de sus productos, fomenta la donación de prendas para ser reutilizadas o recicladas, así como también la compra de ropa usada por sus clientes a través de plataformas web. Esta modalidad se está convirtiendo en una tendencia global y ya es parte de la cultura sostenible de consumo.

Mundialmente, la industria de la moda ha generado prácticas laborales muy injustas. Y si bien hechos terribles como el derrumbe del edificio Rana Plaza en Bangladesh (que en 2013 provocó la muerte de más de mil trabajadores) ayudaron a visibilizar esta situación y a que se promovieran reformas laborales bajo normas de trabajo seguras, saludables y humanas, todavía existen miles de fábricas con condiciones de trabajo deplorables para los empleados, salarios bajísimos, discriminación y explotación infantil.

Patagonia, comprometida con la responsabilidad social corporativa, promueve prácticas laborales justas en toda su cadena de suministro. A través de rigurosas auditorias, sólo trabaja con aquellas fábricas que comparten sus estándares de calidad, valores sociales y ambientales. Parte de su producción se realiza bajo la Certificación de Comercio Justo (Fairtrade), una forma de comercio alternativa, promovida por varias ONG, la ONU y movimientos sociales, que garantiza a los trabajadores normas rigurosas de seguridad y salud, rechaza la explotación infantil, promueve la igualdad entre hombres y mujeres y trabaja respetando los derechos humanos, la cultura y la idiosincrasia de cada comunidad. A través del pago de una prima por cada producto certificado, genera un dinero adicional que se utiliza para financiar proyectos comunitarios que mejoran la calidad de vida de los empleados.

Patagonia dona el uno por ciento de sus ventas a diversas organizaciones ambientales de todo el mundo y fomenta el activismo en sus trabajadores, que comparten el espíritu de la marca y hasta donan horas de trabajo en distintas actividades voluntarias (limpian playas, plantan árboles y colaboran en tareas sociales sin fines de lucro).

En cuanto a las materias primas, la marca utiliza fibras que generan un menor impacto ambiental, como cáñamo, algodón orgánico y algodón recuperado, y fibras recicladas, como poliéster o nailon. Siempre busca innovar en sus materiales y procesos productivos para no dañar ni abusar de los recursos naturales. Pero hay más: para 2025, asumió el compromiso de no utilizar materiales vírgenes ni hechos a partir de petróleo en la producción de sus prendas.

El principal objetivo de Patagonia es proteger y preservar al medioambiente. Y es claro, el negocio de la marca está basado en el disfrute de la naturaleza. Hoy, son un ejemplo esperanzador de que se puede construir un modelo de negocio rentable sin descuidar al planeta.