Es la única actriz argentina que protagonizó un musical en Broadway, aunque hoy elige Buenos Aires para desarrollar su arte. Al frente de Camarera, la versión local de Waitress, imagina un futuro en el cine y planea presentar un disco con sus propias canciones.


La historia de Josefina Scaglione es bien conocida, aunque vale la pena refrescar la memoria de algún lector distraído que no sepa de sus triunfos. A los 21 fue elegida en un casting mundial para interpretar a la famosa María en West Side Story, convirtiéndose en la primera actriz argentina en protagonizar un musical en la Gran Manzana. El papel le valió muchos galardones, reconocimiento internacional y una nominación a los premios Tony como mejor actriz.

Luego de varios años de residencia en Nueva York, decidió que era momento de regresar a Buenos Aires y plasmar su experiencia en los escenarios porteños.

Hoy está al frente del musical Camarera, la adapación local del famoso Waitress, y prepara el estreno en septiembre de Happyland, una obra de Gonzalo Demaría dirigida por Alfredo Arias, en el San Martín.

–¿Cómo fue encontrarte al frente de Camarera después de años de haber vuelto a los escenarios porteños?

–Desde el comienzo fue un motivo de alegría y lo encaré con muchísimas ganas. Desde mi regreso de Nueva York, si bien trabajé en varios musicales, no había tenido la oportunidad de encabezar un elenco (maravilloso por cierto), y la verdad es que me da mucha alegría poder hacerlo, especialmente con esta obra tan hermosa y con este personaje entrañable, Gina.

–Dijiste que al volver de Broadway te agarró una crisis existencial. ¿Ahora estás mejor plantada?

–No sé si llamarlo “crisis existencial”, aunque sí puedo decir que me hice muchas preguntas (me las sigo haciendo) que me llevaron a replantearme el camino, a cuestionarlo y a cuestionarme. Creo que siempre es bueno darle lugar a la duda. Yo quise abrirme a nuevas oportunidades, a nuevos colores de mí misma, y en esa sigo, definitivamente mejor plantada y echando raíces fuertes.

–¿Por qué elegís vivir en la Argentina?

–Porque amo la Argentina. Amo sus cosas buenas. Nuestra mezcla de culturas, nuestras formas, amo el valor que tiene para nosotros la amistad, un mate en la cocina, una cervececita después de la función. Amo nuestra música profundamente, el tango, el folklore y nuestra tozuda capacidad de salir adelante, nuestro compromiso cuando algo nos llama. A mí me gusta mucho la Argentina, y si bien me considero ciudadana del mundo y puedo amalgamarme con cualquier paisaje, este es el que elijo para vivir, al menos hoy.

–¿Hay algo que se pierde en las adaptaciones de los musicales de Broadway?

–Es fundamental que los musicales tengan una buena adaptación. Los actores, al adueñarnos de los personajes, al traerlos para acá y al contarlos desde acá, hacemos mucho para que eso suceda. Se necesita generar empatía con el espectador, queremos hacerlo entrar en la historia, por eso es tan importante que la adaptación funcione.

–¿Cuáles son las diferencias entre el público de allá y el de acá?

–Puntualmente con los musicales, allá el público tiene otras exigencias, debido a una larga trayectoria como espectador del género. El nuestro es un público muy sensible y generoso. Si bien no tenemos la expertise en musicales como la tienen las audiencias en Broadway, siento que es un género cada vez más abrazado por los argentinos. Todavía nos cuesta, pero poco a poco va ganando terreno y desarmando prejuicios.

–¿Cómo te involucrás con los temas actuales que trata Camarera relacionados con el feminismo y la mujer?

–Me involucro mucho porque esta revolución feminista me convoca y me conmueve. Con todos sus aciertos y desaciertos, yo la celebro y la voy a celebrar siempre. Soy parte de este giro profundo hacia un mundo que nos integre de manera justa y generosa, como lo merecemos. Todavía estamos lejos, pero más cerca que antes.

–¿Te planteás tu propia maternidad? ¿Te molesta que se les pregunte esto más a las mujeres que a los hombres?

–La maternidad sucederá en su justo momento. Las ganas están por ahí, pululando, veremos. En cuanto a la pregunta, no me molesta, pero sí creo que deberían hacérsela a los hombres en la misma medida que a nosotras.

–¿Personalmente qué causas defendés con más fuerza?

–Defiendo la despenalización y legalización del aborto en nuestro país. Sería maravilloso que pudiéramos salir del estado de negación e hipocresía en el que nos encontramos con respecto a este tema. Estas prácticas suceden irremediablemente y desde tiempos remotos, muy a pesar de cuáles sean nuestras convicciones espirituales o ideologías. Creo que es hora de darles un marco legal, para que quienes se vean ante la, imagino, nada grata decisión de hacerlo, puedan llevarlo adelante con la contención correspondiente. Defiendo también todos los movimientos que busquen ampliar los derechos e integrar a la mujer en ámbitos totalmente digitados, desarrollados y operados en su mayoría hasta hoy por el hombre. Y, por supuesto, aquellos que buscan visibilizar y desarticular la tan instalada violencia de género, como el colectivo Ni Una Menos. Otro tema que me convoca y por el cual hago todo los que puedo desde mi lugar es el cuidado del medioambiente y la protección animal. Reducir, reutilizar, reciclar.

–¿Por qué creés que en Buenos Aires el teatro sigue en auge a pesar del avance de las tecnologías que brindan entretenimiento en casa?

–Buenos Aires es el polo teatral más grande de Latinoamérica. Tenemos un caudal de talento y de propuestas extraordinarios, que contra viento y marea salen a poblar las tablas porteñas. El teatro es un hecho vivo, transformador y cultural; creo que todos necesitamos de ese espejo.

–¿Cuál es la magia del teatro y los musicales en vivo?

–El viaje que proponen, al igual que una película, una canción o un cuadro. Esa magia que toca lugares insospechados en el corazón de las personas, que las conmueve, las enoja o las hace reír. Yo soy muy feliz siendo parte de ese viaje y también me hace muy feliz sentarme y ser yo la pasajera.

–¿Te queda algún desafío pendiente en tu carrera?

–¡Tantos! Tengo muchas ganas de hacer cine y dar a conocer mis canciones, que pronto verán la luz.

“Esta revolución feminista me convoca y me conmueve. Con todos sus aciertos y desaciertos, yo la celebro y la voy a celebrar siempre. Soy parte de este giro profundo hacia un mundo que nos integre de manera justa y generosa, como lo merecemos”.

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