El mundo fashion está cambiando. Si bien la industria textil es la segunda más contaminante del planeta, empresas líderes, como H&M, apuestan por la sustentabilidad a la hora de producir. Técnicas innovadoras y nuevas materias primas que no afectan al medio ambiente.


El concepto de sustentabilidad en la industria de la moda se ha vuelto absolutamente relevante, se podría decir imprescindible, ya que la textil es la segunda industria más contaminante del planeta, después de la petrolera.

Según la ONU, la industria textil produce el diez por ciento de las emisiones de carbono en el mundo y en la producción se gastan toneladas de agua. Por ejemplo, para producir un jean se utilizan aproximadamente tres mil litros de agua, además de generar agresiones ambientales en todas las etapas del proceso productivo.

Los químicos que se utilizan para los procesos de teñido suelen ser tóxicos y generalmente son desechados sin ningún tipo de tratamiento a los ríos u océanos. Esto se suma a los pesticidas altamente contaminantes que se utilizan en el cultivo del algodón, una de las materias primas más usadas en la industria.

En la producción casi no se utilizan materias primas recicladas, el 90 por ciento se obtiene de fuentes vírgenes, lo que trae aparejado un agotamiento de recursos naturales. Además, se utilizan algunas fibras, como el poliéster o el nailon, que no son biodegradables.

Lo que reinventó y afectó el sistema de la moda fue la industria del fast fashion, o moda rápida: prendas que se producen en grandes cantidades, de forma rápida y a bajo costo. Este tipo de industria, si bien logró su objetivo de democratizar la moda, ya que permitió que una mayor cantidad de público accediera a prendas inspiradas en las últimas tendencias a precios razonables, fomenta que la ropa sea desechable, sólo funcional para una temporada, y nos induce a comprar mucho más de lo que necesitamos; el ciclo de vida de los productos es muy corto y esto genera toneladas de residuos textiles.

En la actualidad, globalmente compramos 400% más artículos que los que comprábamos hace dos décadas, lo que les genera ganancias millonarias a la marcas, pero con grandes costos ocultos para la humanidad.

En 2015 se estrenó el documental The True Cost, dirigido por Andrew Morgan. Disponible también en Netflix, a través de imágenes sensibles, el documental de una hora y media busca concientizar acerca de las terribles condiciones de los trabajadores, de la cantidad de muertos detrás de una industria no sustentable, tomando como ejemplo la tragedia de Rana Plaza. En 2013 se derrumbó el edificio Rana Plaza en Bangladesh, en donde se confeccionaban prendas para varias marcas de la industria del fast fashion y de lujo. Murieron más de mil trabajadores y hubo alrededor de 2.500 heridos debido al hacinamiento de los trabajadores y las pésimas condiciones del edificio. Es conocido como el mayor desastre de la industria de producción de prendas de la historia moderna.

Hoy en día la sustentabilidad es el eje central en torno a las innovaciones de la industria textil. Las marcas internacionales líderes entendieron la importancia de generar técnicas de producción y utilizar nuevas materias primas que no afecten al medioambiente ni dañen a los trabajadores.

Esto es, seguramente, debido a la presión que ejercen al sector los nuevos consumidores, los millennials. Si bien la sustentabilidad se aprecia en todas las generaciones, los millennials son más conscientes y comprometidos con el medioambiente, son informados, activos y saben que el futuro del planeta depende de que se tomen medidas serias y radicales en torno a la industria.

El 2015 Cone Communications Millennial CSR Study reveló que el 66 por ciento de los millennials quiere comprar en marcas que sean sustentables. Aunque no estarían siempre dispuestos a pagar más caro por un producto sustentable ya que consideran que es responsabilidad de la marca, dejarían de comprar marcas que afecten al medioambiente y que no sean transparentes en toda su cadena productiva.

Si bien todavía falta mucho por mejorar, muchas marcas internacionales líderes asumieron compromisos a corto y mediano plazo en torno a la sustentabilidad y apuntan a generar economías circulares, no solo iniciativas fragmentadas. Buscan que la sustentabilidad sea parte integral de toda su cadena de valor.

El concepto de “transparencia” se volvió imperativo, se necesita ver que la industria del fashion respete y empodere a sus trabajadores y comunidades, que sus procesos de operación protejan al medioambiente. Ya no hay vuelta atrás, la industria necesita un cambio de paradigma.

La empresa sueca H&M, gran referente del sector fast fashion, entendió su enorme responsabilidad dentro de la industria, ya que con una facturación de 210 billones en 2018, una nómina de más de 170 mil personas y tres mil proveedores alrededor del mundo, se posiciona como una de las empresas líderes en emprendimientos sustentables. Establece objetivos a mediano y largo plazo, claros y ambiciosos, para conducir su negocio de manera económica, social y ambientalmente responsable. Si bien el año pasado informaron varios logros en esta materia, el compromiso en el futuro va a ser mayor: están haciendo grandes inversiones en tecnologías que realmente puedan generar cambios sustanciales. El 57 por ciento de los materiales que utilizan en la confección son sustentables; el 95 por ciento del algodón que usan es cosechado de manera sustentable, y para 2020 llegarán al 100 por ciento. La marca ha logrado ahorrar 300 millones de litros de agua en cuanto a los procesos de lavado de denim; además reutiliza el agua y genera energía a través de su propia planta solar.

Con su campaña dirigida a la reutilización de la ropa, ya lleva recolectados de sus consumidores más de 20 mil toneladas de textiles usados para sus programas de reciclado, fomentando así la circularidad, dándole a la ropa un nuevo ciclo de vida.

En un gesto de plena trasparencia, H&M dio a conocer un informe de sostenibilidad, dejando bien en claro quiénes son sus proveedores. De esta manera se ha convertido en la primera cadena de moda que hace público este tipo de datos.

Si bien la sustentabilidad se aprecia en todas las generaciones, los millennials son los más conscientes y comprometidos con el medioambiente; son informados, activos y saben que el futuro del planeta depende de que se tomen medidas serias y radicales.