Los primeros pasos en la actuación los hizo a los nueve años en un teatro de Rosario que su abuelo administraba. Buenos Aires captó su talento, y luego de un extenso recorrido entre musicales y obras del under, la televisión le abrió las puertas para terminar de demostrar sus aptitudes. Una rara avis en tiempos de “instastars”.


Es el malvado más popular del prime time argentino (con su personaje de Gabriel Morel en Argentina, tierra de amor y venganza), pero a diferencia de otras estrellitas jóvenes del firmamento vernáculo, su amabilidad y humildad sorprenden, de igual manera que sorprendió su respuesta sobre su vida privada en la mesa de Mirtha Legrand. Una rara avis en tiempos de “instastars”, Federico Salles llega al éxito de la pantalla chica no sin antes haber hecho un largo recorrido profesional y mucho trabajo. Si bien esta es la primera vez que lo convocan directamente para un rol, Salles no era un extraño en la TV. “Esta es mi segunda experiencia en una tira diaria (la primera fue también en Pol-ka, haciendo de Cátulo en Herederos de una venganza).”

Pese a ser un millennial, Salles es un actor formado a la vieja usanza, esto es, multidisciplinario, o, como decían en el viejo Hollywood,“a triple threat”(alguien que canta, baila y actúa). Y si bien hoy es conocido por sus papeles en Herederos de una venganza y ATAV (como le dicen los fans), su camino se inició a los nueve años de la mano del musical. “Empecé a actuar y a estudiar a los nueve años, en el teatro El Círculo de Rosario. Ahí pude ver muchos espectáculos que despertaron mis ganas de dedicarme a la actuación. Mi primer trabajo en Buenos Aires fue a los 14, en el musical Nine (basado en 8 ½, de Fellini). Recién a los 16 me mudé a Buenos Aires para poder seguir estudiando. Cuando terminé la beca en Julio Bocca, comencé a trabajar con regularidad en varios musicales, y con el tiempo eso abrió la posibilidad de trabajar en TV y cine (Animal, de Armando Bo).”

¿Quién fue una figura que te inspirara en esos inicios?

–Mi abuelo Hugo fue una gran influencia. Sin él no hubiera conocido el teatro desde dentro. Gracias a él me dedico a esto. Era administrador del teatro El Círculo.

Generalmente, los profesores de teatro dicen que son los personajes malos los que más quedan grabados en el inconsciente colectivo, pues es más fácil congraciarse con el público y generar identificación que interpelarlos con las contradicciones humanas de la imperfección. De ser así, Gabriel Morel tiene todas las fichas para ser uno de sus roles más memorables. Alcohólico, vago, violento, homofóbico, un aristócrata caído en desgracia, Gabriel maltrata y ataca a todos, incluidas su madre y las mujeres del prostíbulo al que recurre. Son especialmente fuertes las escenas donde golpea mujeres. Es de esperar que un personaje tan border tenga su impacto en un momento como este, de reivindicaciones femeninas y contra la violencia de género. “Me encanta el contacto cotidiano y la relación que se genera con el público. Poder interpretar hoy a Gabriel en ATAV es un desafío y me llena de satisfacción”, admite este rosarino de 35 años.

–¿Qué repercusiones tuviste con un personaje tan fuerte como el que interpretás en ATAV?

–Muchas repercusiones, por suerte. Disfruto mucho poniéndole el cuerpo a Gabriel. Creo que impacta ver la impunidad y el maltrato con el que se maneja. Creo que ATAV invita a revisar la historia, los roles del hombre y de la mujer en la sociedad y dentro de la familia. Y confío en que contribuye a visibilizar costumbres muy naturalizadas, que empiezan a cambiar. Hoy miramos distinto.

–Hablando de reivindicaciones, si bien sos reservado con respecto a tu vida privada, tu comentario en la mesa de Mirtha Legrand causó impacto. ¿Fue un acto espontáneo o deliberado? ¿Creés que es importante visibilizar las disidencias en cualquier ámbito (intelectual, artístico, deportivo, etcétera) siempre que sea posible, con naturalidad y honestidad, como lo hiciste vos?

–Creo que el camino de la honestidad siempre es el mejor, sin especular ni querer controlar cómo será recibido. Me hicieron una pregunta, como a otros invitados de la mesa. Mentir o esquivar la respuesta hubiera sido insultarme a mí mismo y a los que me quieren. El hecho de que aún dudemos qué hacer en una situación así habla del peligro que todavía se percibe al hablar de la sexualidad humana.

A la luz de lo que sucedió también con Marilina Bertoldi en los Premios Gardel hace unas semanas, quien fue muy criticada y a la vez aplaudida por su comentario sobre su homosexualidad en las redes, la respuesta de Salles parece dejar claro un tema subyacente: hay una reacción contradictoria –tal vez hipócrita– como sociedad ante estas demostraciones y, sobre todo, respecto de la importancia de estos gestos.

Yendo a temas más livianos, y aprovechando que somos una revista epicúrea, ¿qué te gusta beber cuando salís? ¿Qué estilo de salidas preferís?

–En los últimos años me empezó a gustar la cerveza. Me gusta mucho juntarme con amigos en casa, pero en verano el mejor plan es ir a algún lindo bar a tomar cerveza artesanal. Ojo, que un rico vino tinto también es bienvenido.

¿Pero no te reconocen mucho en la calle a esta altura, o todavía gozás de cierto anonimato?

–Es cierto (risas). Ahora me reconocen más. Igualmente, eso no me priva de salir y hacer las cosas con libertad.

–¿De cada diez personas, cuántas dirías que te reconocen hoy en la calle?

–Digamos que unas seis o siete.

–Finalmente, ¿qué hubieras hecho si no te dedicaras a la actuación? ¿Qué desafíos te quedan por cumplir?

–Nunca pude imaginarme haciendo otra cosa. En algún momento pensé en estudiar Arquitectura, como mis padres, pero abandoné esa idea rápidamente. Elegí lo que más me gusta hacer sinceramente. Con respecto a los desafíos, me quedan muchos por cumplir: volver a hacer cine, teatro, tele. Viajar por el mundo trabajando, ¡aunque creo que es el sueño de muchos!

“Disfruto mucho poniéndole el cuerpo a Gabriel. Creo que impacta ver la impunidad y el maltrato con el que se maneja. Creo que ATAV invita a revisar la historia, los roles del hombre y de la mujer en la sociedad y dentro de la familia.”

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