Dejó su Mar del Plata natal para salir de la zona de confort y abrirse al mundo de lo inesperado. Conectada con lo más profundo de su interior, hoy lleva adelante un movimiento que empodera a las mujeres vinculado con el yoga y el surf.


“Yogi, Coach, Surf Lover, Mujeres Conscientes, Roxy Ambassador”, clama la bío de Instagram de Agus Echegoyen, la chica que no para de moverse, porque constantemente se transforma y a partir de su propia exploración desarrolla una de sus grandes pasiones: ayudar a los demás. Pasó por muchos trabajos y carreras, vivió en distintas ciudades y, sobre todo, vivió. Todo eso que le pasó la llevó a crear un movimiento que empodera a las mujeres, una marca, un libro a punto de salir a la luz y un universo de fieles seguidores, inspirados por su forma de ver y conectarse con el mundo.

–Viviste en ciudades muy diferentes. ¿Qué sentís que te llevó a moverte siempre?

–Cuando terminé el colegio decidí irme de Mar del Plata, mi ciudad natal; fue un gran cambio, dejar a mi familia, a mis amigas de toda la vida, el mar, la playa, un lugar que para mí era tan importante. Ahí empecé a soltar, a estar lejos de mi zona de confort, a abrirme a nuevas oportunidades, personas. A partir de un intercambio en Londres, empecé a viajar y no paré. También pasé mucho tiempo en Bali, hice mi profesorado de yoga ahí, fue un gran desafío pero me dejé llevar, confié en que iba a estar todo bien mientras estuviera conectada conmigo. Allá pasé un duelo muy grande, en el cual sentí la necesidad de buscar una respuesta, o al menos algo que me haga conectarme con mi verdadero propósito.

–¿Cómo pudiste transformar el dolor en otra cosa?

–Mi mamá falleció hace dos años. En ese momento yo vivía en Londres, tenía mi vida armada, todo iba bien, hasta que me enteré que ella estaba muy enferma y tuve que volver a la Argentina. Pasamos juntas su último mes. Ahí fue cuando me acerqué al mundo espiritual, en el cual ella estaba muy metida, ya que no encontraba respuesta a lo que estaba pasando. Después de que falleció decidí irme a Bali, las dos soñábamos con ir y conocer su cultura; Indonesia es un país que tiene una energía muy especial. Allá no sólo cambié mi dieta y dejé de comer carnes, sino que sentí una transformación en mí, una limpieza, una claridad en lo que me mueve y me inspira, que muchas veces es el poder ayudar al otro.

–¿Cuál fue el proceso creativo que te hizo llegar a los encuentros de Mujeres Conscientes?

–Volví de Bali y con una amiga empezamos con un retiro en el que combinamos prácticas de yoga con sesiones de coaching grupales. Se genera una energía muy especial en los círculos de mujeres. Para mí, una mujer consciente es una mujer íntegra, que presta atención a lo que sucede alrededor y a lo que pasa dentro de su cuerpo, que establece relaciones sanas y verdaderas. Alguien que puede hablar desde su corazón y se expresa con transparencia, yendo liviana y sintiéndose empoderada por la vida. El primer encuentro fue en Uruguay, incluimos stand up paddle, se formó un grupo lindísimo, y eso me hizo querer seguir organizándolos. Ya tenemos planeados uno más en Uruguay y otro en Costa Rica con surf.

–¿Cómo creés que alguien puede transformar su vida y llevarla adonde quiera?

–Hay que estar abierto a que la vida te sorprenda, estar predispuesto a la situación que viene, porque tiene mucho para enseñarte y por algo te estaría pasando. Sacar lo mejor, buscándole el lado positivo y creativo, dejándote llevar por lo que te despierta y te motiva. Una vez que empezás a hacerlo, ponerle toda tu energía, sin abandonar. Y confianza: por más que haya momentos en los que no sientas que todo va como querés, confiá en vos, en tu proyecto.

–¿Qué es lo que más disfrutás de surfear?

–Compartir y conectar con la naturaleza. El mar me sana, me da vida y me llena de energía; la sensación de estar arriba de una tabla me empodera y saca lo mejor de mí. Me dio muchas experiencias: ir por la costa argentina de chica a competir con amigos y familia, viajes con atardeceres eternos, viajes a Costa Rica surfeando con mi mejor amiga horas y horas; ver un delfín, animarme a tirarme en olas grandes ¡y bajarlas con todo!

–¿Cómo es un día en tu vida?

–Primero medito, después me pongo al día con e-mails y mis redes sociales, practico yoga y al mediodía reuniones. En estos últimos cuatro meses me dediqué a escribir mi libro; me la pasé en diferentes cafés o en casa leyendo, escribiendo, buscando información, comunicándome con personas que participan. En este preciso momento se está editando, estoy bastante nerviosa y ansiosa por ver el resultado, pero tengo mucha fe y confianza de que todo va a salir como espero.

“Hay que estar abierto a que la vida te sorprenda, estar predispuesto a la situación que viene, porque tiene mucho para enseñarte y por algo te estaría pasando. Sacar lo mejor, buscándole el lado positivo y creativo, dejándote llevar por lo que te despierta y te motiva.”