Detrás de estas rejas, paredes y muros se esconden hechos históricos, secretos y personajes que se volvieron leyenda. Descubrir desde el encierro abre nuevas puertas a repensar el valor de la libertad, a ponerse en lugares incómodos, a imaginar o descubrir misterios que van más allá de un paisaje. Entre montañas rodeadas de nieve, en una isla o en una ciudad antigua, todas ellas están ahí, intactas, para contar pedazos de historia.


ALCATRAZ (SAN FRANCISCO, ESTADOS UNIDOS)

Situada en la isla de Alcatraz, esta cárcel es la más famosa del mundo por haber sido anfitriona de presos como el mafioso Al Capone, el criminal californiano Machine Gun Kelly o Robert Franklin “Birdman” Stroud. Diariamente, zarpan ferris desde San Francisco para sumergirse en esta especie de isla de la criminalidad, con historias de escapes que inspiraron películas, como La fuga de Alcatraz, protagonizada por Clint Eastwood. Además de una historia atrapante, tiene atractivos como jardines con flores y pájaros exóticos y vistas únicas de la bahía de San Francisco.

PENAL DE USHUAIA (TIERRA DEL FUEGO, ARGENTINA)

El frío y aislamiento que sintieron los 600 reclusos de esta prisión abierta en 1920 en la ciudad más austral del planeta, hoy parece percibirse con la misma intensidad. Si bien muchos lograron escapar, el hambre y el clima hostil provocaron el regreso de algunos y la muerte en el intento de otros. En 1947 Perón cerró sus puertas y ahora funciona como un museo: cuenta con un pabellón intacto que muestra las ínfimas celdas unipersonales con apenas una ventanita desde donde se podía ver la luz del sol, hasta las tres de la tarde, cuando anochecía.

ISLA DEL DIABLO (GUAYANA FRANCESA)

Es parte del conjunto de las “islas de la Salvación” y fue durante muchísimos años el lugar donde se recluyó a todos los criminales franceses en inhóspitas condiciones. Fue Napoleón quien plantó bandera y la convirtió en una prisión flotante, incrustada entre las rocas y la selva tropical. Mohammed Bachir fue el único sobreviviente que pudo escapar de las enfermedades tropicales y el maltrato que sufrían los presos de esta especie de colonia criminal, que funcionó hasta 1946 y albergó a muchos presos políticos de la Revolución Francesa.

KILMAINHAM GAOL (DUBLIN, IRLANDA)

Esta cárcel de arquitectura sorprendente, hoy convertida en museo, albergó a muchos líderes de la independencia de Irlanda que lucharon por la libertad del país. Una de las curiosidades de esta prisión inaugurada en 1796 es que en sus celdas convivieron hombres, mujeres y niños sin ningún tipo de separación. Durante su visita se puede observar intacta su capilla (donde se casaron reclusos como Joseph Plunkett y Grace Gifford), sus celdas y sus patios, donde fueron fusilados muchos presos políticos.

TUOL SLENG (PHNOM PENH, CAMBOYA)

Visitarla es realmente movilizante, pero vale la pena. Funcionaba como cárcel y centro de tortura de los jemeres rojos, perseguidos por Pol Pot, cabeza de uno de los regímenes terroristas más escalofriantes de la guerrilla maoísta, que atentaba contra cualquiera que se abstuviera a la esclavitud y realizara actividades comerciales o intelectuales. La prisión fue encontrada en 1979 por tropas vietnamitas y hoy se mantiene intacta: todavía pueden verse desde manchas de sangre en el suelo hasta calaveras e instrumentos de tortura. Uno de los pocos sobrevivientes, Chum Mey, escribió todo lo vivido allí en su libro Sobreviviente.