Transformado hoy en objeto de culto recuperado por la nostalgia y la retromanía, la consola portátil más popular de todas cumple 30 años marcando tendencia en diseño, tecnología y cultura gamer.


Su aspecto puede parecer algo tosco o poco atractivo para la tecnología a la que estamos acostumbrados, sin embargo, el Game Boy de Nintendo no sólo ayudó a sedimentar la fama de esta empresa, sino que se convirtió en la consola gamer portátil más popular, influenciando el diseño y la funcionalidad de los dispositivos que hoy usamos –para muchos especialistas, sin el Game Boy no tendríamos el iPhone o los smarthpones–. Con su diseño simple, pero cercano y práctico, esta consola se convirtió en la favorita de varias generaciones. Y también, por supuesto, gracias a sus videojuegos, desde The Legend of Zelda hasta el icónico Tetris, pasando por el superclásico Mario Bros.

Un paseo en el tiempo: los 80

Si cada época tiene su tecnología, entonces el Game Boy es hijo de los 80, una década definida por algo más que los sintetizadores, el mal gusto en ropa y Stephen King; también comenzaba a explotar la idea de tecnología personal portable (desde el celular hasta la PC). Por eso, Nintendo, que originalmente era una empresa que hacía cartas de entretenimiento (y que ya llevaba 100 años existiendo antes de fabricar consolas), sale al mercado a competir con Atari, marca que ya estaba revolucionando los videojuegos entonces. ¿Su ventaja? El hecho de que con Nintendo podías llevar tus juegos favoritos encima. Cuenta el folklore pop que su creador, Gunpei Yokoi, tuvo la idea viajando en tren en Japón: durante el periplo había poco con qué entretenerse y vio cómo un chico jugaba con su calculadora. El resto es historia en bits y blips.

Así, el 21 de abril de 1989, Nintendo lanza al mercado la primera versión de Game Boy (no hubo una versión a color hasta 1998), seguido de marcas como Sega y otras compañías que fueron presentando sus propios prototipos, algunos más vistosos e incluso tecnológicamente más sofisticados, pero menos populares. “A diferencia de otros, el Game Boy era pequeño y durable y podías jugar un buen rato a Zelda y otros juegos antes de que se te acabara la batería (…). La compañía quería ofrecer algo que fuera lo suficientemente innovador para mantener al producto interesante pero sin hacerlo poco práctico para la mayoría de los usuarios”, comentan desde el especial homenaje que la revista The Verge sacó este mes. Esta filosofía de empatizar con las necesidades básicas y la mentalidad del usuario promedio, haciendo del minimalismo en el diseño de tecnología una ventaja y no un obstáculo, es el corazón de Nintendo, y lo que la llevó a vender 118 millones de unidades, superando ampliamente a otras marcas.

Quizás las tecnologías utilizadas por Nintendo no eran ni las más llamativas ni las más complejas. De hecho, casi todos los periodistas especializados en el tema coinciden en que su fuerte era, por un lado, conocer y saber usar tecnología básica, y, por otro, tomar lo esencial y útil despojándose de lo demás. Un camino que otros grandes diseñadores e inventores del campo techrecorrerían más tarde (sin ir más lejos, lo mismo hizo Steve Jobs con el iPhone y otras creaciones de Apple).

¿Otro de sus fuertes? La durabilidad. Una característica que puede parecer algo sobrevalorada en el presente, pero que tiene relación con el signo cultural de aquellos tiempos (amenaza nuclear, Guerra Fría, espionaje, etcétera), a tal punto que se decía que el Game Boy podía resistir un bombardeo. No es incidental que una de las fotos más circuladas del producto sea de los restos de un Game Boy, todavía funcional, luego de la guerra del Golfo. Existen en la web cientos de pruebas y videos para testear su indestructibilidad.

Tiempo libre

Más allá del hardware y de la filosofía que colocaron a la empresa en la cima, sentando bases conceptuales que servirían para los desarrolladores tecnológicos en los años que siguieron, otra clave del éxito del Game Boy fue, sin duda, su software: los juegos. Y tal vez uno de los más representativos por ser el que le permitió al común de la gente acercarse a la cultura gamer –después de todo, no había que ser experto– fue el Tetris. Juego que es imposible no asociar con aquella pantalla gris de 160×144 pixeles. Graciosamente, el Tetris es otro producto de la época, ya que proviene de la ex-URSS, y su creador fue el ruso Alekséi Pazhitnov, que lo había inventado para jugar con sus amigos. Luego de volverse un hit pirata, se exportó y fue adquirido, varios juicios mediante, por la empresa.

Pero, ante todo, lo que esta pequeña consola de juegos portátil hizo fue cambiar el uso del tiempo libre, y en particular cómo la gente mataba el tiempo muerto en los espacios públicos, los viajes o entre actividades, de la misma forma que en la actualidad recurrimos al celular para mirar una app, chatear o, por qué no, jugar al Tetris a color. El dispositivo escaló lugares en el entretenimiento doméstico, se coló en los ámbitos intelectuales y artísticos del momento y hasta apareció en las portadas de las revistas. Todos lo usaban y, más importante aún, todos podían acceder a uno gracias a su precio democratizante, desde Hillary Clinton hasta una modelo o hasta un chico común y corriente creciendo en un suburbio.

Asimismo, era un pasatiempo individual pero también social, ya que, gracias a un cable que conectaba dos Game Boy, se podía jugar con otra persona. Incluso, en el momento de mayor furor, salieron accesorios compatibles con el dispositivo (que se podían adosar), como cámaras o impresoras. Aunque no funcionaron tan bien y terminaron discontinuándose.

El legado

Lo que se celebra del Game Boy, aparte de traer toda una nostalgia asociada con un momento histórico que muchos vivieron en sus infancias o adolescencias, es la manera en que moldeó la industria de los juegos y su importancia como objeto cultural, poniendo la experiencia del usuario en primer lugar. “La compañía no persiguió tecnologías de punta o disruptivas porque sí, sino sólo cuando mejoraba la experiencia de juego”, siguen desde The Verge.

Por otro lado, el fanatismo con este artículo y ciertos rasgos que generaron empatía, alegría, familiaridad y les proveyeron entretenimiento a tantas generaciones es tal que hoy día se ha vuelto un objeto de colección, un ejemplo de marketing, un fetiche estético para marcas y diseñadores contemporáneos y hasta un elemento de inspiración en otros campos del arte. Por ejemplo, existe todo un subgénero musical, denominado chiptune,basado en los sonidos (muy limitados) del Game Boy, que permite crear canciones enteras.

El mayor logro del Game Boy fue cambiar el uso del tiempo libre, y en particular cómo la gente mataba el tiempo muerto en los lugares públicos, los viajes o el espacio entre actividades.

¿Quién iba a pensar que un ladrillo gris a pila, con cartuchos y ocho KB de memoria iba a marcar un antes y un después en la industria de los videojuegos?

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