Nació en San Isidro, y a los 19 años se fue a un work & travel en los Estados Unidos, donde más tarde su camino se cruzaría con Coldplay. Hoy sus diseños son portadas de las revistas más importantes del mundo y su futuro está lleno de magia y colores.


Es 31 de marzo de 2016, y las pantallas del Estadio Único de La Plata se encienden para dar comienzo a una de las giras mundiales más importantes de las últimas décadas. Faltan segundos para que Chris Martin y compañía inicien su periplo por 123 escenarios de cinco continentes, y lo primero que se deja ver de esta travesía es “la flor de la vida”. La diseñadora detrás de esta colorida geometría sagrada, mantra de meditación, nació en San Isidro y se llama Pilar Zeta.

Hace cuatro años, Pilar abrió su casilla de e-mail y, entre tanto spam, apareció un mensaje fuera de lo común: era de Chris Martin, frontman de Coldplay. Le decía que gustaba de su arte y tenía ganas de conocerla. Arreglaron un almuerzo para el día siguiente. Así comenzó una relación que continúa hasta hoy. El cupido no fue otro que Phil Harvey, el “quinto miembro” de la banda, manager y mejor amigo de Martin. Con el ojo puesto en los nuevos talentos, fue él quien unió a Pilar con Chris Martin, Guy Berryman, Jonny Buckland y Will Champion.

Un día después de ese primer encuentro, el brainstorming se trasladó a la casa de Martin, y tan sólo una semana más tarde, directo a Londres. Pilar cambió su estudio por un rinconcito en la sala de grabación de la banda, que aprovechaba sus recreos entre tema y tema para pasar por allí y distenderse un rato de la mano de Pilar Zeta: “Había mucho material allí: pinceles, marcadores, lápices, etcétera. Casi como para un colegio entero”, dijo en reiteradas ocasiones. En un lienzo de 3,5 x 2 metros se realizó el trabajo que le daría imagen a A Head Full of Dreams, el séptimo álbum de estudio de la banda pop británica.

Acostumbrada a trabajar con la computadora, tuvo que llevar sus ideas surrealistas al papel. Poco a poco se fueron materializando y, con aportes de los músicos y sus hijos, el collage quedó listo para ilustrar el disco. Fotos de los artistas de pequeños y dibujos de sus niños sirvieron para enmarcar los 19 círculos simétricos de la flor de la vida. A la hora de definir su primer trabajo con el grupo, lo describe como “algo muy positivo, con mucho color y mucha vida”.

El diseño se convirtió rápidamente en la imagen visual de la banda, y su trabajo empapeló ciudades, vistió artistas, decoró escenarios, animó shows, revolucionó su página web y fue punto de partida para las siguientes aventuras de Coldplay.

¿Cuál fue el recorrido de la joven argentina que terminó siendo la diseñadora de una de las bandas más importantes del mundo?

Todo comenzó en 2005, a sus 19 años, cuando recién salida del Marín, una tradicional escuela de San Isidro, se embarcó en un work & travel a Naples, a 200 kilómetros de Miami. Pero ese lugar no era para ella. Sus conocimientos le bastaron para conseguir trabajo en un estudio en la ciudad de los shoppings, pese a no haber estudiado nunca diseño gráfico.

Continuó por Europa: Barcelona y Berlín fueron los destinos. El camino de regreso a los Estados Unidos la condujo a Los Ángeles. Fue allí donde sus creaciones llegaron al mánager de la banda británica, de la mano de la agencia Maavven.

A la hora de buscar referentes, no duda en mencionar a Storm Thorgerson, el legendario diseñador de Pink Floyd y Led Zeppelin en los 70, el artista detrás de The Dark Side of the Moon, su disco favorito. Pudo conocerlo en una muestra en Berlín, en 2011, poco antes de su muerte. En la Argentina, admira la transgresión de Marta Minujín y la geometría de Xul Solar.

Hoy sigue trabajando con Coldplay y ocupándose de otros proyectos. El año pasado lanzó su primer disco, Moments of Reality, nueve cortes cuyos sonidos sintéticos transportan directamente al arte gráfico surrealista que realiza. Como era de esperar, ella misma se ocupó del diseño. Utilizó la vasta experiencia adquirida al dirigir junto a su esposo, Jimmy Edgar, la línea estética del sello Ultramajic, lanzado en 2013 luego de un viaje juntos a Capilla del Monte. La inspiración en el arte posmodernista de los años ochenta se reconoce a simple vista, con colores “plásticos” y “artefactos de un mundo paralelo”, muebles y objetos de decoración que ensamblan a la perfección con sus canciones.

Además, lanzó en 2014 su propia marca de ropa: Holographic Universe. Sus diseños inspirados en “esculturas neoclásicas y los viajes en el tiempo” desfilaron por algunas de las pasarelas más importantes del mundo. Ahora decidió dedicarse a su arte original, y ya expuso en ciudades como Los Ángeles, Berlín, Moscú y Londres.

En estos días vive en la ciudad de Portland, al oeste de los Estados Unidos, y su trabajo la llevó a las páginas de Vogue y otras revistas de renombre. Sus 32 años no reflejan la cantidad de trabajos y proyectos realizados, y este camino recién comienza. Su cabeza sigue girando llena de sueños.