Su debut en la comedia musical fue nada más y nada menos que de la mano de Cabaret, el célebre espectáculo del teatro Liceo. Aunque sus pasiones sean la escritura y la pintura, encontró en la astrología la manera de calmar el alma, al menos por un rato.


¿Se puede hartar alguien de que le alaben el físico, el rostro, la apariencia? No parece ser el caso de Juan Guilera, que, admite, recibe mensajes de ese tipo todo el tiempo, tanto en la calle como, principalmente, en sus redes sociales. Sin embargo, jura que está lejísimos de creérsela: “¿Creerme qué cosa? ¿Que soy mejor que alguien? Ni por asomo”, asegura. Habrá que creerle o, en todo caso, remitirse a algunas de las pruebas públicas de su genuina humildad. Que las hay. Para empezar, su sorpresiva confesión (algo que muy pocos harían) de todo lo que sufrió tras la ruptura provocada por su ex, Paula Morales. “Quedé muy dolido y golpeado. Fue una relación muy fuerte para mí, mi primera convivencia (que también incluyó a su hijo) y un casamiento que finalmente no fue. Me costó mucho salir de ese pozo, y esa es quizá la razón de por qué desde entonces estoy soltero”, afirma hoy, a casi cinco años de aquella experiencia.

Siempre frontal, el actor también fue noticia hace poco a raíz de la denuncia pública de Thelma Fardin, una de sus primeras novias del medio, allá por los años de Patito feo. El joven no sólo salió a bancarla y a desmentir las palabras del acusado, Juan Darthés, sino que además sumó su testimonio a la causa judicial. “Hoy sigo siendo testigo, así que mucho más de lo que ya dije no puedo agregar por cuestiones legales. Sólo diré que tengo la mejor onda con Thelma y sigo a su entera disposición”, afirma, y se prepara para hablar de lo que más lo ocupa por estos días: el reciente estreno, en el teatro Liceo, de Cabaret, el célebre musical de Joe Masteroff, John Kander y Fred Ebb que lo tiene entre sus filas, junto a figuras como Florencia Peña y Mike Amigorena.

–Te tocó debutar con todo en el género musical.

–Sí. Si bien ya trabajé en otros shows musicales, eran todos adaptados de tiras de televisión, con canciones grabadas, otra cosa. Acá es todo en vivo, bien al palo. Si bien mi personaje canta dos versos y prácticamente no baila, con ese poquito me alcanza y sobra para sentir una adrenalina increíble. Para mí era un enorme desafío este papel y es por eso que me dediqué a prepararlo tanto, con clases de canto, de actuación… Estoy feliz por lo que estamos haciendo.

–Tu rol tuvo críticas negativas de parte de los principales diarios, ¿cómo te pegó eso?

–Te voy a ser sincero: es la primera vez en mi carrera que recibo críticas tan destructivas. La verdad es que no se lo puedo atribuir a nada en especial. No conozco a las personas que las escribieron y tampoco quiero hacerlo. Te puede gustar o no lo que hago, está todo bien con eso, pero de ahí a ser tan destructivo… De todas maneras, no es tan grave, siento que en definitiva estas cosas me fortalecen, me ayudan a forjar una mayor templanza.

–¿Te bajoneaste?

–No, más que bajonearme, me sorprendí. No recuerdo bien las palabras de esas reseñas, supongo que las olvidé a propósito, pero sí tengo la sensación de que eran innecesariamente venenosas conmigo. Por suerte, en seguida me encontré con una gran respuesta de todos mis compañeros, que me apoyaron a pleno. Es un grupo humano excelente, hermoso, y te aseguro que en este medio es una verdadera lotería eso, muy pocas veces te sale el número ganador.

–¿Cómo se adaptó tu vida a esta nueva rutina teatral? De miércoles a domingos tenés todas las noches ocupadas.

–Sí, en esa adaptación ando. De las funciones suelo salir bastante despabilado, me quedo despierto hasta tarde, después me levanto al mediodía, desayuno y almuerzo tarde. Está rara la rutina, así que la voy descubriendo. Sigo con las clases de canto, mis estudios de astrología, la familia, los amigos…

–Pareja veo que no.

–No. Hoy creo que no tendría el tiempo, aunque no deja de ser cierto que cuando el amor aparece siempre encuentra su espacio y lugar. Lo cierto es que estoy saliendo muy poco. Pero te repito: si aparece alguien, me mando de cabeza.

–¿Hace cuánto estás soltero?

–Van a ser cinco años ya. Después de Paula tuve otra historia que también me dejó bastante herido, pero porque estaba en un momento muy malo, muy marcado por la muerte de mi padre. ¿Si me puse una coraza? Puede ser, quizá de manera inconsciente. Sí es cierto que arranqué una etapa de introspección mucho más profunda.

–¿Terapia?

–Tengo ganas de arrancar este año, pero hoy mi terapia es la astrología. Sigo estudiando a full.

–Este año, justamente, las redes y los medios se poblaron de debates entre los defensores de la ciencia versus los de la astrología. ¿Dónde te colocás vos?

–Mirá, debatir podemos hacerlo mucho tiempo, cerveza y faso de por medio. Más que entrar en esa, te puedo hablar de mi experiencia personal. Creo en la astrología, porque cuando me empecé a meter, a leer y a estudiar en serio, encontré respuestas a muchas cosas. Tantos mías como de la gente que me rodea. La astrología te ayuda a entender la relación entre los planetas y ciertas energías que nos determinan en diversos períodos de nuestras vidas. No se trata de predecir hechos sino de contar con una herramienta de análisis y autoconocimiento muy profunda. Dicho en pocas palabras: una cosa es el horóscopo de las revistas y otra cosa muy distinta es la carta natal que te hace un astrólogo. Son cosas muy concretas, y la verdad es que no conozco a nadie que le hayan hecho un análisis serio y no se haya identificado a full con eso.

–¿Cómo arrancó tu interés por esta disciplina?

–Fue de casualidad, en una cena que compartí con una amiga de mi vieja que estaba estudiando astrología y me pasó un par de apuntes. Al toque me picó el bichito y con el tiempo decidí que quería estudiar la carrera. Ya debería estar recibido, pero por cuestiones de laburo no pude terminarla. Me lo tomo a mi ritmo, no busco ejercer de astrólogo sino conocerme más y mejor. Siempre tuve esta veta espiritual: durante un tiempo me interesé por el budismo, la meditación, luego el chamanismo. Son búsquedas, intentos de calmar el alma.

–¿Probaste ayahuasca?

–No, viajé a un estado de conciencia alterada pero a través del ruido de tambores, no con una sustancia. Fue una visualización consciente guiada por un chamán. Estaba como de pepa, pero careta.

–¿Nunca conociste a una chica que tuviese tu mismo interés por estos temas?

–No. Pero me encantaría que sucediera.

–Te escriben mucho por tu Instagram. ¿Saldrías o saliste alguna vez con una follower?

–En una época estaba más abierto a eso y llegué a conocer a un par de chicas por ahí. ¿Quién no miró alguna vez el perfil del que te habla para seguir o no la charla? Es casi inevitable hoy por hoy. De todas maneras, te juro que no todas mis charlas por Instagram tienen como finalidad terminar en una cama. Para nada. Me interesa conocer gente nueva, me atrae esa idea.

–La última: ¿cómo evaluás la importancia que tiene hoy Instagram en la vida de un actor? Mucha gente suele quejarse de que se eligen actores para ciertos roles a partir de la cantidad de seguidores.

–Y… la verdad es que Instagram se convirtió un poco en el currículum de los actores y de los artistas en general. Es un canal de comunicación directa con el público pero también con la gente del medio, los productores… Cuando hago una obra under, por ejemplo, la promoción pasa por mi Instagram. Ya lo tengo re asumido eso. Por eso también trato de ser muy cuidadoso de lo que subo a mi cuenta. No quiero tener un Instagram-kiosco ni vivir de canje a raíz de fotitos. Gracias pero paso.

“La astrología te ayuda a entender la relación entre los planetas y ciertas energías que nos determinan en diversos períodos de nuestras vidas. No se trata de predecir hechos sino de contar con una herramienta de análisis y autoconocimiento muy profunda.”

Producción: Florencia Herrera
Make Up: Maca Atauri para Juicy Make Up
Agradecimientos: Tascani, Adidas