Sus proyectos viven en armonía con la naturaleza y sus ideas ya son parte del entorno. Arquitectura con contenido, vida sustentable. El empresario que se adelantó al futuro.


Construyó su último edificio, una torre en Villa Crespo, harto de Capital Federal. Las propuestas arquitectónicas le parecían chatas. Esteban Robles quería más, podía más. Con ingenio, talento y habilidad para enderezar su rumbo financiero cuando las cuentas lo dejaron al borde del precipicio, conoció al arquitecto Claudio Ferrari en el momento justo, y de ese cruce le nacieron las ganas de hacer arquitectura con contenido. Esteban Robles es hijo de desaparecidos, llegó a tener 25 salas de ensayo y grabó y mezcló un disco que nunca quiso editar. En sociedad con Ferrari, pensaron un proyecto de viviendas residenciales que aprovechan la vegetación autóctona y preservan el ambiente a través de características ecológicas. Son viviendas diseñadas con espacios amplios, equipamientos de uso común y consultorios de medicina alternativa. Ideadas para entrenar, cuidar la salud y laburar sin traslados agobiantes ni demoras cargadas de malhumor. Hogar all inclusive, lejos del bochinche de las avenidas ciudadanas, Seres aspira a mejorar la calidad de vida de los que se animen a hacer el quiebre y se escapen del esmog antes de que el deterioro sea irremediable.

“Seres está inspirado en el planeta pigmeo que hay entre Júpiter y Marte, que es como el de El principito. Tratamos de ser lo más humanistas posibles. Nos enfocamos en terrenos que sean semiurbanos y estén relacionados con la naturaleza. La primera obra se va a hacer en Maschwitz, en Escobar, en un predio de 14 mil metros, y va a contar con 130 unidades. Intenta ser ecológico, autosustentable, vanguardista a nivel arquitectura y con seguridad inteligente, no armada. Queremos que vivir no sea tan caro y sea más barato. En Seres vas a tener un ahorro en todos los consumos de tu casa.”

–¿Cómo se eligieron los terrenos?

–La vida de ciudad no debería ser para vivienda permanente. Te aliena, te genera costumbres que tomás como una necesidad, pero no lo son. Vivís de una manera poco saludable. Tiene que ver con eso. La Patagonia es uno de mis lugares preferidos en el mundo. Tampoco nos gustan los departamentos con superficies mínimas. Tratamos de que el predio cuente con amenities de un hotel cinco estrellas pero de diseño, porque no nos gusta el lujo. Tiene que tener todo: espacio para yoga, para meditación, el gimnasio, sauna seco, sauna húmedo, piscina semiolímpica con agua dulce y sin cloro. El agua de los edificios está filtrada. La iluminación de las áreas comunes es con paneles solares. Tiene separación de residuos y poco consumo energético.

–¿Por qué no les gusta el lujo?

–Porque el lujo puede ser obsceno y el diseño tiene contenido, otro tipo de intencionalidad. El buen diseño busca mucho la optimización en el uso. El lujo es más exuberante.

–¿Van a construir un predio en Madrid?

–Estamos viajando a fin de mes a la feria inmobiliaria, pero ya hay un terreno detectado que tiene una propuesta que pensamos modificar porque no queremos trabajar en proyectos de casas sino de condominios. Son 27 viviendas que haríamos con este mismo concepto y con áreas comunes.

–¿Como empresario hay que anticiparse a la jugada?

–En el laburo de desarrollos inmobiliarios tenés que ser un futurólogo, como decía Steve Jobs. Tenés que estar mirando diez años para adelante, veinte años para adelante. Yo no llego a tanto pero si estás construyendo acá, tenés que ir viendo la jugada que sigue y la otra para tener una continuidad en lo que hacés. Como son proyectos largos, tres o cuatro años cada uno, tenés que estar todo el tiempo así.

–¿Qué tipo de clientes tenés?

–Lo más llamativo de todo esto es que dejé de tener empresa, dejé de tener empleados para tener socios. Eso me hizo más feliz porque esto no es un sistema piramidal, es un sistema horizontal donde existen diferentes porcentajes en las participaciones pero nadie se impone sobre el otro. Cada uno tiene un área: uno de los socios es el que administra, otro se encarga de la construcción, otro de los acuerdos comerciales, otro de la arquitectura. Me resulta más moderno. Nunca me sentí muy cómodo teniendo muchos empleados.

–¿Cuándo descubriste tu potencial?

–Tuve suerte porque el tema de la arquitectura me pegó de bastante chico. Me gustaba organizar y siempre tuve mucha fluidez.

–¿Tiene mucho de artístico el proyecto Seres?

–Tiene y va a tener.

–¿Es difícil innovar? –No sé si hoy en día te podés plantear hacer cosas nuevas, pero sí podés buscar vanguardia en los elementos que componen un proyecto. Proyectos donde convivan todo lo que estamos proponiendo nosotros no encontré.

“Lo más llamativo de todo esto es que dejé de tener empresa, dejé de tener empleados para tener socios. Eso me hizo más feliz porque esto no es un sistema piramidal, es un sistema horizontal donde existen diferentes porcentajes en las participaciones pero nadie se impone sobre el otro.”