La chica de los 23 millones de seguidores en Instagram es la imagen del nuevo y más excesivo perfume de Paco Rabanne: Pure XS For Her. Si te preguntaste alguna vez cómo se traduciría un orgasmo en términos olfativos, tenemos la respuesta.


Una mañana en el Palacio Sans Souci promete campiña francesa y escenas de una película dirigida por Éric Rohmer. Sin embargo, basta con traspasar la puerta para sospechar que nada es tan inocente ni bucólico como parece. La mansión se transforma lentamente en un speakeasy del deseo más cercano a Ojos bien cerrados que a Cuento de verano. Lo que en un principio fueron flores orientales y pochoclos caramelizados, servidos en bandeja de plata para analizar las notas olfativas de la fragancia, mutan en una estela dulce e hipnótica. Si seguís el aroma, llegás hasta la biblioteca que esconde un pasadizo hacia cierta puerta secreta camuflada entre pudorosas enciclopedias. Esta vez la contraseña no es “Fidelio” sino “Pure XS For Her”, y conduce a la habitación en cuyo centro se ubica una cama con sábanas de seda.

La nueva fragancia de Paco Rabanne susurra, y la Alicia de este país es Emily Ratajkowski, EmRata para les amigues. Ella es la imagen de este perfume sexual, penetrante, desfachatado, y nos mira desde la pantalla sobre el lecho king size. Por la noche habrá un fiestón repleto de celebridades que posarán sobre esa blanquería inmaculada homenajeando noches de calor llenas de ansiedad. Pero volvamos a la mañana, porque EmRata se levanta temprano y viste su brevísima armadura metalizada para encantar a la serpiente que se enrosca en el frasco de Pure XS For Her.

Paco Rabanne y Emily nunca creyeron en el puritanismo, se sabe. Pero tampoco en el desnudo artístico que lleva por título “Lo hago todo por mis hijos”. Si Rabanne hizo el atuendo enchapado de una Barbarella entregada al placer letal de esa máquina destinada a matar mediante orgasmos eléctricos llamada “Orgasmatron” en el clásico sesentoso dirigido por Roger Vadim, EmRata no se queda atrás. Su bailecito erótico envuelta en un vestido transparente firmado por Peter Dundas sobre la alfombra rosa de la MET Gala, inspirada en Notes on “Camp”, de Susan Sontag, da fe de eso.

Asomarse al abismo, pisar en el aire y provocar poniendo el cuerpo. Me gusta imaginar que Sontag sonreiría al pensar que nuestra chica entendió todo.

Nacida en Londres y criada en los Estados Unidos, EmRata vivió en muchos lugares distintos, desde España hasta Irlanda, llevada por la actividad de sus padres, pintor él y escritora ella. Por aquel entonces, aún no imaginaba tener casi 23 millones de seguidores en Instagram, su propia marca de lencería y trajes de baño (Inamorata), contratos millonarios con etiquetas internacionales, como Dolce & Gabbana, y tapas en

Vogue, GQ y Esquire, que la eligió Mujer del Año en 2013.

Actriz (tuvo su primer papel relevante en Gone Baby Gone y la sigue peleando), feminista, combativa y militante del #mybodymychoice, si quieren cuestionarla que vengan de a uno, ella tiene respuesta para todes.

¿Creen que calentar ratones en las redes es contradictorio con sus postulados? Emily les explica: “Ser modelo y feminista definitivamente no es ninguna contradicción para mí. Creo que hay una suposición, en parte debida a ciertos estereotipos, de cómo debería ser y mostrarse una feminista. La idea de que una mujer debe tener determinada apariencia para poseer ciertas creencias es sexista. Cualquiera puede ser feminista siempre y cuando esa sea su elección, independientemente de a qué se dedique y de qué forma vista”.

Emily es cualquier cosa menos tonta y tiene más convicciones que cualquier político. Se niega a ser definida como activista porque le parece poco serio, sin embargo es una ferviente propagadora del #MeToo y defensora de los derechos femeninos. “En este momento estoy centrada en el acceso de las mujeres a la atención sanitaria en los Estados Unidos. Si no existe un acceso público, muchas van a estar en riesgo físico real”, declaró esta chica brava que fue detenida por irrumpir en el Senado al manifestar contra Brett Kavanaugh, candidato de Trump al Tribunal Supremo, denunciado por diversas agresiones sexuales. A EmRata le gusta molestar y se banca la pelusa.

Tiene muy en claro el límite entre ficción y realidad, sabe que sus redes son un acceso inmediato a contratos astronómicos y no pide disculpas por eso pero considera que no todo es mostrable. “Instagram no es la vida real y no comparto mi intimidad. Está todo calculado, sabés cómo es esto, imágenes perfectas con filtros… no enseño cada segundo de mi vida y para mí es importante hacer esa distinción”, le dijo al diario El País. Días más tarde dio a conocer su boda con un escueto “Me casé hoy” que recorrió el mundo. El novio había permanecido oculto para el cuadradito del feed y era Sebastian Bear-McClard, un actor y productor nada mediático que trabaja junto a los galardonados hermanos Joshua y Ben Safdie, responsables, entre otras cosas, de Good Time, la película protagonizada por Robert Pattinson que la rompió hace un par de años en el Festival de Cannes.

EmRata elige. Vos sí, vos no. Y se saca el vestido mientras desafía a la cámara. La revolución será intensa, floral e insolente, sabelo.

Paco Rabanne Pure XS For Her

Pure XS For Her sigue a la altura del goce que propuso Calandre, la primera fragancia de Paco Rabanne. Quentin Bisch, el perfumista detrás de esta creación, se propuso reproducir un orgasmo calentado a fuego lento entre flores ylang-ylang y hacerlo estallar en un clímax bañado por pochoclo caramelizado y vainilla untuosa. Una botella de cristal sobre la que repta cierta lujuriosa serpiente contiene el pecado que ansiás cometer. Dejate morder.

“La idea de que una mujer deba tener determinada apariencia para poseer ciertas creencias es sexista. Cualquiera puede ser feminista siempre y cuando esa sea su elección, independientemente de a qué se dedique y de qué forma vista.”