Llegó la nueva atracción de internet. Se trata de la moda de Respuesta Sensorial Meridiana Autónoma, el corazón de un nuevo género de videos que copó YouTube e Instagram. A través de distintos ruiditos, busca inducir al espectador a sentir delicadas sensaciones físicas. ¡A gozar o relajarse!


La ASMR es una respuesta biológica a estímulos visuales y auditivos que pueden desencadenarla (“triggers” en inglés). Los nuevos influencers lo saben, por eso suben videos especialmente pensados para generar placeres sonoros. Estrujan papel frente a micrófonos de alta frecuencia, mastican, cortan frutas o plástico, potencian el sonido de un lápiz sobre papel mientras dibujan. La mayoría susurra. Sin duda, la experiencia de escuchar mejora exponencialmente con auriculares y el volumen bien alto. Aunque, así y todo, está probado que algunas personas no perciben los sonidos y que otras, incluso, se irritan con ellos.

Hasta el momento, hay más de siete millones de vídeos ASMR publicados en YouTube. El más visto tiene más de 18 millones de visitas y fue compartido por la rusa Maria Gentle Whispering, que, como vivió en los Estados Unidos durante ocho años, graba sus vídeos en ruso y en inglés.

La inglesa Emma Smith, más conocida como Whispers Red, tiene más de 700 mil seguidores en YouTube. El video en el que simula que mete al espectador en una camilla para un estudio de sueño ha sido visto por más de 1,5 millón de personas y dura nueve horas. Smith te arropa, te susurra hasta que te duermas y estará allí para despertarte por la mañana. Hacer estos videos es su trabajo formal. Elvira es una italiana que sube videos en castellano y ha juntado más de 100 mil suscriptores. Dice que hace “masajes en las orejas” y también que es su trabajo. No sólo usa su voz: con brochas de maquillaje, llaves o agua genera un mapa sonoro que es celebrado por cientos de miles de usuarios que aseguran que funciona. “Duermo mejor” y “Me ayuda a bajar a tierra después de un día intenso” son algunos de los comentarios que le dejan en cada link. Y así es cómo, de repente, hay cinco millones de personas en el mundo escuchando cómo le cepillan el pelo a alguien. También hay cientos de videos de gatitos frente a un mic gigante y son de los más viralizados.

La mayoría de los consumidores parece combatir con ASMR el insomnio, si tenemos en cuenta el horario de las búsquedas según Google Data, ya que a las 22.30 comienzan a aumentar, dependiendo de la zona horaria. A pesar de hablar de una sensación de placer, quienes hacen estos contenidos rechazan la descripción de ASMR como un “orgasmo cerebral”, porque quieren desligar su trabajo de cualquier posible connotación sexual. De hecho, YouTube ha bloqueado la monetización de este tipo de vídeos por considerarlos “contenido inapropiado” tras los últimos cambios en su política. Sin embargo, está plagado de chicas perfectamente maquilladas que susurran en clásicos primeros planos de estereotipos de belleza y seducción que se les han impuesto a las mujeres históricamente.

Además de ser un fenómeno de visualización en sí mismo, ASMR tiene el potencial para transformar la industria publicitaria. Para la mayoría de las personas, los anuncios son ruido de fondo y una distracción tediosa. ¿Pero qué tal si puede fidelizar usuarios a través de ASMR, con el amoroso objetivo de provocar relajación e hipersensibilidad durante los segundos que dura un comercial de autos?

Ya en 2010 circulaban vídeos de ASMR a través de una fanpage de Facebook dedicada a discutir las sensaciones. Los creadores de contenido se hacían llamar ASMRstist. Según Google Data, el interés por ASMR se duplicó entre junio de 2016 y junio de 2018. El año pasado, IKEA lanzó una serie de publicidades llamada Oddly IKEA para la cual desarrolló seis vídeos de ASMR. Cada uno representaba el goce de las personas tocando objetos para decoración mientras una voz describía pausadamente los méritos de cada uno. Hay jóvenes que aplastan almohadas o acariciaban sábanas. La estrategia dio muy buenos resultados, según publicó BBC. El vídeo se volvió viral y ya superó el 1,8 millón de visitas. IKEA dice que registró un 4,5 por ciento de aumento en las ventas en la tienda y un 5,1 por ciento en las ventas por internet durante la campaña publicitaria. Dependiendo de las vistas por vídeo y el nivel de influencia, las marcas pueden llegar a pagar entre 1.000 y 3.000 dólares por campaña, según declaró a BBC Savannah Newton, mánager de talentos de la agencia Ritual Network.

En plena expansión, resulta imposible establecer hasta dónde llegará esta moda, pero sabemos, por ejemplo, que también hizo pie en el universo de la música. Dicen por ahí que Billie Eilish, la joven estadounidense de 17 años que se consolida (por talento y originalidad) como la nueva estrella teen pop, tiene una canción inspirada en este género. Se llama “Bad Guy” y es un fuego. Billie no lo confirmó ni lo desmintió y, mientras tanto, dos fanáticas suyas grabaron y compartieron en YouTube la réplica de su flamante disco debut, When We All Fall Asleep, Where Do We Go? en clave ASMR. El original es récord en escuchas.