Grandes producciones del cine mundial fueron desarrolladas a lo largo del territorio nacional. Más o menos reconocibles, valles, salares, montañas y edificios, se utilizaron para recrear paisajes de otros tiempos. A continuación, un recorrido a través de la magia del séptimo arte, como turistas en nuestro propio país.


Gerry: Salinas Grandes, Salta

Protagonizada por Matt Damon y Casey Affleck, esta película estrenada en el Bafici en abril de 2003, fue filmada en las salinas del norte argentino. Gus Van Sant pretendió rodar el total del filme en Salta, pero las bajas temperaturas de la zona lo obligaron a cambiar de locación. Los piletones, espejismos y panes de sal fueron sólo el comienzo del rodaje. ¿Dónde terminó de grabarse? Nada menos que en el Valle de la Muerte, en California.

Siete años en el Tíbet: Valle de Uspallata, Mendoza

El proyecto original consistía en grabar el filme en la India, pero la producción tuvo que abandonar el rodaje después de un conflicto político con las autoridades del país. Fue en ese entonces, cuando el productor Richard Goodwin recordó una montaña que había visto en la Argentina (sí, era el Aconcagua) y supo que la solución estaba allí. El Valle de Uspallata fue utilizado para recrear el Tíbet, y el paisaje andino de la Cordillera se convirtió en el escenario de esta megaproducción encabezada por Brad Pitt.

El renacido: Ushuaia, Tierra del Fuego

En la ciudad más austral del mundo terminó de grabarse este tanque con doce nominaciones a los premios Óscar. Fue en la curva del río Oliva, sobre la ruta nacional 3, que Leo DiCaprio y Tom Hardy se enfrentaron en la nieve durante en la escena final. Esta película despertó un boom turístico en la zona y el Valle de Tierra Mayor se convirtió en una parada obligada para los extranjeros. Clases de esquí y snowboard, circuitos en moto, paseos sobre trineos y caminatas con raquetas son algunas de las actividades que se pueden realizar allí.

La misión: Cataratas del Iguazú, Misiones

Actores de primer nivel, como Robert de Niro y Jeremy Irons, un paisaje con la belleza única de una de las Siete Maravillas del Mundo, y una trama basada en hechos reales: las Misiones Jesuitas en América latina. Ambientada en 1750, esta película británica fue rodada en la Isla de San Martín, al pie de las Cataratas del Iguazú. Entre la bruma y el ruido ensordecedor del agua, Roland Joffé logró transportarnos al pasado, a la época de los nativos y traficantes de esclavos.

Tarás Bulba: Castellanos, Salta

Astros hollywoodenses como Yul Brynner y Tony Curtis, un director de cine europeo, más de 200 personas en la producción y casi seis mil extras salteños. En 1961 este filme, basado en la novela de Gógol, revolucionó la tranquilidad de la ciudad y la vida de todos sus habitantes. Los campos de Castellanos, el río Lesser y el Castillo de San Lorenzo (ahora transformado en hotel) fueron algunos de los escenarios utilizados para recrear la Ucrania de las luchas entre cosacos y polacos.