Dicen que los árboles de la ciudad son sus pulmones; las calles, sus venas, y las paredes, su piel. Sobre ellas se expresan distintas formas de arte urbano, como tatuajes que cuentan los rasgos de un tiempo. Durante la década de 1990, en distintos centros urbanos del mundo occidental se desplegó con intensidad la cultura del arte urbano. Resiste colorido entre carteles publicitarios y fachadas que van mutando al ritmo de la modernización. Muchas veces se lo confunde con vandalismo, pero lo cierto es que, como toda manifestación artística, guarda un mensaje y una intención. Estos cinco destinos son ideales para descubrir qué nos dice una ciudad.

Berlín, Alemania

Actualmente es la capital de grafiti. De hecho, tiene la mayor galería de arte al aire libre del mundo: la East Side Gallery, la parte del Muro de Berlín que mejor se conserva y la más amplia. Más de un kilómetro de murales que no fueron destruidos con su caída en 1989. La obra más famosa es Bruderkuss (“Beso entre hermanos” en alemán), de Dmitri Vrúbel. Está inspirada en el beso que se dieron los dos líderes comunistas Leonid Brézhnev y Erich Honecker en plena Guerra Fría.

Florencia, Italia

Inolvidables son sus atardeceres ¡y sus señales de tránsito! El artista Clet Abraham se ocupó de intervenirlas sumándoles nuevos significados. Su intención es recordarnos lo atravesados que estamos por las normas. Suele trabajar con pegatinas de vinilo y sin taparse la cara. Alguna que otra vez lo han multado, por ejemplo, por 400 euros. Su cuenta de Instagram es un viaje en sí mismo. Su estudio-taller está abierto al público en la zona de Oltrarno, en la orilla izquierda del río Arno.

Sídney, Australia

Los murales de esta ciudad son de enormes dimensiones, algunos alcanzan (y ocupan) una fachada completa de edificio. El más famoso es I Have a Dream, mural de King Street que evoca las palabras de Martin Luther King. Lo hicieron Juilee Pryor y Andrew Aiken en 1991, en Newtown, el barrio más cool de la capital de Nueva Gales del Sur. Pero el artista más famoso es Fintan Magee, por sus obras Falling Sky, en King Lane, y Housing Bubble, en Enmore Road. Los callejones de la estación de trenes de St. Peters son otro punto artístico para visitar.

Miami, Estados Unidos

Antes de 2000, Wynwood era zona de bodegas, fábricas y edificios abandonados. Con una fuerte apuesta en el arte urbano fue convertido en uno de los puntos más vibrantes de Florida. Galerías, boutiques, locales de antigüedades y barcitos completan la identidad de un barrio siempre joven. Brooklyn también tiene lo suyo: dos platenses, Augusto Turallas, también conocido como Falopapas, y Ariel Rouco pintaron durante 12 días un mural en Crown Heights, el barrio que vivió los peores enfrentamientos raciales de la historia de la ciudad.

San Pablo, Brasil

En los últimos años, la ciudad viene fortaleciendo su lado artístico. Esa decisión la ubicó en el podio del arte latinoamericano. El barrio imperdible es Vila Madalena, repleto de jóvenes que llenan bares y boutiques de diseño. La moda vintage y los ateliers de artistas emergentes le ponen un encanto especial. Tal vez por eso es uno de los lugares más fotografiados de la ciudad, no sólo por turistas y sus redes sociales; también es el elegido de las revistas de moda más importantes.