El creador de Boliva dejó la marca que lo definió como un ícono de estilo para arrancar de cero con dos nuevos proyectos. A los cincuenta, dice, necesita generar desafíos que lo devuelvan a sus raíces para volver a empezar. Y seguir dándonos más belleza.


Su espacio de trabajo se sigue viendo igual que hace unos diez años, cuando en pleno surgimiento de Bolivia lo visitamos para descubrir a ese personaje que asomaba en los medios y rompía moldes con su propia imagen. Parches, llaveritos, autos de colección, muñecos, superhéroes, vinilos, cómics, libros y todo tipo de accesorios vintage se entremezclan con los bocetos de Bonavena y Artisan, las dos nuevas creaciones que lo mantienen entusiasmado. Ahora, explica, la madurez lo encuentra con nuevos intereses, con la necesidad de volver a empezar y las cosas más claras que nunca.

–¿Por qué dejaste Bolivia?

–Me fui de Bolivia hace diez meses, pero desde hace un par de años que vengo con la idea de hacer otra cosa. Necesitaba volver a la raíz, buscar en mi ser interior algo que me desafíe, empezar de nuevo, solo. Lo que había querido hacer con Bolivia ya estaba hecho, la empresa creció mucho, empezamos a ser varios socios y mi manera de expresarme se fue aggiornando a todos, pero yo quería algo distinto. Así surgió, por un lado, el tema de Artisan, que no tenía que ver mucho con Bolivia. Artisan es una marca de camisas y accesorios, de sastrería súper-premium.

–¿Cómo fue ese primer traspaso?

–Desde hace tres años, Gustavo Noca, mi amigo y ahora socio, quien fabrica camisas de altísima calidad junto a su padre desde hace 45 años, me venía diciendo que faltaba en el mercado una marca de camisas premium, de telas nobles que fueran más allá de lo que había en el mercado. Este vacío abarcaba cuestiones de estética, moldería y calidad, entre otras cosas. En Artisan el foco está puesto en la calidad, y todos nuestros géneros son de Italia, Suiza, Inglaterra o Portugal. Las fábricas donde compramos telas tienen entre 100 y 150 años en el mercado, y podemos decirte dónde se cosecha el algodón, dónde se teje y dónde se hace la camisa hasta llegar al local.

–¿Qué lugar ocupa Bonavena en este proceso?

–A la par de esto surgió la idea de hacer otra marca más del estilo de Bolivia, que es lo que mejor sé hacer y lo que más me identifica: la mezcla rocker, militar, la mezcla de todo, así como soy yo. Así nació Bonavena, del corazón, de la sangre, de la familia. Empecé a dar vueltas con esos temas y pensando en “buena sangre” se me vino “buena vena”, lo que derivó en Bonavena, que si bien es un apellido muy famoso, no tiene nada que ver con ese personaje. La idea es plasmar en Bonavena cosas del principio de Bolivia, esta cosa del militar customizado, la ropa vintage, la venta de objetos icónicos y de otras marcas en el salón. Volver a un estado puro de lo que yo tenía como concepto inicial en Bolivia.

–Estas dos nuevas marcas conviven con tu versatilidad.

–Sí. Lo que me gustó de este proyecto es que puede convivir con Artisan, que son dos cosas muy complementarias. Y eso es lo que me pasa a mí: un día puedo ser Artisan y al otro puedo ser muy Bonavena.

–¿Quién define para vos las tendencias masculinas?

–La comunidad gay. Siempre llegan antes a todo. Se animan, no tienen prejuicios, entienden la onda. También de entrada llegaron las mujeres, compraban ropa para sus maridos antes que ellos. Los llevaban al local y los convencían de probarse nuestra ropa, empezaban con las remeras y después venía todo el resto; chupines de colores, abrigos…

–Varias publicaciones del mundo te destacaron como un “influencer maduro”. ¿Cómo te llevás con esa idea?

–Este año cumplo 50, y eso me generó todo un desafío interno. Ahora, por primera vez, me siento grande, y eso no me pasó al cumplir 40. No me siento viejo, pero sí grande: el cuerpo te va cambiando, los hijos crecen y empezás a ver las cosas de otra manera. Entonces el desafío es acercarse a la gente desde otro lugar, pensando con otra mirada. Creo que la gente grande tiene mil cosas para contar, igual que la gente joven pero desde otro lado. No por ser grande dejás de tener onda, al contrario. Todo es una cuestión de actitud y de cómo lo sepas llevar, de ser vos mismo, de no estar en pose. Dos personas pueden vestirse igual y una puede ser elegante y la otra no. Tiene que ver con el “cómo lo llevás” más que con el “qué tenés puesto”.

–¿Siempre fuiste un emprendedor?

–Siempre me gustó inventar cosas, crear métodos para trabajar, resolver situaciones, crear en general. Estilos, prendas, marcas, de todo. Lo importante era generar.

–¿Cuáles fueron las claves de tu éxito?

–Ser auténtico y poder vivir de eso; pero habría que definir al éxito primero. Para mí, el éxito es la sensación de satisfacción y bienestar que experimenta una persona con lo que sea que esté realizando, sin importar el tamaño, el alcance o ninguna otra medida cuantitativa.

–Dijiste que Bonavena será una marca inclusiva, ¿qué implica esto?

–La idea es hacer una marca en donde casi todo sea unisex y con multiplicidad de talles, desde los más pequeños hasta triple XL, todo lo más inclusivo posible. Sé que los talles grandes comercialmente son difíciles, pero con Bonavena queremos llegar a todos aunque tengamos que trabajar más, sentarnos con los talleristas y pedirles cosas especiales. Me parece un desafío lindo crear prendas que puedan usar todos.

–¿Cuándo arrancan?

–¡Ya! Vamos a empezar con algo chico, un showroom, y el año que viene planeamos abrir una gran tienda en donde tengo ganas de que haya un bar y el local esté abierto hasta tarde y la gente pueda venir a tomar algo, a pasar el rato, a charlar, a ver los procesos de las cosas que hacemos. Un poco lo que quise hacer en su momento con Bolivia: crear una comunidad de personas.

“La idea es hacer una marca en donde casi todo sea unisex y con multiplicidad de talles, desde los más pequeños hasta triple XL, todo lo más inclusivo posible. Sé que los talles grandes comercialmente son difíciles, pero con Bonavena queremos llegar a todos aunque tengamos que trabajar más.”

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