Si el trabajo y el placer son cada vez más difíciles de separar, en particular con la actual cultura profesional y los hábitos impresos por la tecnología, entonces no sorprende que la última moda turística sea esta. Ocio y negocio, el nuevo fetiche de los millennials.


El término “bleisure” surge en 2017 y se define, precisamente, como “el hábito de disfrutar del tiempo personal en un viaje de negocios”. Simple, la combinación de viajes de negocios (business) y espacios o tiempo de ocio (leisure). Una tendencia que no sólo está en expansión (el 67 por ciento reconoce disfrutar del tiempo libre cuando viaja por temas laborales), sino que es especialmente considerada por los más jóvenes. El 62 por ciento de los millennials aprovecha los viajes laborales para sumar unos días extra de ocio y turismo. Esto se desprende de una encuesta de Mastercard que además muestra que en el segmento etario de 46 a 65 años el fenómeno también deja su huella.

Esto ha hecho que muchas de las cadenas hoteleras, detectando este nuevo nicho, revelaran que las estadías en focos turísticos y empresariales (ciudades como San Pablo, Londres, Tokio o Barcelona) se han extendido significativamente. De igual manera que la industria se ha adaptado a las vacaciones cada vez más cortas, los días fragmentados y las minivacaciones, también ha sabido ver en elbleisureuna oportunidad para captar turistas en potencia. Por eso hay cada vez más descuentos para viajes de negocios, promociones para grupos que viajan con fines laborales, remodelación de aeropuertos para alojar las necesidades de un viajero de estas características (con salas de cine, tiendas, restós, etcétera), facilidades con hoteles cerca del aeropuerto y otros.

Una frontera cada vez más difusa

El bleisure está directamente vinculado al blurring, es decir, el desdibujamiento de las fronteras entre vida personal y profesional. Pero ojo, no se trata tanto de no poder dejar de trabajar o llevar asuntos personales a la oficina como de saber combinar placer y negocios, y refiere especialmente al hábito de poder lograr momentos de placer finalizada la jornada de trabajo con clientes o coworkers, incluyendo, por qué no, unas pequeñas vacaciones en el destino asignado.

Al fin y al cabo, algunos de los sitios a los que se accede por motivos profesionales son lugares que no necesariamente se visitan regularmente y, por tanto, perfectas oportunidades para conocer culturas nuevas, visitar algún hito histórico o simplemente apreciar el paisaje natural.

De acuerdo al Bleisure Report publicado en 2014 por la consultora BridgeStreet Global Hospitality, el 83 por ciento de los encuestados dedicaba tiempo de su viaje de negocios para explorar la ciudad que visitaban. Un 60 por ciento reconoció haber disfrutado de viajes bleisure en el pasado y un 30 por ciento declaró haber añadido al menos dos días de vacaciones a su business travel.

Algunos de los destinos ideales para el bleisure en America látina son Ciudad de México, Bogotá, Santiago de Chile, Lima y Buenos Aires. No sorprende que lugares como Ciudad de México o Buenos Aires estén entre los elegidos, dada la versatilidad que ofrecen para los viajeros deseosos de mezclar placer con negocios.

En alta

En países en los que por sus dimensiones el business trip es algo natural, la tendencia está especialmente en alza. Según las estadísticas, los Estados Unidos han sido el país que más se ha beneficiado de esta tendencia al acumular 288 billones de dólares sólo en viajes de negocios, mientras que gigantes como la India o China, país cuyo turismo de negocios se incrementará en un 60 por ciento en los próximos años, confirman un éxito con esta modalidad de viaje.

Una de las cosas más curiosas, llevar familiares a estos viajes, también se está volviendo una práctica habitual, según declara el estudio Bleisure Report realizado por BridgeStreet Global Hospitality en 2016, en donde se entrevistó a 640 viajeros.

Algunos de los destinos ideales para el bleisure en America látina son Ciudad de México, Bogotá, Cartagena, Medellín, Santiago de Chile, Lima y Buenos Aires. No sorprende que lugares como Ciudad de México o Buenos Aires estén entre los elegidos, dada la versatilidad que ofrecen para los viajeros deseosos de mezclar placer con negocios. Arquitectura, museos, gastronomía de primer nivel y bares de alta coctelería, espacios verdes y mucha cultura, los denominadores comunes entre esas dos ciudades.

Workvacations, el concepto joven y cool

Otro término que se ha popularizado en los últimos años, sobre todo en el ámbito de la cultura pop, es “workvacations”, que es básicamente lo mismo que bleisure pero enfatizando los rasgos millennials que definen a toda una generación que ya desde el vamos piensa y vive el trabajo de otra manera: conexión constante, flexibilidad horaria, motivación personal y customización de la experiencia. Para empezar, hablamos de un público que puede hacer el switch más rápidamente que los boomers y que entiende que encontrar momentos de placer en el día a día resulta un incentivo fundamental en cualquier actividad.

Si a esto le adicionamos que muchos jóvenes hoy son nómades digitales, constantemente en el camino o trabajando de manera remota, y que la búsqueda de lugares nuevos para conocer tiene un atractivo particular para el segmento joven (sobre todo ahora, con el crecimiento de las redes sociales), nadie se perdería la chance de una visita instagrameable o de tachar un destino de sus bucket lists, aun estando de viaje de negocios.

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