La presentación de Nike de los nuevos uniformes diseñados exclusivamente para mujeres confirma que el deporte femenino está atravesando su mejor momento en el mundo, y la Argentina no es la excepción. La profesionalización del fútbol en Junio marca el comienzo de una nueva era que va en sintonía con los reclamos sociales.


El grito de gol de Macarena Sánchez después de conseguir que el fútbol femenino sea profesional en la Argentina; los más de 60 mil espectadores que rompieron el récord de asistencia a un partido entre clubes en la Primera División Femenina de España; la presentación de Nike de los nuevos uniformes diseñados exclusivamente para mujeres, tras el reclamo de la Selección de Fútbol de los Estados Unidos. “No cambies por las reglas. Cambiá las reglas”, es el nuevo eslogan de la firma deportiva. Y el mensaje es claro: la cuarta ola feminista también arrasa el campo de juego.

De cara al Mundial que se disputará en Francia a partir del 7 de junio, Nike reunió a más de 40 de las mejores atletas del mundo para revelar las nuevas camisetas de 14 de los 24 equipos en competencia. Por primera vez, las mujeres tendrán conjuntos elaborados para ellas y no vestirán adaptaciones de los modelos masculinos. “Esta temporada puede ser otro punto de inflexión para el crecimiento del fútbol femenino”, aseguró el presidente y CEO de la marca, Mark Parker.

El anuncio llegó días después de que el equipo nacional de fútbol femenino de los Estados Unidos iniciara una demanda contra la Federación de Fútbol del país por “discriminación de género institucionalizada”. Las jugadoras exigieron igualdad salarial y condiciones de trabajo ante la Justicia, al mismo tiempo que participaron de la renovación de los uniformes. “Hace tres años dijeron: ‘Queremos tener nuestro propio diseño’”, contó Cassie Looker, gerenta de indumentaria para equipos globales de fútbol en Nike durante una entrevista. La camiseta es un derecho adquirido.

Los hechos lo demuestran: el deporte femenino está atravesando su mejor momento. En febrero de este año, la Asociación Internacional de Boxeo aprobó el uso del hijab (velo que utilizan las mujeres musulmanas) en las competencias mundiales. “Vivimos en una época en la que todo debería ser posible. Pero hay que pelear por el cambio”, escribió la boxeadora Zeina Nassar, la cara más visible de esta lucha, en su cuenta de Instagram. Y aunque todavía son muchos los deportes que no admiten este atuendo, poco a poco las reglas van cambiando. De hecho, la esgrimista Ibtihaj Muhammad pasó a la historia por ser la primera mujer estadounidense en competir con hijab en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2016.

Las mujeres todavía se enfrentan con problemas como la mínima presencia femenina en los altos mandos de las instituciones, la falta de regulación en los contratos y la inexistencia de leyes que contemplen la profesionalización del deporte. Pero cada vez son más las que alzan la voz para reclamar sus derechos y las autoridades deportivas ya no pueden hacer oídos sordos.

Uno de los mayores ejemplos es el de la Real Federación Española de Fútbol. Por primera vez, creó un área específica de fútbol femenino e incorporó a tres mujeres a su junta directiva. Las últimas medidas que tomaron fueron: la aprobación de subvenciones para deportistas embarazadas y del protocolo de prevención del acoso sexual en el deporte, y la ayuda para gastos de guardería.

En la Argentina, el fútbol tampoco es ajeno a los cambios sociales. Y la semilla que plantaron aquellas mujeres que jugaron por primera vez un Mundial en 1971, hoy germinó gracias a un reclamo visibilizado por la jugadora Macarena Sánchez. La ex delantera de UAI Urquiza fue desvinculada de su club e inició una demanda en la AFA, que concluyó con la creación de una Liga Profesional de Fútbol Femenino. “Seremos una de las primeras federaciones con jugadoras profesionales”, aseguró Claudio “Chiqui” Tapia, el titular de la Asociación, luego de un acuerdo con Futbolistas Argentinos Agremiados (FAA).

La Liga Profesional comenzará en junio con fondos de la AFA, que además enviará 120 mil pesos mensuales a los 16 clubes de Primera División para que firmen contratos con un mínimo de ocho jugadoras. “El proyecto no contempla medidas estructurales como escuelitas para las más chicas, ni tampoco hay un compromiso para generar contratos con todas las jugadoras de los planteles. Pero el paso que dimos es muy importante. Si las deportistas mujeres somos invisibilizadas, se nos hace muy difícil avanzar. Tenemos que seguir recibiendo el apoyo de los clubes, de la AFA, de los medios de comunicación y los sponsors, pero sobre todo de la sociedad. Todos ellos harán que sigamos creciendo. Seguiremos reclamando lo que falta, pero ya no hay marcha atrás”, concluyó Macarena.