Hizo del Four Seasons un espacio de referencia en Buenos Aires. Consagrado en el mundo de la hotelería, probó con la televisión y condujo su propio programa durante cuatro temporadas. Hoy se lanza a la aventura de escribir con “Una vida cinco estrellas”, el libro que repasa sus años al frente del hotel y sirve como guía motivacional para animarse a ser feliz.


“Ser feliz cuesta trabajo, pero ser infeliz es lo más fácil del mundo: solo requiere quedarse tirado en un sillón. Por eso hay tanta gente infeliz, ¡por vagos!”.

Esta y otras frases motivacionales marcan el discurso de Gaby Oliveri. Basta compartir un café con este gurú de las relaciones públicas para contagiarse de su energía positiva, aprender sus lecciones de vida y morirse de la risa con cada anécdota que cuenta con una gracia única.

-¿Cómo fue ese primer día que te sentaste a escribir?

-Me senté, me persigné y dije: “allá vamos”. Y a las ocho horas tuve que parar porque me dolían los dedos. Ahí me di cuenta de todo lo que tenía para contar y para escribir.

-¿Siempre supiste que tenías ese talento oculto?

-Desde los once años que escribo libritos para mí. En mi casa se leía muchísimo y muy desordenado, desde El marqués de Sade hasta Mario Vargas Llosa, todo.

Mi madre era una persona muy inquieta, con un nivel cultural y social mucho más alto del que realmente vivíamos. Ella siempre me hablaba de la porcelana de Bacarrat, de los Reyes de España, de la revista Hola!. Siempre estábamos afuera de la realidad, imaginate que yo era un monárquico en Concordia, donde me crié.

Mi madre era una inmigrante española que había venido a vivir a un rancho de adobe, y con su hermano, su mamá y su padre lograron terminar exportando fruta a Europa. Se casó con mi padre virgen absoluta sin haberse dado un beso, casi sin haber hablado.

-¿Cuánto influyó tu madre en este arte que estás descubriendo?

-Mi mamá y mi hermana Carolina me veían como un ser especial, me decían que era distinto al resto. Y eso no era verdad, creo, pero yo me la creí. Siempre me metieron en la cabeza esa idea.

-¿Algo te detuvo alguna vez?

-A los 15 tuve una gran crisis, quise suicidarme y me falló.

-¿Por ser gay?

-No sé, el tema era que yo no encajaba en ese lugar. Tenía una sexualidad completamente diferente al entorno y a la época, y no le encontraba la vuelta porque pensé que yo era el único así. A vos cuando estas en un pueblo nadie te dice “hay más gente como vos en otras partes del mundo”. No tenía ninguna referencia, entonces pensaba: “Por Dios, soy el único al que le pasa esto”, era algo horroroso.

-¿Cómo seguiste?

-Después  de ese intento fallido, fui a la plaza del pueblo y de ahí llamé a una psicóloga para pedirle ayuda, sabiendo que no le podía pagar. Ella fue comprensiva y me dijo: “Hagamos un pacto: averiguemos por qué te queres suicidar, y cuando lo sepamos lo hacés, pero antes no”. Entonces cumplimos ese pacto, que terminó con la conclusión de que debía irme del pueblo. 

-Y te fuiste…

-Así terminé en una residencia universitaria en la calla Gorostiaga, rodeado de curas y con una vida muy religiosa. No me permití ser gay hasta el día en que mi padre muere y yo decido vivir mi vida en su totalidad y disfrutar cada minuto. La muerte de mi papá, que fue algo terrible, para mi resultó muy positiva porque me impulsó a salir al mundo. De ahí me fui a vivir a un hotel muy austero y un día me robaron todo lo que tenía, me quedé sin nada, con lo puesto, y fue tal la indignación que agarré un papel –que guardo hasta el día de hoy- y escribí la frase NO VAN A PODER CONMIGO.

-No sos de deprimirte ante las adversidades…

-No, mi lema de vida es: cuál es el problema, cuál es la solución. Y si no hay solución, para adelante, siempre.

-¿Cómo saliste de ahí?

-Me fui a vivir a la casa de una amiga que me tiró un colchón en el piso y esa misma noche me fui a bailar a Bunker. Era la primera vez que pisaba un boliche gay, y cuando veo toda esa gente pienso: “Por Dios, ¡acá estaba la respuesta!”.

-¿Siempre estás en positivo?

-Yo es hasta hoy que cada día lo comienzo de cero con toda la energía posible. Es muy raro, no parece normal, pero yo soy una persona que siempre elige ser feliz.

Por eso escribí este libro, para ese chico del interior que cree que no hay otra vida, para decirle que siempre hay una luna que te va a iluminar, y siempre hay que irse del lugar donde uno no es feliz.

–¿Cómo planificas tu vida?

-Así como hago un marketing plan anual para mi compañía, en el que tengo que lograr facturaciones millonarias, también me hago un action plan anual para mí mismo. Yo el 31 diciembre, tipo seis de la tarde, me retiro solo, dos o tres horas, y escribo en un cuaderno el top ten del año siguiente, las diez cosas que voy a hacer sí o sí porque para mí son importantes.

-¿Qué haces en los momentos de baja motivación laboral?

-Me invento cosas por fuera de le empresa: cursos, tareas, proyectos. Porque uno no puede poner todas sus expectativas en una empresa, así como no las puede poner en una pareja o en la familia. Es uno quien tiene que generarse sus propias motivaciones, llenar sus vacíos. Vos no podes tercerizar tu felicidad, vos te tenes que hacer cargo de tu felicidad. ¿Cómo voy a dejar en manos de mi madre, de mi novio o de mi empresa mi felicidad? Yo soy el responsable, eso siempre lo tuve claro.

-¿Qué es para vos el lujo?

-A mí nunca me interesó el lujo en sí, a mí me interesa ser feliz. Por eso en FS yo trato de crear un lujo posible, con precios amables, sin edad, sin target. Lo único que pretendo es que la gente que viene sea de espíritu joven, de todas las edades, de todos los estilos y de todas las profesiones.

-¿Sos una persona muy sociable, tenes tus momentos de soledad?

-Obvio. La amistad está súper sobrevalorada. Hay gente que se vanagloria de tener amigos desde los dos años, y yo digo “¿como hacen?”, porque todos cambiamos.  Lo mismo pasa con el sexo, la amistad y el sexo son dos cosas sobrevaloradas. ¿Cómo puede ser que nos maneje la vida algo que dura cinco minutos?

Hay gente que cree que sos la oreja de Van Gogh. Hay gente que te llama para saber como está ella. Y hay mucha gente a la que no hay que preguntarle como está, porque la respuesta siempre es “mal”.

-¿Cómo sigue tu carrera de escritor?

-El libro fue un gran desafío y siento que salió bien, así que voy a seguir escribiendo, pero también me gustaría hacer cine y teatro, además de mis participaciones en televisión. Siempre necesito proyectos nuevos, cosas que me motiven.

-Y siempre con tu lugar en el hotel.

-Eso siempre, poque yo encontré acá, en esta torre, el lugar que me contiene y me hace feliz. Yo amo ser hotelero, y siempre voy a estar en la hotelería. Lo demás son cosas que me divierten, y yo también soy eso, porque uno puede ser varias cosas en la vida. Uno es todo lo que quiere ser, y no hay que llevarse al cajón ningún pendiente.

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