Grandes directores del universo cinematográfico han sabido transportarnos a lugares mágicos y deleitarnos visualmente con paisajes emblemáticos. Mañana se llevará a cabo la entrega de premios más importante del mundo, y nosotros rendimos homenaje a aquellos filmes ganadores del rubro “Mejor Película” que cambiaron el estudio de grabación hollywoodense por escenarios del mundo real.


1) El Padrino: Sicilia, Italia

Esta trilogía causó tanto revuelo que en Europa hay planes de rutas que siguen los pasos de las localizaciones donde se filmó. Si bien es cierto que existe un pueblo llamado Corleone, de donde es oriundo el personaje Vito Corleone, no se pudo utilizar como locación, por lo que Francis Ford Coppola eligió dos pueblos cercanos para rodar la secuela: Forza d’Agrò y Savoca. Paradas obligadas: el bar Vitelli, donde Michael (Al Pacino) le pide matrimonio a Apolonia, y la Iglesia de Santa Lucía, donde se filmó la boda.

2) Argo: Estambul, Turquía

Dentro de la ciudad amurallada, entre alfombras, lámparas y especias, las voces de vendedores y turistas se propagan en un bullicio constante dentro de uno de los mercados favoritos del mundo: el Gran Bazar. Más de 20 puertas gigantescas dan la bienvenida a un universo de regateo y compras de diversos rubros, como la gastronomía, la decoración, la moda y los accesorios. Ben Affleck supo perderse en la multitud que diariamente colma las tiendas, pero esto no debe detenernos, puesto que es una parada obligada para los que visitan la ciudad en busca de recuerdos.

3) Gladiador: Marruecos

Ridley Scott jugó a retratar las tierras del Imperio romano entre las vastas extensiones de arena y particulares construcciones derruidas al norte del continente africano, en el ksar (castillo o pueblo fortificado) de Ait Ben Hadu. Y es que esta aldea, declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1987, ya es un clásico para los equipos de rodaje dado que el conjunto de kasbahs es uno de los mejores conservados, más antiguos y espléndidos del país.

4) Corazón valiente: Dublín, Irlanda

El castillo que aparece en la película (que simula al de Edimburgo en Escocia) es el de Dunsoghly, una edificación construida alrededor de 1450 por sir Thomas Plunket, barón principal del tesoro irlandés y presidente de la Corte Suprema. La fachada se encuentra en un terreno privado, al final de la pista del aeropuerto de Dublín, y es aquí donde William Wallace (Mel Gibson) se encuentra en diferentes ocasiones con Roberto I Bruce. La belleza del paisaje virgen ha convertido a Irlanda en un set ideal.

5) África mía: Nairobi, Kenya

Basada en el libro autobiográfico de Karen Blixen, la película muestra el área y los picos de las colinas Ngong, a lo largo del Valle del Gran Rift, muy cerca de Nairobi. La verdadera casona de la escritora, ubicada en una zona residencial y exclusiva, y rodeada de palmeras y cipreses, se convirtió en un museo que conserva los objetos utilizados en la filmación por los protagonistas: Meryl Streep y Robert Redford. Además, cerca del Parque Nacional está también la tumba de su amante, Denys Finch Hatton, señalizada con un obelisco.

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