Se bajó del éxito más grande de Disney para seguir su camino como solista. Hoy presenta un disco de folk setentoso con siete temas en inglés compuestos por ella y no para de cosechar halagos entre la crítica especializada. Además es embajadora internacional de Chanel y tiene 2,5 millones de seguidores genuinos en Instagram. ¿Cuál será su próximo paso?


“Al grabar este disco solista le quise rendir tributo a mi origen, a toda esa música que me llegaba a través de mi papá. Mi viejo me hacía escuchar discos alucinantes, era muy melómano, y en casa seguimos teniendo su biblioteca llena de discos. El álbum es un homenaje a él, a mi mamá y a mi hermana, a ese núcleo familiar que persiste aunque mi padre ya no esté.”

Chiara Parravicini habla poco y de manera muy pausada. Tiene la seguridad de quien se sabe bella y talentosa y una timidez que al principio podría confundirse con frialdad. Su disco debut, Wilder, es una oda al folk acústico y melancólico de Joni Mitchell, signada por la voz de una cantante que sorprende con su lirismo perfecto atravesado por notas impecables y estrofas muy al estilo Norah Jones. Chiara, que por su inglés perfecto y su look parisino no parece argentina, nació en Buenos Aires hace 22 años y es conocida en el mundo por haber protagonizado Soy Luna, la tira juvenil de Disney con la que llenó estadios en todos los rincones del planeta.

–¿Por qué componés tus canciones en inglés?

–Porque así me sale naturalmente. Es el idioma con el que me crié, por el colegio, por mi familia, porque de chica viajaba mucho a los Estados Unidos.

–¿De dónde provienen esas influencias setentosas de tu disco?

–El folk venía de antes de Soy Luna. Siempre fui muy fan de Joni Mitchell, de Neil Young, de Bob Dylan, de toda esa movida de los 70′ más acústica. También me gustan mucho los Beatles y los Rolling Stones. Ese es mi origen musical, con el que me crié y del que aprendí todo. Cuando empecé en Soy Luna tuve que adaptarme a otros géneros, pero mi esencia siguió siendo esa.

–¿Y esa voz impactante que tenés?

–(Se ríe, tímida) Es verdad que tengo un registro alto. Siempre me entrené mucho en el ambiente de la música, hice canto clásico durante cinco años, con formación lírica.

–¿Cómo recibió tu público joven esta propuesta tan diferente?

–Los comentarios son muy lindos, muchos fans se emocionan con la música más allá de que sea un estilo al que tal vez no estaban acostumbrados. Se relacionan con mi música de una manera más humana. También estoy llegando a otros públicos que de repente no conocían Soy Luna; estoy empezando a crear mi propia fanbase.

–Chanel te eligió como embajadora internacional. ¿Cómo fue la experiencia?

–Hicieron un evento en Buenos Aires y me eligieron entre un catálogo de influencers; de todas esas chicas quisieron que fuera la más importante. Entonces me reuní con los directivos de la marca, me contaron el tipo de relación que querían tener y a partir de ahí se fue construyendo todo.

–Y viajaste a París para el desfile de la marca, ¡te pusieron en el front row!

–Sí, me llevaron a hacer toda la experiencia Chanel. Además del desfile te alojan en el Ritz, te hacen un tratamiento de spa, te llevan a comer a los mejores restaurantes… es como un cuento de hadas. Siempre amé a Coco Chanel, y esto fue un sueño hecho realidad.

–Además de tu perfil, en la elección de la marca habrá influido que tengas 2,5 millones de seguidores en Instagram. ¿Cómo es eso?

–Sí, es muy loco. Lo que está bueno de las redes sociales es que te podés construir a vos mismo y mostrate como quieras. Yo me muestro muy auténtica, nada de lo que hago es forzado, intento que todo sea genuino: canto lo que me gusta, uso la ropa que me gusta, el maquillaje que me parece bien, comparto sólo cosas que me resultan interesantes.

–¿Qué responsabilidad viene con tantos seguidores?

–Muchísima, por eso soy tan selectiva en lo que hago. Siempre estuve muy pendiente de eso, siempre fui muy cuidadosa con lo que elegía, y eso se lo debo a mi madre: toda mi estética artística y sensible se la debo a ella.

–¿Es cierto que siempre sentiste la necesidad de canalizar tus emociones a través de la música?

–Absolutamente. Por eso hace años que quería hacer esto, desde que tengo uso de razón que sueño con el momento de sacar mi primer disco. En Soy Luna me asignaban el rol de cantante, pero no era mi arte, entonces tenía una necesidad muy grande de compartir algo genuino con la gente y empezar mi carrera musical propia.

“Resultó complicado desprenderme de esos tres años junto a Disney, de ese ritmo de vida paternalista que tienen ellos. Como ahí no decidís nada, en un punto estás más relajada, y largarte sola te genera mucha incertidumbre.”

–¿Fue difícil bajarte de un éxito tan grande?

–No me costó elegir, ni siquiera creo que haya sido un riesgo. Estaba tan segura de lo que quería que no había opciones. Lo que sí resultó complicado fue desprenderme de esos tres años junto a Disney, de ese ritmo de vida paternalista que tienen ellos. Como ahí no decidís nada, en un punto estás más relajada, y largarte sola te genera mucha incertidumbre. Es muy impactante llenar estadios en Múnich y de repente llegar a tu ciudad y caer en la realidad de que tus fans no son los millones que tiene Disney y tenés que empezar a crear tu propia historia. En Disney sos parte de un sistema, y ser artista independiente es totalmente opuesto a eso.

“Me considero muy feminista. En nosotras, las mujeres jóvenes, cada vez está más instalado el cortar con esa racha de machismo y violencia en la historia. Me parece que mi generación está en el vértice del cambio, es un movimiento alucinante y quiero ser parte.”

–¿Cuál es tu postura frente a los temas que afectan al feminismo y están tan presentes en la actualidad?

–No soy militante activa, pero lo tengo muy en cuenta. Y me considero muy feminista. En nosotras, las mujeres jóvenes, cada vez está más instalado el cortar con esa racha de machismo y violencia en la historia. Me parece que mi generación está en el vértice del cambio, es un movimiento alucinante y quiero ser parte.


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Make Up: Sabrina Quinteros
Pelo: Alan Couto
Agradecimientos: Jazmín Chebar