Desde YouTube y otras redes sociales, estos comentaristas virtuales ofrecen su opinión sobre distintos títulos destinados mayormente al público adolescente y juvenil. La nueva sensación teen que revolucionó el mercado editorial.


Si la tecnología ha irrumpido en el ámbito artístico para dar vuelta paradigmas preexistentes (la TV, el cine, el disco), la lectura y la escritura no han sido la excepción, y si los centennialshoy han convertido las redes sociales en su medio natural (no sólo para conectarse sino también para socializar sus consumos culturales), es imposible hablar del mercado editorial hoy sin referirnos a la tendencia que más lo ha impactado en el último tiempo: los booktubers.

Así, de la mano de una naturalización en el uso de dispositivos y apps para leer, nuevas plataformas y el hábito de socializar la lectura, las generaciones más jóvenes están encontrando en Instagram y You Tube un espacio para compartir impresiones, recomendar o criticar títulos y generar comunidades on y offline.

Un día en la vida

Para los distraídos, ¿qué es exactamente lo que hace unbooktuber? Si bien las reseñas elaboradas y con un poco más de estructura siguen siendo territorio de los blogs, el booktuber se dedica a grabar videos. El tono descontracturado e informal de plataformas como YouTube hace que los nativos digitales se sientan más identificados. Por lo general, estos son videos editados por los propios protagonistas (lo que refleja el carácter DIY del fenómeno), que aparte de hablar de libros y otros consumos, realizan #booktags (juegos o desafíos literarios en cadena), #bookhauls (listados de libros nuevos) o se dedican a responder preguntas de su audiencia.

Pero además, si son furor, como los considerados primeros booktubers en versión argenta Macarena Yannelli (23 k suscriptores) o Matías GB (más de 20 k), también asisten a la Feria del Libro, en donde desde hace casi cuatro años los booktubers tienen su sección y eventos propios, y son llamados por editoriales (desde Random a Planeta) para opinar sobre títulos o hasta compilar antologías.

Entre algunas de las variables que sustentan el surgimiento de los bookstagramers y Cía. es posible pensar en al menos tres cuestiones. Por un lado, la más obvia: las nuevas dinámicas tecnológicas que permiten no sólo una mayor accesibilidad y distribución de los contenidos sino una identificación por parte de los lectores; por otro, cierto desgaste natural del rol del crítico especializado en contraposición con el alza de un consumidor que “devora” productos a gran velocidad, se informa, opina y produce contenidos entretenidos. Finalmente, la posibilidad de atender a nichos específicos con preferencias puntuales (ver la teoría Long Tail).

“Estaba leyendo muchos libros y no tenía a nadie con quien discutirlos”, cuenta, en una nota reciente del The New York Times, Christine Riccio, de 27 años, autora del popular canal PolandBananasBooks (401 k) y considerada una de lasbooktubers más lucrativas de la plataforma. Lo que tanto Riccio como Maureen Graham (23 k), Emma Green (24 k) y la graciosa Ariel Bissett (146 k) tienen en común es, aparte de ser mujeres, que todas usan el canal para hablar de lo que a ellas les interesa, siempre con tono humorístico y despreocupado. En este sentido, lo que muchos encuentran en esta clase de programas es no sólo a alguien con su misma cultura que les hable en el mismo idioma, sino contenidos de nicho y poder encontrar recomendaciones de libros que no necesariamente se estén vendiendo en las librerías, estén en las listas de los más vendidos o sean masivos. Aunque, claro, esos también están. Esto es algo sobre lo que habla la propia Bissett en su video titulado 7 books I want to read that nobody cares about (7 libros que quiero leer que a nadie le interesan), curado con títulos que no han recibido tanta atención pero probablemente la merecen.

Asimismo, con el trasfondo del fenómeno del Young Adult Fiction (YA) y de la mano de sagas exitosas, en la última década se ha generado un importante crecimiento en el sector editorial apuntado a los más jóvenes, quienes son lectores “más activos” (forman comunidades, comparten en las RRSS, asisten a eventos y hasta escriben fandom lit) y que son los que realmente han dinamizado el mercado editorial actual. Por eso hoy ya casi no se habla de booktubers sino de YA book vloggers,que, como explican desde Teen Vogue, son contactados por autores de las listas de best-selling para dar reseñas exclusivas de sus libros, adelantar portadas y dar primicias de la industria.

Cultura IG

Pero ellos no son los únicos. Instagram también se está convirtiendo en una plataforma ideal para #booklovers. Por su parte, los bookstagramers utilizan la plataforma para recomendar, debatir y organizar lecturas colectivas como cualquier otro club, pero la diferencia radica en que han sabido explotar el poder de las imágenes como elemento diferenciador y aspiracional característico de esta red. Se emplean tomas fotográficas simples, pero las puestas también pueden llegar a ser complejas y de gran impacto visual: posan con los libros que están leyendo, muestran ediciones limitadas o adelantan libros, y hasta hay vistas de sus bibliotecas ordenadas por criterio cromático o estético. También muchos autores utilizan este medio para comentar o leer sus obras en videos, como hace la standapera y autora Magalí Tajes (1,1 m followers), con libros propios y favoritos.

Las libreríasindie también tienen su espacio en IG, subiendo a autores menos conocidos y haciendo reseñas escritas, con feeds cuidadosamente curados y simplemente adorables, como el de La Ladrona de Libros (16 k). Y hasta tienen sus memes, como #FotoLocaDeLosViernes, una sección de otra cuenta popular, La Gente Anda Leyendo (42 k).

De acá

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De allá

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