INDIOS · La conquista
Consciente de su gran momento, la banda que nació en Rosario rompe fronteras y brilla a lo largo y ancho del continente. Un camino lleno de elogios y reconocimientos. Una tribu inquieta que no tiene pensado parar.
[dropcap size=big]A[/dropcap]drián Dárgelos no falla. Nunca. El cantante de Babasónicos ya lo había anticipado con otra banda, Onda Vaga, que la iban a romper, y finalmente la rompieron. Con Indios pasó lo mismo: en una entrevista de 2009, cuando recién empezaban, los nombró como “lo nuevo del rock”. Y otra vez no falló. Con dos excelentes discos en su corto camino, la banda formada por Joaquín Vitola (voz), Nicolás de Sanctis (guitarra), Patricio Sánchez Almeyra (guitarra), Guillermo Montironi (bajo), Agustín Majdalani (sintetizador) y Federico Pellegrini (batería) no para de brillar en los escenarios. Este año, los rosarinos fueron nominados a los premios MTV Europa en la categoría “Mejor Artista Latinoamericano Sur”.
Desde México, Vitola reflexiona acerca del gran momento que atraviesa el grupo no sólo en la Argentina sino en toda Latinoamérica. Un presente que siempre soñó, marcado por la intensidad de la música y el amor de su pareja, Flor Torrente, su otra gran compañera de viaje.
–¿Cómo repercutió en el grupo la nominación a los premios MTV Europa?
–Agradecemos cualquier tipo de nominación. Siempre es lindo que a alguien le guste nuestra música; nunca nos deja de sorprender cualquier tipo de reconocimiento, sea de un oyente o una premiación.
–¿Cuál es la magia de Rosario?
–Es una ciudad que tiene muy arraigada a la canción como forma de hacer música. Tener el río tan cerca le da un aire, a mi parecer, inspirador. Siempre nos costó encontrar salas de ensayo disponibles. Eso siempre me gustó, habla de la cantidad de músicos que hay en la ciudad. Rosario es bella.
–Desde sus comienzos, en 2009, siempre recibieron elogios de artistas reconocidos, como Leo García, Ale Sergi o Adrián Dárgelos. ¿Les generó alguna presión en particular?
–A veces todo parece como una fantasía. Y estos elogios tienen que ver con eso. Es que son músicos que admiramos mucho, y encontrarse mencionados por ellos nunca deja de ser impactante. Realmente somos agradecidos de las cosas que nos tocan vivir desde que empezamos como banda.
–¿Cómo tomaste la alta exposición que recibiste este último tiempo, tanto por el éxito de tu música como por tu vida personal?
–Con el grupo siempre deseamos llegar a ser escuchados por la mayor cantidad de gente, así que fue una alegría muy grande. En lo personal, me enamoré de Flor, tuvimos un sólo día de gran exposición, y listo. No fue la gran cosa, en cambio ella sí es la gran cosa.
–¿Cuál es el gran objetivo de la banda?
–Verla en retrospectiva y notar originalidad. Además, seguir sintiendo que el mejor show de nuestra historia es el último que hicimos. Y no es de vendedor, realmente lo siento. Espero que también lo sienta el 19 de diciembre en Niceto, donde cerramos el año junto al genio de Juan Ingaramo.
–Se reconocen como una banda brit-pop, con mucha influencia de Oasis, The Kooks. ¿Por qué nunca hicieron covers?
–Es que, justamente, nos empezamos a juntar porque teníamos canciones pero no con quién tocarlas. Así es que nos empezamos a buscar uno a otro, y de a poco la música nos hermanó trascendiendo la sangre.
–¿Cómo se preservan de los excesos del rock? ¿O es sólo
un prejuicio?
–Nos gusta divertirnos, y los excesos pocas veces te llevan a disfrutar. No sé si es un prejuicio. Hay demasiada gente en el mundo como para desmentir cualquier opción. Hay de todo y para todos los gustos. Nos preservamos de lo que no es natural a la banda. Creo que es un grupo muy orgánico, sinérgicamente hablando.
–Entonces son parte de esta new wave de “rock saludable”.
–Dentro de lo posible, y de lo que te permite el estricto régimen de gira, más conocido como el ABM (alimento balanceado del músico: harinas refinadas, sea pizza y/o empanadas), intentamos cuidarnos.
–¿Cómo es instalarse e introducir su música en una nueva ciudad, como lo hicieron en su momento con Buenos Aires y ahora en México?
–Es realmente inspiracional, estresante e interesante ver lo que nos pasa cuando cambiamos de lado. A nosotros nos encanta porque, en estos casos mencionados, son ciudades muy ricas culturalmente hablando, y nada más provechoso para un músico que una vida llena de alta información cara a cara. A veces hasta influye más el ritmo de vida en una ciudad que las músicas nuevas que uno escuche.
“Nos gusta divertirnos, y los excesos pocas veces te llevan a disfrutar. Nos preservamos de lo que no es natural a la banda. Creo que es un grupo muy orgánico.”
–¿Qué importancia les dan a la estética y al look?
–La música de por sí es muy estética, así que le damos una importancia acorde a los acordes, ¡ja! A lo que voy es que no hay nada estructurado, vamos probando cosas, y lo que nos esté pasando en ese momento de nuestras vidas seguramente lo reflejemos en nuestro cuerpo y alrededores.