Los Clown, fantasías animadas de ayer y hoy

Un grupo de clown y circo artesanal inspirado en los cómicos del cine mudo, los dibujitos, los grandes compositores, las vanguardias de los años ’30 y las nuevas tecnologías llena de risas las salas de la calle Corrientes. Cuatro artistas profesionales nos revelan algunos de sus trucos con delirante elocuencia.  

Un espíritu lúdico, poético e inventor

 

Los clown

Cuatro hombres: Sebastián Amor, Diego Lejtman, Maxi Miranda y Fefo Selles. Doce años de trayectoria, 3.500 funciones, 300 mil personas que vieron los espectáculos que presentaron por toda la Argentina y en países como Singapur, Malasia, China, México y El Salvador. Con ustedes, la compañía de circo artesanal La Pipetuá.

El espectáculo

Diego: –A la obra! nos tomó como tres años de proceso en las diferentes etapas del armado hasta que finalmente la estrenamos el año pasado. Hicimos una primera temporada de dos meses.
Sebastián: –Fueron sólo 30 funciones.

Maxi: –¡Nada!

Sebastián: –Sí, nos quedamos con las ganas, por eso ahora la reestrenamos. Además es un espectáculo que nos encanta, nosotros siempre investigamos mucho sobre los objetos y su construcción, por eso nos denominamos “circo artesanal” y, como nos gustaba construir, dijimos: “¿Por qué no usar la temática de la construcción?” Así surgió A la obra!

El domador

Maxi: –Es nuestro tercer espectáculo, pero el primero que tiene un director. Hace unos años habíamos tomado un curso de comedia física con Osqui Guzmán, y cuando decidimos que queríamos un director, fue unánime. Se lo propusimos y se enganchó de una.

Diego: –Hubo toda una parte nuestra muy linda en la que investigamos los materiales y juegos posibles, teníamos incluso algo escrito. Cuando se lo mostramos, nos dijo: “Bueno, esto está en la memoria de todos, ahora arrancamos desde otro lugar”. Agarró el papel y literalmente hizo un bollo. Ahí empezamos a trabajar los personajes y los vínculos; quién es el hombre fuerte, quién es el temeroso, quién es el que manda... Y después a eso le incorporamos los objetos y todo eso que teníamos. Estuvo buenísimo.

Maxi: –Fue una apuesta fuerte como grupo porque hace once años que estamos juntos.

Sebastián: –¡Trece!

Diego: –¡Doce! No, ¿a ver...? De 2001 a 2013... ¿Cuánto da?

Maxi: –Doce. Cerramos en doce.

Sebastián: –No, ¡la cinta!

Diego: –Es que no quieren decir la edad.

La carpa

Maxi: –Estar en una sala de teatro lleva mucho trabajo, más en una sala comercial, siendo una producción independiente como somos nosotros. Es muy difícil, pero desde 2004 que no nos vamos de Corrientes.

Sebastián: –Es que a veces el teatro prefiere algo televisivo, que impacta y vende rápido, antes que algo más elaborado con un poco más de contenido. Tenemos muy claro que si nos calzáramos unas cabezas de Barney venderíamos más tickets, pero no es lo que elegimos.

Maxi: –Por suerte con esta propuesta propia conseguimos hacer algo masivo.

Las pantomimas

Maxi: –Estamos haciendo espectáculos sin texto porque viajamos mucho al exterior y, si bien se puede adaptar, preferimos comunicar con el lenguaje físico, que uno puede implementar en cualquier parte del mundo.

Sebastián: –Creo que deberíamos reconocer que los espectáculos con texto no nos salen.

Maxi: –Bueno, tenemos muy poca memoria.

La magia

Maxi: –A los chicos de acá más o menos les conocemos los tiempos, sabemos qué es lo que les gusta, pero la primera vez que fuimos a Asia fue muy loco.

Sebastián: –Allá noté más inocencia en el niño y en el adulto.

Diego: –Una ingenuidad muy pura que hace que la sorpresa sea mayor. Pero en Hong Kong todos los días a las ocho de la noche había un show de láseres que se veía de una costa a la otra. Nosotros con nuestro modesto número de malabares lumínicos decíamos: “¿Esto a quién va a sorprender? ¡Los pibes tienen edificios que se iluminan!”.

Sebastián: – ¿¡Para qué nos llamaron!?

Diego: –Y cuando los vieron, los técnicos no podían creer que esos objetos se prendían.

Sebastián: –Creo que eso tiene que ver con lo artesanal también.

 

Los trucos

Sebastián: –Con Osqui trabajamos mucho el cruce entre la precisión del malabar y las cuestiones técnicas, y toda la concentración que eso requiere sumado a la actuación.

Diego: –La disponibilidad de estar ahí aunque lo técnico no venga, o venga más tarde. Hay que estar ahí presente para que, más allá de que tenemos un guión de acción, si algo no pasa... pase.

Maxi: –Todo el tiempo somos conscientes de que si algo falla escénicamente, hay que resolver.

Diego: –Usarlo como un impulso nuevo. Así también surgieron muchas de las cosas que hoy están en los espectáculos.

Los malabares

Sebastián: –Cuando formamos la compañía, en 2001, las posibilidades eran artesanales o nada, pero nos gusta inventar más allá de las posibilidades. De hecho este espectáculo tenía su presupuesto pero nos copamos con cosas de zinguería que valen dos mangos.

Diego: –La transformación de lo que ya existe. Así hicimos los tres espectáculos y, de hecho, el primero sigue girando.

Sebastián: –Lo hacemos nosotros en eventos y convocatorias especiales, siempre nosotros; hace muchos años decidimos no tener otro elenco, no queremos forzar... ¿cuál sería la palabra?

Diego: –Clonar.

Sebastián: –Claro, multiplicar algo que es bien propio nuestro. El tiempo que nos llevaría entrenar un grupo para que salga de gira lo queremos usar para hacer nuestros espectáculos.

Los enanos y los gigantes

Maxi: –Trabajamos en eventos y muchas veces el espectáculo para los grandes es el mismo que el de los chicos. Funciona sin modificar el lenguaje ni la comedia.

Sebastián: –No hay que confundir esto con algo que se usa mucho ahora que son “los guiños”, nosotros mantenemos un hilo de humor para que el chico sienta una cosa y el grande sienta otra cosa. Es distinto guiñar y que el nene se esté quedando afuera o viceversa.

 

Los acróbatas

Diego: –Si bien cada uno de nosotros tenía un camino recorrido, en un tiempo relativamente corto nos sorprendieron un montón de cosas: hicimos giras increíbles, nos dieron galardones, nominaciones, ganamos un ACE, editamos el libro Actividades de circo con La Pipetuá.

Maxi: –El libro lo hicimos para que los chicos aprendan porque en algún momento el cuerpo nuestro no va a dar para más y vamos a terminar haciendo stand up.

Sebastián: –En verdad, esperamos aguantar: los catalanes de Tricicle hacen mucha comedia física y tienen 50 largos, 60 largos...

Maxi: –Y son unos genios.

Sebastián: –Nosotros nos conformamos con que el cuerpo aguante.

 

 

 

 

Más información:

www.lapipetua.com.ar

 

Sábados, domingos y feriados, a las 17horas 

 

Vacaciones, a las 15 y 17 horas en el Teatro Apolo

 

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