El arte de estar bien

Hay ejercicios para el cuerpo y para el alma. Quienes se animan a hacer los dos mejoran su calidad de vida y emiten una buena onda contagiosa.

El concepto de bienestar es subjetivo porque representa diferentes cosas de acuerdo a cada uno. Sin embargo, la noción hace referencia al conjunto de las cosas que se necesitan para vivir bien. Salud, tiempo para el ocio y relaciones afectivas sanas son algunas de las cuestiones que hacen al buen vivir. Algunos pueden darle una mayor importancia a lo espiritual, otros a lo económico o a lo que el dinero puede comprar, pero la salud es la base de todo, tanto en lo físico como en lo mental y en lo social. Cualquier clase de disociación nos aleja de sentirnos bien.

 

Debido al estrés al que vivimos sometidos, especialmente en las grandes ciudades, ha sido necesaria la práctica de técnicas que ayuden a la relajación física y psicológica para lograr vivir en armonía. Así, además, se suman innumerables beneficios.

 

Actividades físicas que favorecen la armonía

 

Caminar: favorece la circulación y reduce la tensión de los glúteos. Además, tonifica las piernas. 

 

Yoga: ejercicios de estiramiento y respiración adecuada, así como de relajación. Reeduca la postura y serena la mente.

 

Pilates: ejercicios de fuerza y flexibilidad. Incluye movimientos para trabajar los músculos de forma local y a nivel profundo para después estimularlos de forma global.

 

Bicicleta: ayuda a la circulación y tonifica las piernas y glúteos y en menor medida se trabajan los brazos y el torso.

 

Natación: este deporte, considerado uno de los más completos, permite el movimiento y estiramiento totales de todos los músculos del cuerpo.

 

Danza: trabaja todo el cuerpo, se fortalecen piernas, brazos y torso con movimientos de mucha precisión y lentitud.

 

Estiramiento: ayuda a controlar la respiración y las malas posturas y evita contracturas provocadas por el estrés o el ejercicio físico excesivo.

 

Masajes: estas técnicas activan la circulación y producen estados de relajación inmediatos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 Los trabajos de elongación, al final de la rutina, son fundamentales para no endurecerse y evitar dolores.

 

 

 

 

 

 

 

El verano es la época ideal para iniciarse en el trabajo físico, sobre todo en vacaciones: las caminatas por la playa o la montaña son el primer paso de una mejor vida.

 

 

Actividades espirituales 

 

Una de las actitudes que más contribuye al bienestar general es cultivar el desapego. Supone mantener la paz y la calma cuando no podemos cambiar o controlar algo. Se trata de una verdadera actitud de amor e implica soltar todo lo que nos hace mal. Para lograr un estado de armonía espiritual y mental es importante practicar:

 

Métodos de respiración: ayudan a controlar el estrés y a calmar el sistema nervioso central.

 

Meditación: no importa de qué tipo, lo saludable es tomarse el tiempo para soltar los pensamientos insalubres y conectar con uno mismo.

 

Yoga: no sólo favorece a nivel físico, también es uno de los métodos más fáciles para entrar en estado meditativo.

 

Lectura saludable: existen infinidad de libros que enseñan a sentirse bien. En este punto, cada uno elige según su personalidad y su búsqueda.

 

Como conclusión, todo lo que se haga para lograr un estado de armonía es válido. Realizar todas o alguna de lastécnicas sugeridas ayuda y mucho. También colabora acomodar la agenda de manera que incluya vacaciones y momentos de ocio durante el año. Todo exceso es nocivo para la salud y por eso hay que buscar un balance. Ahora, lo más importante es mantener una actitud saludable todos los días y encontrar esos preciados minutos personales para renovar energías y armonizarnos.

 

 

 

 

 

 

El yoga nunca recibió la valoración que merece, pero quien lo prueba lo adopta para siempre.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Los ejercicios tienen su complemento en la respiración, que potencia el trabajo corporal.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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