“Amar la trama más que el desenlace”, clama una canción de Jorge Drexler. “Lo importante no es el destino, sino el viaje”, narra un dicho popular. Estos lugares turísticos hacen eco de esos pensamientos e invitan a vivir una aventura para alcanzarlos, o a moverse de otra forma: en camello, en jeep, a través de un sendero en la selva. Hay algo de mágico en estos lugares, que no se dejan ver tan fácilmente; es el hecho de disfrutar del trayecto en sí mismo, de vivirlo con los cinco sentidos y modificarse para descubrirlos.


1- Desierto de Zagora, Marruecos

Un paisaje verdaderamente onírico en el que las dunas de arena son las únicas protagonistas. Una de las formas más interesantes de vivirlo es ir en 4×4 desde Marruecos a Ouarzazate, pasar por el puerto de Ait Sauon y el Valle del Draa hasta llegar a Zagora. Después, el vehículo pasa a tener tracción a sangre: la expedición sigue en camello, ya en el desierto más profundo. De noche se duerme en la soledad más inmensa en una jaima, una carpa tradicional bereber, para despertar mirando uno de los amaneceres más intensos.

2- Escalera Fenicia, isla de Capri

Estas escalinatas eternas de piedra de 800 escalones fueron durante mucho tiempo el único acceso al puerto para los habitantes de Anacapri. Hoy, es una de las formas más interesantes de ir desde Anacapri a Marina Grande, para descubrir vistas inéditas de la isla de Capri, que no pueden apreciarse de otra forma. Comienza en el centro griego de Capri y atraviesa huertos, viñas y capillas. Es como un dron natural, desde el que se puede ver toda la costa, y en días despejados, hasta Sorrento, Nápoles y el Vesubio.

3- Monte Kilimanjaro, Tanzania

Es la montaña más alta de África (5.895 metros de altura), al noroeste de Tanzania. Tiene una variedad de paisajes que han inspirado a escritores como Hemingway: selvas tropicales, cumbres nevadas, desiertos alpinos y reservas de animales. Hay muchas formas de llegar, pero todas implican días de caminata. Una de las más cortas es tomar un matatu, un minibús hasta el pueblo de Moshi. De ahí comienza la caminata, que se hace con guías autorizados y dura dos días hasta llegar a la cima, acampando una noche en la montaña.

4- Jericoacoara, Fortaleza

Es un parque nacional con una de las playas más lindas del mundo, a la que sólo se puede llegar atravesando un desierto de dunas de arena. Se sale desde Cumbuco en furgoneta, atravesando paisajes forestales durante tres horas. Después hay que pasarse a un buggy o una 4×4 para atravesar los grandes médanos en los que podés llegar a cruzarte hasta con burros, para finalmente descubrir el pueblo, que también tiene calles de arena, y la playa, que es uno de los pocos lugares de Brasil donde se puede ver tanto el amanecer como el atardecer sobre el mar.

5- Termas del Jordán, Jujuy

Existe una extensión selvática en el noroeste argentino que esconde joyas, como estos pozos naturales de aguas turquesas y cálidas (30 grados). Para llegar, hay que ir a San Francisco en un colectivo de línea –en el que viajan turistas, pero también locales con gallinas– desde la Terminal de Libertador General San Martín (San Salvador de Jujuy), atravesando la selva del Parque Nacional Calilegua. Después hay que caminar o cabalgar 16 kilómetros en bajada, ladeando el río Valle Grande hasta llegar a las termas cristalinas del Jordán.