Desde California nace la primera plataforma con contenido exclusivo y original para la comunidad LGBT. Una cuenta pendiente que llega en un momento clave para Hollywood y la cultura mundial.


Aunque en el último tiempo la comunidad LGBT ha sabido estar más presente en Hollywood, ya sea con series mainstream que se han animado a ser disruptivas (Transparent, Orange Is the New Black, etcétera) o una camada reciente de teen movies que de a poco están introduciendo la idea de nuevas formas de amor y sexualidad en la adolescencia (ya se habla de queer coming of age movies), no hay que ser una luz para darse cuenta de que la programación para estos públicos es todavía un bien escaso. Si bien este año 20th Century Fox se avivó de que las historias de amor gay también pueden tener público joven y financió el éxito Love, Simon, y Call Me by Your Name era nominada al Oscar y despertaba ratones en audiencias tanto queer como hétero con el romance intergeneracional entre dos hombres, y el rating seguía acompañando shows como RuPaul’s Drag Race, ya era hora de que apareciera un servicio como Revry.

La anécdota fundadora cuenta que corría 2015 y Damian Pellicione y su pareja acababan de comprar una Apple TV. Buscando por programación lesbiana, gay, bisexual o transgénero no pudieron encontrar ni un sólo show para ver. “Nos dimos cuenta de que no había ninguna app LGBT para Chromecast tampoco, y ahí fue cuando surgió la idea millonaria de crear una”, ha repetido Pellicione en varias entrevistas. Un año después nació Revry (cuyo eslogan es “Stream. Out. Loud”), la primera plataforma para contenido stremeable para la comunidad LGBT, que por supuesto se puede ver en Apple TV, Chromecast, Roku y dispositivos móviles con iOS y Android. Apodado por algunos como “el Netflix queer y trans”, Revry es más que eso ya que busca no sólo ser soporte de programación alternativa, sino también generar contenido original, expandirse a otros formatos de difusión y visibilidad para la comunidad (podcasts, canales de YouTube y documentales) y, básicamente, ofrecer una mirada ausente en la mayoría de la producción cultural actual.

En hora buena

“Nuestra filosofía es poder incluir a cada arista de la comunidad LGBTQ: blancos, latinos, asiáticos, personas con discapacidad, todos los puntos de vista que queremos que estén representados en los medios”, explican. Una gran responsabilidad que llega en un momento en que Hollywood y la cultura en general vienen trabajando la inclusión y diversidad como tópicos transversales, tanto con la representación de la comunidad afroamericana (recordemos el polémico #OscarsSoWhite), los asiáticos (este año con el hit Crazy Rich Asians) y, desde luego, las mujeres, con el movimiento #MeToo. Es decir, el timing del proyecto no podría ser mejor.

“Nuestra filosofía es poder incluir a cada arista de la comunidad LGBTQ: blancos, latinos, asiáticos, personas con discapacidad, todos los puntos de vista que queremos que estén representados en los medios.”

Si Netflix ya había intentado tímidamente atraer a parte de esta audiencia con series como Sense8 o incluso reviviendo Queer Eye for the Straight Guy, y otros servicios de streaming, como Amazon o Hulu, apostaban a contenidos originales más jugados, lo cierto es que la vacancia se volvió demasiado obvia para el público, sobre todo para el millennial, que ya viene con otro chip. El año pasado, un reporte de la Alianza Gay y Lésbica contra la Difamación (Glaad, por sus siglas en inglés) encontró que de los 901 personajes regulares en shows guionados en TV de aire, sólo 58, es decir, el 6,4%, se identifican como LGBTQ+; así como también hubo 329 personajes regulares y recurrentes del espectro queer en shows para el cable o servicios de streaming, un número menor al del año previo.

En este contexto, y tomando el modelo de negocios de Netflix como inspiración, Revry funciona como un servicio de streaming para 116 países, incluyendo lugares tan disímiles como Arabia Saudita, Brasil o China, a donde, por la censura, ni siquiera el gigante de la banda roja ha llegado.

Algo muy importante no sólo a fines de entretenimiento sino también educativos y políticos, que permite que gente de esta comunidad se vea reflejada en los consumos culturales, en particular en lugares del mundo donde el estigma y hasta la persecución son grandes. Pensemos que en algunos sitios ser gay es penalizado por la ley.

La suscripción es de USD 6,99 por mes (si te suscribís por todo un año podés optar por una de USD 4,99 por mes), aunque también se puede ver gratis con comerciales y sin login requerido por dispositivos.

Un futuro auspicioso  

¿Qué les espera a futuro? Aparte de seguir ofreciendo contenido “queerated”, la idea es poder producir shows sumando horas de contenidos originales y no sólo licenciados, además de subirse, como lo están haciendo la mayoría de los servicios de streaming en formato estudio, a la producción de cine indie y masivo con el que se ingresa en el circuito de festivales. Si internet ya le permitió a toda una generación de productores y guionistas jóvenes generar productos más arriesgados y explícitos en formatos de largos y mediometrajes, series web y hasta plataformas de cortos, de los cuales algunos productos han logrado llegar a audiencias más masivas, las posibilidades de Revry son infinitas. Estamos acá, somos gay, ¿véanos por streaming?